Nick Waterhouse. La hora de la verdad.

El pasado dos de noviembre, inmersos en el puente de todos los santos, llegó a la sala BUT de Madrid el SANTO del Soul Rock por excelencia, cortesía de Houston Party. Ese gran Nick Waterhouse que nos debía una desde la última vez que pasó por la capital sobre las tablas del teatro Barceló. En aquella ocasión el bueno de Nick salió a escena indispuesto, con fiebre y con un virus estomacal que nos privó de sus arte. Poco más de media hora estuvo actuando en aquella ocasión, cuando lo más honesto habría sido devolver el dinero a sus devotos y cancelar un show que, como tal, no llegó a acontecer.

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Pero a Dios lo que es de Dios y a Nick lo que es de Nick. Esta vez nos compensó con creces y constató textualmente que “nos la debía” y eso en un músico de su talla es de agradecer. Se acordó de nuestra ciudad y del fiasco de la última vez y decidió resolverlo en la BUT.

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Y vaya si lo resolvió. Con una banda a la altura de los grandes: voz negra descomunal para los backing vocals, batería con pegada soul, teclados Hammond inapelables, bajista pegada a la variedad de ritmos y ese maravilloso dúo de vientos a los saxos. Todo ello orquestado por la magia y composiciones de un Nick Waterhouse que ha alcanzado la madurez álbum tras álbum.

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Nick, un tipo que comenzó abrazando la tradición soul de los clásicos y que termina por crear su propio sonido. Del todo reconocible como tal en sus lonchas más recientes, aunque evidentemente nos obsequió en aquella noche con cortes de todos sus trabajos con tintes R&B.

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Descargando sobre la resaca de halloween del respetable con rabia, con insultante poder interpretativo y un desmesurado talento a las cuerdas de su stratocaster. Y es que Nick además de ser una fiera del género parece haber nacido con esa guitarra en la mano. Se acerca a un virtuosismo que no se le presupone a un tipo de su edad y estilo musical. Se le ve suelto con los pedales de efectos y encantador agradeciendo a un público que se guardó en el bolsillo de su camisa, en ese que está pegado al corazón.

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Agradecido por los cuatro costados nos cuenta la historia de cómo gracias a un tendero madrileño comenzó a abrirse camino en el mundo de la música cuando este fue el primero en comprar los 45 revoluciones de 7 pulgadas de Nick, volviendo en dos viajes a por más vinilo que comenzó a vender en Madrid y que gracias a eso se fue extendiendo por Europa y luego por Estados Unidos. Waterhouse dice sin pelos en la lengua que su éxito se lo debe a esta ciudad y se emociona al contarlo. Qué narices, nosotros también nos emocionamos.

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Un grande que no va a tardar en volver a llenarnos de magia porque se le ve muy a gusto por tierras europeas y especialmente españolas. Hasta entonces las agujas de nuestros platos surcarán sus vinilos con nuestros amplis a todo volumen moviendo el esqueleto hasta su ansiada vuelta. Gracias, Nick! Has estado a la altura de lo esperado y tu bandaza también. Salud!

Fotos y vídeo: Javier Naranjo

Texto: Javier Naranjo, Oscar Tello

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