Dayna Kurtz y Robert Maché conducen el Sidecar de Barcelona por la carretera de la belleza

La palabra “belleza” se usa hasta el hartazgo en multitud de reseñas, crónicas y demás textos periodísticos. Mea culpa. Confieso ser preso del dichoso vocablo. Pero sigue siendo el más idóneo para definir cualquier concierto de Dayna Kurtz, cantautora estadounidense cuya carrera es seguida en España por un nutrido grupo de incondicionales desde que la conociéramos, allá por 2002. Yo no soy de los que rehúya una cita con su arte, por lo que el pasado 26 de julio de 2017 allí estaba, en la barcelonesa Sala Sidecar, libreta, bolígrafo e ilusión en ristre.  

Dayna Kurtz y Robert Maché Baceloncal Sidecar

            Han pasado ya tres años desde que esta dama afincada en Nueva Orleans uniera su talento al de Robert Maché, el cómplice perfecto para acompañar su preciosa voz a las seis cuerdas y en cuyo currículum destaca su paso por los disueltos Continental Drifters, una verdadera banda de culto. Allí estaban ambos, ella con su inseparable guitarra acústica y él, más amigo de una eléctrica con la que mecía la preciosa voz de Dayna. Fruto de esa asociación presentaron “Here Vol.1” (2017), un sublime álbum en directo testimonio de sus actuaciones y que es el preludio de un segundo volumen que promete ser igualmente maravilloso.

Dayna Kurtz y Robert Maché Baceloncal Sidecar.5

Ellos siempre han gustado de la intimidad entre músicos y público en un clima de bromas, sonrisas y buenas vibraciones; prefieren el cálido ambiente de las salas pequeñas a la megalómana frialdad de los grandes auditorios, ya que las canciones de Kurtz se escribieron para ser susurradas al oído de las almas. Sin intermediarios. Directa. Única. Si mezclara en un elixir a Édith Piaf, Janis Joplin y Billie Holiday más dos gotas de Stevie Nicks, el lector podría hacerse una idea aproximada del privilegio que supone verla y escucharla sobre las tablas. Porque en su propuesta se mezcla Jazz, Rock, Chanson y Blues en una amalgama en la que cada matiz encuentra su lugar exacto.   

Dayna Kurtz y Robert Maché Baceloncal Sidecar.

            Piezas tan conmovedoras como “You’ll Always Live Inside Of Me”, “It’s How You Hold Me” y “You’re Not What I Need (But You’re All That I Want”) tienen su origen en “Rise & Fall” (2015), su último trabajo de estudio hasta la fecha, un autorretrato sonoro marcado por varias experiencias personales –la muerte de su padre, el fin de su matrimonio y un nuevo amor-, y que mostró ante un público entregadísimo. Tras la bruma de la tristeza, en esos meses de desazón, siempre estuvo su talento, el salvador que curó las heridas para que sus fans volvieran a verla brillar encima de un escenario, refugio del que raramente se aparta. Junto a ella, Robert destinó diversas dosis de su maestría a la mandolina eléctrica, añadiendo su humor y sonrisas a la actuación.    

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            Cayeron también piezas que se han convertido en clásicos por derecho propio, como un interminable baile con “Fred Astaire”, al que los presentes añadieron sus coros, convirtiendo su insondable nostalgia en un momento de felicidad. O “Love Gets In The Way”, profunda en cada nota y más hermosa verso tras verso, capaz de transportarnos a “Amsterdam Crown”, prueba de su hermanamiento con una Europa que aprecia esas atmósferas que traspasan océanos, fronteras y corazones.

Dayna Kurtz y Robert Maché Baceloncal Sidecar.1

            Entre todo ello, “Take Me In Your Arms”, una relectura de un tema que hiciera popular Dinah Washington, una de esas canciones con sabor a despedida tras una noche durante la que Dayna y Robert nos guiaron por un carretera plagada de belleza. Y, perdón una vez más, porque no se me ocurre una palabra mejor.

Fotos por Desi Estévez.

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