Rod Stewart Tonight’s the night en Tenerife, 16 mayo de 2009

Rod Stewart 16 mayo 2009 Tenerife
Rod Stewart en Adeje, Tenerife, el 16 de mayo de 2009
Rod Stewart 16 mayo 2009 Tenerife
Rod Stewart en Adeje Tenerife 16 mayo 2009

Rod Stewart ofreció el pasado sábado un buen concierto de rock and roll ante algo más de 15.000 personas en el Campo de Golf Costa Adeje. Una noche de buena música y de canciones históricas en la generosa muestra de la música universal.

Tras el concierto cada uno tiene su propia versión de los hechos, escaldados casi siempre como hemos salido otras veces a la llamada de viejas glorias. El sábado, girando para pagar facturas pendientes, Rod Stewart, 64 años, con un historial de excesos, «fútbol, mujeres y alcohol», la respuesta saludable a «sexo, droga y rock and roll».

El escocés de adopción llegaba a Tenerife acompañado por muchos músicos sobre el escenario y una excelente banda, ¡con chicas guapas como siempre Rod!

Ofreció un concierto redondo y divertido, veintidós canciones y dos horas de velada.

La noche arrancó con «Some guys have all the luck» y a partir de ahí se fueron sucediendo temas propios y enormes versiones de Van Morrison, Danny Whitten, Tom Waits, John Fogerty, Sam Cooke, etc.

En un escenario exuberante en blanco y muy luminoso, con dos pantallas gigantes a los lados, pisaba con fuerza el Rodfather vestido con traje rosado, pelo de león indomable rubio; andrajosa gloria, lejos de aquel aspecto setentero macarra, leotardos de tigre, boa de plumas al cuello, aseguraba felicidad, el macarra elegante cae bien «es un truhán, es un señor».

 

En cada canción que se sucedía, «It’s a heartache», «This old Heart of mine», y con los riffs de «You wear it well», hasta parecía que la guitarra de Ron Wood y todos los Faces estaban allí, Ronnie Lane, Ian McLagan, qué maravilla, I love ya, oh yeahh!!

Demostró con elegancia que se pueden llenar estadios; sólo aquí, como casi siempre, pudo llegar a la mitad del aforo, escasos 15.000 fanáticos con «kilts escoceses» y neófitos, de los 30.000 del aforo oficial.

Rod en el fondo es un negacionista del cambio climático en el panorama musical de nuestro tiempo, continúa apuntalando esa burbuja que le protege de los azotes del mundo exterior, con sus discos después de 1975.

Rod Stewart anoche con su fiereza y versatilidad rescató cierto espíritu casi olvidado, ya sabéis, finales de los sesenta, sur y costa oeste de los Estados Unidos, con «Having a party» se quita la chaqueta, «Rythm of my Heart, Downtown train«, hasta que se va del escenario para cambiarse de vestuario; esta vez con traje blanco y corbata negra, seguía combinando rock, blues, country, folk, western; no hay que olvidar que él encontró cómo el folk sonó como en el infierno en el rock.

Sí señores aquí en Tenerife ha estado uno de los mejores talentos de la historia del rock and roll que se ha formado y unido con los mejores guitarrista y músicos de la historia: Jeff Beck, pionero guitarrista del heavy-blues-rock-steam; y con el trío espectacular Ronnie Lane (uno de los mejores bajistas y compositores de la historia del rock), Ron Wood (sin comentarios) e Ian McLagan, The Faces.

Amalgama de amantes del blues, funk y folk, pero en definitiva un cantante de blues. Tuvieron a Ian Stewart como Road Manager, el eterno cuarto Rolling Stones, y entre Led Zeppelin y The Kinks, por poner dos ejemplos, estaban ellos y ahí Rod Stewart.

Billares, chicas, pubs, empleo, orgías, fiestas, bacanales, desenfreno, fútbol, destrozo de hoteles, misoginia, whisky, son la herencia de las letras del «boy band», que era como se le conocía.

Ejemplos de su legado son los Georgia Satellites en sus raíces crudas, explosividad en los Replacements, espíritu combativo de los Oasis, el desorden de sastre de Black Crowes y los orígenes de Guns N Roses.

Rod seguía mordiendo el escenario con the «First Cut is the deepest», «Reason to believe», «Tonight is the night», «Have you ever seen the rain», «Forever young», «Twisting the night away», «Baby Jane», «You are in my Herat», «Have I told you lately», el impresionante testimonio del Crazy Horse de Neil Young Danny Whitten, «I don’t want to talk about it», dejaron al público boquiabierto, wouoooo, ¡come on honey!

Éste fue un concierto que no te pudiste perder. El sentimental divertido, el pícaro, el play boy, la voz de lija, el hortera, glamour canalla, los gritos de las cincuentonas, dirty rock and roll, rock visceral, ropa interior volando al escenario, besos y más besos, letras purasangre, leyenda, alma; el sábado no estaba dispuesto a parar, su voz era cada vez más rasposa y afónica, satisfacción garantizada, Lousiana, Memphis, actitud, sudor, soul, Wake up! Get out!, Oh yeahh!!.

Llegan «Proud Mary», «Hot legs» y la contagiosa y golosa «Maggie May«, una de las mejores canciones de la historia del rock, «Do Ya Think I’m sexy» y termina con «Sailing«; ya no quedaban más balas en la recámara, pero sí derechazos de Rod con balones de fútbol hacia el público.

Por si acaso, el cierre emocionante, la interpretación con sepulcral silencio terminó por noquear al público, boquiabierto ante el torrente de emociones recibidas. No tuvo momentos de flaqueza, pero le costó conectar con la audiencia.

Difuminada su aura, congelada en algún punto indeterminado entre el pasado real y nuestra imaginación, a los crédulos no les queda otra que coleccionar conciertos, presumir de fervorosa promiscuidad, transformar en cotidiano lo excepcional de otras eras para poseerlo un poco y alimentar la ficción de haber sido parte de ello, ¿y acaso no ha sido eso siempre el rock and roll?

El rock and roll ante todo es diversión, algo que muchos parecen haber olvidado, en pos de un solipsismo musical que desconfía de todo que no suene a seriedad de los portadores de un mensaje sublime.

 

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