Europe en Madrid, su disco emblemático cuarenta años después sigue siendo un himno

Europe La Cubierta de Leganés (Madrid) 2026
Europe La Cubierta de Leganés (Madrid) 2026

Con entradas agotadas, La Nueva Cubierta de Leganés (Madrid) recibía el pasado 10 de Octubre a una de las bandas que contribuyeron a llevar el hard rock a lo más alto. Hay grupos que tuvieron su época dorada y en los que el paso del tiempo termina haciendo mella cuando vuelven a subirse a un escenario. Ya sea por su estado físico, porque su música parece no encajar con su edad o por cualquier otro motivo, no siempre resulta fácil mantener intacta la esencia de aquellos años de gloria. Pero no es el caso de los suecos Europe. Hace cuatro décadas coparon radios y televisiones de medio mundo con su pelotazo «The Final Countdown», convirtiendo su espectáculo en uno de los grandes fenómenos musicales de los ochenta. Cuarenta años después, la banda vuelve a reivindicar aquel legado con elegancia y marcado por un guiño nostálgico. Atrás quedaron los pelos cardados y las melenas imposibles que marcaron aquella época. Hoy con una imagen totalmente distinta y una presencia que evidencia que el tiempo no ha pasado en balde, aunque tampoco ha conseguido apartarlos de los escenarios. Durante la segunda mitad de los ochenta, Europe se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. Cinco músicos con imagen de estrellas llevaron el hard rock más comercial a lo más alto, conquistando a toda una generación de adolescentes. Aquel éxito, impulsado por un disco que traspasó las fronteras del género, también sirvió para acercar el heavy rock a muchos oyentes reacios a sus sonidos y despertar en ellos la curiosidad por explorar un territorio musical hasta entonces desconocido.

Aunque la banda ha seguido publicando material y recientemente presentó su último trabajo, «Come This Madness», para esta ocasión decidió apostar sobre seguro, encabezar la gira conmemorativa del 40.º aniversario del álbum que los catapultó definitivamente a la fama. Y es que, por mucho que hayan pasado los años y que desde su regreso oficial en 2003 hayan publicado discos con regularidad, su trayectoria posterior no ha alcanzado la repercusión que tuvo aquel disco. El parón iniciado en 1992 marcó un punto de inflexión en la historia del grupo, y su vuelta a la actividad permitió recuperar a una banda que, pese a mantener una carrera discográfica constante, ha vivido a la sombra de su mayor éxito comercial. Europe saltó al escenario con una formación integrada por Joey Tempest a la voz, John Norum a la guitarra, John Levén al bajo, Mic Michaeli a los teclados e Ian Haugland a la batería. El concierto se desarrolló en dos partes claramente diferenciadas. En la primera, la banda ofreció un pequeño recorrido por su trayectoria, incluyendo composiciones de su último trabajo. Un tramo correcto, pero que no terminó de despertar demasiado entusiasmo entre el público, que parecía reservar sus energías para el plato fuerte de la noche. La segunda parte cambió por completo el ambiente. Llegaba el momento de interpretar íntegramente «The Final Countdown», el disco que convirtió a Europe en una banda imprescindible para entender el hard rock comercial de los ochenta. La celebración arrancó con la cara B del sencillo «The Final Countdown» y terminó de encender la mecha con «Rock the Night», que puso La Nueva Cubierta patas arriba.

A partir de ahí, lo que vivimos fue la reivindicación de un álbum que fue y sigue siendo todo un himno. Un repertorio que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones y que, cuatro décadas después, continúa teniendo la capacidad de levantar al público de sus asientos. No hacía falta demasiado para conectar con los asistentes, bastaban los primeros acordes de unas canciones que siguen muy presentes en el imaginario del rock. En el apartado musical, el sonido y la ejecución de los temas estuvieron a un gran nivel. Los músicos cumplieron con profesionalidad, ofreciendo resultados más que convincentes y demostrando que el engranaje instrumental de Europe continúa funcionando con solvencia. Sin embargo, esa funcionalidad musical no terminó de trasladarse al plano escénico. La puesta en escena resultó algo floja, con pocos elementos que aportaran dinamismo al espectáculo. El juego de luces cumplió su cometido, pero llamó especialmente la atención que las dos pantallas gigantes situadas a ambos lados del escenario permanecieran apagadas durante el concierto. Un recurso visual que, de haber estado operativo, habría contribuido a enriquecer la experiencia, especialmente en un recinto de estas dimensiones. En cuanto a la actitud de los músicos, cada uno se limitó a desempeñar su papel con profesionalidad, sin grandes alardes ni demasiadas concesiones al espectáculo. Todo estuvo en su sitio, pero faltó espontaneidad. Apenas hubo interacción entre los integrantes de la banda y se echó en falta esa complicidad que ayuda a transmitir la sensación de estar ante un grupo disfrutando de su propia música, más allá de ejecutar un repertorio perfectamente ensayado.

El contacto con el público también fue bastante limitado. Alguna púa lanzada a los asistentes y poco más. Escasa expresividad, poca cercanía y una sensación general de que cada músico iba a lo suyo. La excepción fue Joey Tempest. El vocalista asumió buena parte de la responsabilidad de mantener viva la conexión con los asistentes, moviéndose por el escenario, haciendo malabares con el micrófono, corriendo, saltando y dirigiéndose al público. Sus gestos y movimientos aportaron una vitalidad que, por momentos, se echó en falta en el resto de la formación. El apartado vocal dejó sensaciones más desiguales. A pesar de la solvencia general del concierto, se percibió cierta dificultad para alcanzar algunas de las tonalidades más exigentes de aquellos temas que hicieron grande a la banda. En determinados momentos, las líneas vocales se adaptaron a registros más accesibles, evitando algunas de las exigencias que caracterizaban las interpretaciones originales. Es comprensible que cuarenta años después las voces no respondan exactamente igual que entonces. El tiempo pasa para todos, y mantener intactas unas prestaciones vocales tan exigentes durante cuatro décadas es una tarea complicada. Sin embargo, en canciones tan reconocibles, las comparaciones resultan inevitables. Y ahí es donde echamos en falta aquella melodiosidad, aquellos matices y esa capacidad vocal que contribuyeron a convertir a Europe en una referencia del hard rock melódico. La celebración del 40.º aniversario de «The Final Countdown» funcionó durante una hora y media. El repertorio sigue funcionando, las canciones mantienen su fuerza y la banda es capaz de ofrecer un concierto musicalmente sólido, respaldado por un público que respondió especialmente cuando llegaron los temas más emblemáticos. Pero una cosa es interpretar con solvencia las canciones que marcaron una época y otra muy distinta recuperar aquella magia que las convirtió en himnos generacionales.

LISTADO CANCIONES EUROPE LEGANÉS (MADRID) 2026

“Scandinavian Eyes”, “Walk The Earth”, “Superstitious”, “One On One”, “Last Look At Eden”, “War Of Kings”, “Prisoners In Paradise”, “The Cult Of Ignorance”, “On Broken Wings”, “Rock The Night”, “Carrie”, “Danger On The Track”, “Ninja”, “Cherokee”, “Time Has Come”, “Heart Of Stone”, “On The Loose”, “Love Chaser”, “The Final Countdown”

 

 
 
 
 
More from Ángel Manuel Hernández Montes

Imperial State Electric presenta en directo su nuevo disco “Honk Machine”

Imperial State Electric de nuevo en España presentando los nuevos temas de...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.