“The Final Countdown”: Una cuenta atrás de 40 años para Europe

Cuarenta años después de su publicación, “The Final Countdown” continúa sin llegar a cero para Europe. El disco que los convirtió en estrellas mundiales abrió el hard rock a toda una generación, provocó la marcha de John Norum y terminó convirtiéndose al mismo tiempo en su mayor bendición y en una pesada losa.

Mientras observo el casete de “The Final Countdown”, que tiene el mérito de ser el primer ítem de mi discoteca, se me agolpan los recuerdos. Como si fuera una escena costumbrista de Berlanga, por un momento retrocedamos a 1987. Los viernes por la noche, en un hogar medio español, si querían pasar el tiempo en casa viendo la televisión solo tenían dos opciones: Un, dos, tres… responda otra vez o La clave. En mi casa, y para resignación de mi padre, cada viernes la lucha terminaba de la misma manera. El entretenimiento primaba sobre el cine y unos debates que un niño de 9 años ni pretendía ni le apetecía entender.

Así que, terminados de cenar, mi madre y yo nos sentábamos en el sofá, aunque no era raro que yo lo hiciera sobre la alfombra. Desde esa primera fila, por mis ojos iban pasando humoristas, artistas varios, pruebas absurdas. Y vivía con intensidad inocente las elecciones que las parejas de concursantes iban haciendo para conseguir el tan ansiado apartamento en La Manga del Mar Menor o aquellos SEAT que regalaban mediante las tarjetas a medio leer que Mayra Gómez Kemp dejaba en suspense.

En un programa dedicado al Antiguo Testamento, el guionista consiguió mezclar la religión cristiana con la nórdica para presentar a un grupo sueco que estaba triunfando a nivel internacional. En riguroso playback, aunque eso no lo sabía, comenzaron su actuación con una balada azucarada como “Carrie”, algo que no me hizo levantar la vista de los coches con los que recorría la alfombra mientras el audio de la canción iba sonando. Pero un segundo tema ya despertó más mi atención. Sí, “The Final Countdown” hizo que dejara las miniaturas esparcidas por el suelo y me centrara en la televisión de nuevo.

Visto con el tiempo ese clip, está claro que llevaban muchos playbacks sobre las espaldas y había un punto de hacer el payaso. Pero, a mis ojos, aquel endiablado solo sobre aquella Larrivée amarilla se quedó clavado en mi hipocampo. Poco me importaba que el músico que aparecía en pantalla no fuera su compositor. La formación que apareció en el programa ya contaba con Kee Marcello sustituyendo a John Norum, que apenas disfrutó del éxito masivo que adquiriría Europe, descontento con la dirección que había adquirido el sonido.

Porque no hay que olvidar que los dos primeros trabajos de la banda sueca no tenían más que teclados testimoniales, si es que los había. La banda bebía del hard rock más clásico, con influencias de Deep Purple o Thin Lizzy, y del estilo neoclásico que Norum daba a los temas. Solo hay que escuchar canciones como “In the Future to Come” o “Scream of Anger” para darse cuenta del cambio de estilo que supuso la incorporación como miembro oficial de Mic Michaeli a los teclados.

También es importante destacar que “The Final Countdown” no fue fruto de la casualidad. La producción a cargo de Kevin Elson deja ver que la compañía Epic y los suecos pusieron toda la carne en el asador para que Europe diera un paso adelante. Tras el éxito en Japón de “Wings of Tomorrow”, los de Joey Tempest vieron una posibilidad de triunfar en el extranjero. Uno de los nombres que sonó para ocupar ese sitio fue Bruce Fairbairn. Pero su compromiso con Bon Jovi para grabar “Slippery When Wet” hizo que el productor de Journey acabara con los suecos.

