Nick Garrie. I’m Still Alive

   En la noche del 26 de febrero corría un aire frío que te pillaba desprevenido. Las calles de Madrid estaban inusualmente vacías. Era noche de fútbol, jugaba el Real Madrid contra el Manchester City de Guardiola. No se oía el habitual jaleo de pitidos y coches.  Treinta personas nos reunimos en el Café Berlín para disfrutar de un compositor aferrado a la vida, Nick Garrie. La noche se convirtió en una entrega absoluta a este músico viajado, la carretera es su hábitat natural.  Empezó muy joven a sentir por la música una afinidad natural.

   «De adolescente empecé a tocar en la calle en Saint Tropez, al sur de Francia. Componía a tal velocidad que ni se me pasó por la cabeza ponerme a hacer versiones. Vivía en una pequeña furgoneta.»

«Fue una época estupenda en la que compuse alguna de mis mejores canciones.»

   Esa noche el silencio era total para poder escuchar sin barreras y con devoción casi religiosa a este hombre llegado de Londres.  En su bagaje  lleva composiciones de músicos legendarios como Cat Stevens, los Beatles, Bob Dylan, Charles Aznavour, Georges Moustaki o Jacques Brel que han influido en su música.  Un poso que ha asimilado por cada poro de su piel. Y como no, decir que el Café Berlín tiene una acústica sorprendentemente buena, un lujo absoluto en este tipo de actuaciones. 

   Pero si por una cosa es reconocido entre su público es por la publicación en 1969 de su disco «maldito» «The Nightmare of J.B. Stanislas» grabado junto a Eddie Vartan con toda una orquesta de cincuenta y tantos músicos, no del gusto de Garrie que habría preferido algo más sencillo, voz, guitarra y teclado. No llegó a ser distribuido, salvo en Francia que parece que si llegó a ser publicado. El suicidio de Lucien Morisse, dueño de la discográfica DiscAZ, trastocó todo su futuro. Pero incongruencias de la vida, con el tiempo llegó a convertirse en un disco de culto, una joya de coleccionismo por el que se ha llegado a pagar cerca de mil euros.

«Nunca he entendido el negocio de la música.»

   De disco maldito pasó a convertirse en un objeto oculto de deseo para algunos de sus seguidores. En 2010 tras otros discos suyos publicados, fue reeditado por Elefant Records con más lujo, demos extras, inéditas y descatalogadas, así como un libreto explicativo escrito por el propio autor. 

«El álbum es una joya legendaria que merece ser revisada»

   El concierto transcurrió saltando de un tema a otro de sus más recientes publicaciones: «The Lost Songs of Nick Garrie-Hamilton. Selected Recordings 1968-2002» (2015), «49 Arlington Gardens» (2009)  y «The Nightmare of J.B. Stanislas» (2010). Unos dirán que es puro Pop Barroco y otros lo definirán como «Indie Pop». Un hombre y su guitarra desnudos sobre el escenario cantando a su mundo, a la vida vivida, a los amigos, a las cosas que le gustan y las que no.  A la pregunta de cuántas veces ha venido a España contesta que «hundreds». Esperemos que vuelva pronto.

Texto, Fotos y Vídeo por Ana Hortelano

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