Matthew Logan Vasquez. La rabia de la juventud, la sabiduría de la experiencia, la naturalidad del genio.

Cita más que esperada la del pasado mes de Septiembre en la noche del día 16. Crónica que se ha hecho esperar, pero que no podíamos dejar de relatar. Era la primera vez que asistíamos a un concierto en el local llamado «El perro de la parte de atrás del coche» en pleno barrio de Malasaña. Un garito muy curioso para este tipo de eventos que sitúa el escenario detrás de una de una sus barras, en una especie de cueva que parece claramente una copia de la estructura del Cavern de Liverpool donde los Beatles comenzaron sus andanzas. La parte final de ese tubo que alberga las tablas para los artistas está forrada en tonos cálidos a base de aislante de sonido y telas acolchadas, la verdad es que se trata de un sitio muy pintoresco.

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A pocos minutos para que salte Matthew a ese escenario sorprende la presencia de no más de 15 personas a la espera del comienzo del show. Matthew Logan Vasquez es un grande de la música Americana contemporánea, lider de una gran formación como son los Delta Saints y co-fundador del supergrupo Middle Brother que merece un párrafo más adelante para él solo. Por todo ello nos extraña sobre manera la poca afluencia e incluso llegamos a pensar que el concierto podría suspenderse. Pero no, Matthew no es así y aparece en el escenario con una sonrisa de oreja a oreja dispuesto a hacernos disfrutar y a pasarlo en grande él mismo. El formato parece, a priori, muy decantado hacia lo acústico, ya que Matthew sólo tiene una guitarra custom de caja precisamente acústica y sólo le acompañan en su banda un bajista y un batería que se disponen estratégicamente en el zulo-escenario del local en el que han tendido una alfombra persa. Parece que lo tienen muy ensayado y, de hecho, Matthew comenta que han estado probando el sonido concienzudamente y la mejor disposición de instrumentos y altavoces para que la cosa vaya bien.

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El setlist no tiene desperdicio desde el principio, además de regalarnos el clásico de Delta Spirit, «Bushwick Blues», nos hace un repaso a los mejores temas de su último trabajo, la loncha que viene a presentar, ese maravilloso «Solicitor Returns» del que visita «Maria», un medio tiempo rabioso que en acústico suena a auténtica delicia, no echamos de menos la distorsión original del tema eléctrico del álbum. «Personal» es otro temazo que nos estremece. Ese álbum está lleno de joyas. Del EP «Austin» también nos toca unas cuantas, este EP viene con la edición especial en vinilo del álbum, del mismo nos llevamos tres impactos, el primero con el tema que le da nombre, un «Austin» tan infinito como maravilloso. Parte del tema lleva a Matthew a subirse sobre la barra que tiene delante del escenario para profetizar sobre un público que, ahora sí, ha ido poblando la sala. Desde esa posición el artista llega a quedarse cantando a capela con la cabeza pegada al techo mientras nos mira directo a los ojos. Qué tipo más grande. El repaso a «Austin» lo completan «Halfcolt» y la maravillosa rabia de «Everything I Do Is Out», que todos coreamos a pulmón abierto. Al final del concierto, Matthew decide que se acabaron las poses y que todos debemos abrir el alma como lo hace él. Los tres músicos salen al escenario sin camiseta. Es el momento de sentirlo todo, de quitarnos las máscaras y de vernos las pieles del modo más natural posible. Matthew ordena y todos obedecemos, la mayoría del público terminamos con el torso al aire sin mayor vergüenza mientras cantamos el último tema de la noche. Logan sigue con la guitarra acústica, pero os juro que hace ya bastantes temas que esto suena a un set eléctrico. Ha metido los efectos de pedal a tope sobre la pastilla que habita en la boca del cuerpo de su custom y se ha pegado desquiciado al ampli mientras aporrea literalmente el instrumento en un tag, nada más y nada menos, que del clásico de Cobain, «Territorial Pissings», se trata de uno de los temas más cañeros del «Nevermind» de Nirvana y ¡se lo está marcando con una acústica, señores!

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Hablemos de Middle Brother, supergrupo formado por John J. McCauley III de Deer Tick, Taylor Goldsmith de Dawes, y el propio Matthew de Delta Spirit. Con esos nombres ¿cómo se os queda el cuerpo? porque a mi se me erizan los bellos al escribirlos seguidos en estas líneas y acabo de pinchar su vinilo para volver a ser consciente de la maravilla que supone esa unión cuando la aguja recorre el acetato de su única y magna obra de mismo título «Middle Brother». Deer Tick, los gloriosos Dawes bajo la producción de Jonathan Wilson y Delta Spirit. Vaya tres grupazos, representantes de la mayor calidad de lo que en Americana se produce a día de hoy y herederos de The Band por derecho propio.

Pues bien en este show de Matthew Logan Vasquez pasó lo que no me esperaba de ningún modo, sonaron dos temas de ese disco, un «Theatre» y un «Blue Eyes» que me arrancaron de las entrañas las lágrimas del crío sensible que llevo dentro. Se trata de una obra que todos debéis escuchar al menos 20 veces antes de abandonar este mundo. Me vuelvo con los ojos encharcados hacia mi compañero y amigo Gonzalo y le explico que este momento es muy especial para mí. Ese disco me ha salvado la vida, anímicamente hablando, en más de una ocasión. No me termino de creer lo que está pasando. Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los mejores momentos del año y uno de los mejores artistas que veré en mi vida sobre un escenario.

Al terminar el concierto Matthew pasa por debajo del acceso a la barra que tienen los camareros para abandonar el escenario y pega sobre el torso desnudo de mi amigo un cariñoso y cómico bocado mientras le damos una palmada en la espalda. Encima el tipo es cercano y afable. Nos quedamos charlando con él para hacernos las fotos de rigor mientras nos firma el vinilo de turno. Nos damos cuenta que los artistas más grandes, son al final los más cercanos, los más naturales, los más «mortales». Matthew nos ha brindado un espectáculo lleno de rabia juvenil, pero desde la sabiduría de la experiencia de un tipo que lleva la música en la sangre y en sus botas, que ya han recorrido mucho y que esperamos estén hechas para seguir caminando como rezaba el tema de Nancy Sinatra, y así venga con ellas a visitarnos muchas veces más. Entre tanto levanto mi tercio por Matthew y grito ¡Salud!

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