Pure Prairie League y “Just Fly” (1978): ecos de un rumor lejano

“Just Fly” es como un western crepuscular, el último y genuino aliento de una banda, Pure Prairie League, que trata de evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos, un morir de pie antes de ser fagocitados por una industria que no muestra piedad con los viejos rockeros. La última aparición de (único miembro fundador) antes de entregar las llaves del reino a un imberbe Vince Gill, que posteriormente  pulirá el sonido del grupo hasta dejarlo irreconocible.

Firefall y “Firefall” (1976): perfecta imperfección

Hay bandas que cambian el curso de la historia de la música, que marcan el rumbo a seguir generación tras generación y que aún hoy en día dejan sentir su influencia. Otras como Firefall simplemente te devuelven a tu zona de confort, a la buena música, suaves melodías y exuberancia instrumental . Parece poco, pero es mucho.

REO Speedwagon y “R.E.O.”(1976): el principio de algo (muy) grande

Aunque en el imaginario popular está permanentemente instalada la creencia de que REO Speedwagon son una banda ochentera, la verdad es que los de Illinois estuvieron “picando piedra” desde el año 1967 hasta conseguir el éxito masivo con “Hi Infidelity”(1980). Entre medio, un buen puñado de super disfrutables discos de RnR, varios cambios de formación y la certeza de que acabarían consiguiendo algo (muy) grande.

“Eagles” (1972) y “Desperado” (1973): ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

Spoiler: pregunta sin repuesta. Porque son las mejores obras (si, “Hotel California” está muy cerca, pero medio peldaño por debajo) de una de las bandas definitivas de la historia de la música americana, unos Eagles que supieron conjugar como nadie las armonías vocales, la puesta al día de toda la tradición Country y Bluegrass y una instrumentación que fusionaba con total naturalidad las facetas acústica y eléctrica.

“Boz Scaggs” (1969): maduración espontánea

Después de abandonar en 1968 la banda de su amigo Steve Miller, la (corta) carrera de Boz Scaggs se encuentra en punto muerto. Será su vecino Jann Wenner (director de la revista Rolling Stone) que desatasque la situación: le pasa unas demos al legendario productor de Atlantic Jerry Wexler, y después del ok al proyecto le propone a Wexler producir él mismo el álbum en los estudios Muscle Shoals de Alabama. ¿El resultado? Una atemporal joya que aún hoy en día impresiona.