Diamond Dogs: cuando el rock and roll muerde en Loco Club

El 15 de septiembre, Loco Club recibió la visita de Diamond Dogs primer concierto de la gira española, la mítica banda de rock sueca formada en los años 90 y liderada por la inconfundible voz de Sulo Karlsson. La formación llegaba para presentar Similar Shakes, Different Distortion, un trabajo que toma el relevo de Macon Georgia Giant, aquel homenaje a Little Richard que llevó a la banda hasta Macon, Georgia, donde también realizaron parte de la grabación.

Con Sulo Karlsson y el teclista Henrik “The Duke Of Honk” Widen, dos miembros originales de la banda, Diamond Dogs demostraron desde el primer minuto por qué llevan 35 años defendiendo el rock and roll sobre los escenarios. 

Los suecos llegaban con Similar Shakes, Different Distortion bajo el brazo, registrado, además, en Macon, Georgia, un lugar que forma parte de la geografía sentimental de ese rock and roll que Diamond Dogs llevan defendiendo desde los años noventa.

Al frente, Sulo Karlsson. A su lado, el teclista Henrik “The Duke Of Honk” Widen, dos supervivientes de la formación original y testigos privilegiados de una historia que ya suma alrededor de 35 años de escenarios. Y desde el primer acorde quedó claro que aquí no había intención alguna de bajar el volumen, levantar el pie del acelerador o pedir permiso.

Golden Age Of Rock And Roll abrió la noche como tenía que hacerlo: con el motor encendido y el rock and roll ocupando todo el espacio disponible. Después llegó Honked!, coreada por una sala que rápidamente entró en combustión, y un magnífico Stop Barking Up The Wrong Tree. Sad To Say I’m Sorry, Bound To Ravage, My Heart Is A Cold Case y Whatever It Is Now fueron haciendo crecer una actuación que avanzaba sin fisuras, con esa mezcla de garaje, rhythm & blues, glam y rock clásico que forma parte del ADN de Diamond Dogs.

Sulo es de esos tipos que parecen haber nacido para estar ahí delante. No necesita exagerar los movimientos ni construir un personaje artificial. Tiene presencia. Se planta, canta y deja que las canciones hagan el resto. Y cuando toma la acústica para Spare Me The Last Joke y Anywhere Tonight, la banda cambia de piel sin perder un ápice de personalidad.

Entonces llega una sorpresa. El bajista se coloca delante del micrófono para cantar Jealous Guy, el clásico de John Lennon. Un momento diferente dentro de una noche que hasta entonces había avanzado a golpe de riffs, teclas y estribillos, y que sirve también para recordar que detrás de esa fachada de rock and roll hay una banda de músicos con muchas horas de carretera.

Y si hay un nombre que sobrevoló el concierto fue, inevitablemente, Little Richard.

King Of Rock And Roll volvió a poner al legendario artista en el centro de la noche, con Sulo al frente, y el homenaje continuó con True Fine Mama, Hey Hey Hey y Send Me Some Lovin’. No era una simple colección de versiones o referencias nostálgicas. Era una declaración de principios. Porque si algo entiende Diamond Dogs es que el rock and roll tiene memoria, pero también tiene presente.

Valentína puso a bailar las neuronas con ese punto pegadizo que se queda dando vueltas en la cabeza, seguida de Every Little Crack y el precioso Raise A Holler. Después llegarían Rush For Comfort, Goodbye Miss Jill y When The Morning Comes, que parecía anunciar el final.

Parecía.

Porque en el rock and roll, mientras quede gasolina, todavía queda carretera.

Diamond Dogs regresaron para el bis con Desperate Poetry y Stubborn Pony. Y todavía hubo tiempo para volver a Little Richard. Esta vez con Bama Lama Bama Loo, antes de rematar la faena con Pressing Through My Hand y Wild Side Of Life.

Y entonces sí. Se acabó.

O al menos se acabó la música. Porque salir de un concierto así con la sensación de haber asistido simplemente a otro bolo resulta imposible.

Lo de Diamond Dogs en Loco Club fue una brutalidad. Una banda con 35 años de escenario a sus espaldas que continúa tocando como si todavía tuviera algo que demostrar, aunque realmente no tenga que demostrar absolutamente nada. Rock and roll sin paliativos, sin concesiones y sin maquillaje. Una formación extraordinaria, compacta y con ese punto de peligro que tienen las bandas que conocen perfectamente el terreno que pisan.

Y delante de todos ellos, Sulo Karlsson, un frontman extraordinario, de los que entienden que el escenario no se ocupa: se conquista.

Aquella noche, en Loco Club, Diamond Dogs no vinieron a recordar lo que fue el rock and roll.

Vinieron a demostrar que sigue vivo.

Fechas de la gira de Diamond Dogs 2026:

  • 15 septiembre en Valencia, Loco Club
  • 16 septiembre en Zaragoza, Rock & Blues Café
  • 17 septiembre en Madrid, Copérnico
  • 18 septiembre en Santiago de Compostela, Capitol
  • 19 septiembre en Gijón, Teatro Albéniz
  • 20 septiembre en Getxo, Dalecandela Festival

Texto Álex Ruiz y fotos Sergio Lacedonia.

Entrevista a Diamond Dogs: “Debes tener la convicción de que una canción puede cambiar el mundo para ti y para todos”

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