Entraron al estudio con varios temas ya presentados durante la gira del anterior disco. Versiones primigenias de “Ninja” o “Rock the Night”, que incluso fue grabada junto con “On the Loose” y “On Broken Dreams” para la banda sonora de la película “On the Loose”, se presentaron en directo. Una banda sonora cuyo éxito hizo que la banda realizara una minigira en la que probar los temas que estaban a punto de entrar a grabar. Entre ellos “Carrie”, una de las grandes baladas del hard rock y uno de los puntales del nuevo trabajo. Trabajada sobre los teclados de Mic Michaeli, sirvió como carta de presentación en muchas de sus actuaciones televisivas. Para cuando terminaron de grabar “Cherokee”, la última de las composiciones que entró en el disco, Europe aún no sabía que ese sería el álbum que les cambiaría la vida.

Y todo gracias a la canción más conocida de la banda. La que dio título al álbum entero. “The Final Countdown” había sido un descarte recurrente desde 1981. Uno de esos riffs que con cada grabación se intenta recuperar sin éxito. Gracias a la insistencia de John Levén y a los nuevos matices que los teclados daban a la canción, Joey Tempest echó mano del imaginario de David Bowie para darle forma a la letra. Un tema que en la cabeza de Tempest resultaba ideal para abrir sus conciertos, pero poco más, tuvo el 14 de febrero de 1986 su lanzamiento oficial como primer single.

Una intro con sintetizadores, el riff de teclado tan identificable y el rápido solo de Norum son rasgos tan reconocibles como el videoclip reproducido hasta la saciedad, mostrando el clásico montaje de directo con pirotecnia… Y toda una nueva generación descubría gracias a ellos el hard rock. No es un disco perfecto, ni mucho menos. Pero en sus surcos quizás solo “Time Has Come”, un medio tiempo que baila en terreno de nadie, podría considerarse un relleno. Pero, a decir verdad, ninguno de los temas te llama a pasar de canción.

Con este disco, Europe consiguió el éxito multitudinario, llegó a ser n.º 1 en 25 países y fue reconocido en el mundo entero. Para bien y para mal, porque ese mismo éxito los convirtió en una broma para gran parte del público, que veía en ellos una copia barata de Bon Jovi, demasiado blandos para ser heavy metal o simplemente los conocía como «los del nino nino», aludiendo en tono de mofa a los teclados iniciales. Hablo desde mi punto de vista personal, reproduciendo los comentarios que he escuchado cada vez que, ya de adulto, he tratado de defender a la banda.

Siempre he tenido la sensación de que “The Final Countdown” fue lo mejor y lo peor que le pudo pasar a Europe. Por un lado, el éxito merecido y la estabilidad económica para poder seguir su carrera. Por el otro, la necesidad del público de que hubiera más temas como ese. Y eso no les benefició en absoluto. Porque a este disco le siguieron dos excelentes trabajos mucho más melódicos como “Out of This World” y “Prisoners in Paradise”, cuyas ventas parecieron escasas ante tremendo pelotazo. Algo que llevó a la banda a separarse en 1992.

Por suerte, en los 2000 los músicos limaron asperezas y la formación que grabó “The Final Countdown” volvió con fuerza y cierto aire de renovación en 2004 con “Start From the Dark”. Y cuarenta años después de su obra capital, la banda sigue en forma, ofreciendo conciertos con un repertorio sólido y grabando nuevas canciones. Para finales de año se espera su nuevo trabajo “Come This Madness”.

No sabemos si los conciertos de aniversario que tienen planeados serán como los que hicieron al cumplir 30, en los que interpretaron tanto “The Final Countdown” como “War of Kings” íntegros. Sea como sea, estas son las tres fechas en las que podremos disfrutar una vez más de este disco:

  • 8 de octubre de 2026 (jueves): Barcelona – Poble Espanyol.
  • 9 de octubre de 2026 (viernes): Bilbao – Bilbao Arena Miribilla.
  • 10 de octubre de 2026 (sábado): Madrid (Leganés) – La Nueva Cubierta.

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