Existen discos igual de buenos que “Aftermath” de Rolling Stones pero no mejores…

“Aftermath”, el disco de los Rolling Stones del que nos toca hablar cumple hoy 54 años de su lanzamiento, su primer disco compuesto completamente por canciones originales tras cuatro álbumes. Gran parte de la columna vertebral del disco seguía arraigada al blues eléctrico de Chicago (“Doncha Bother Me”, “High and dry”), junto a esas tangentes instrumentales agregadas por Brian Jones dando un sabor decisivo a muchas de sus canciones.

Quizás su mejor álbum melódico, pop y provocativo hasta la fecha en aquel 1966, al que se le tachó de un disco colmado de orgía misógina que golpeaba a las mujeres y creó esa diatriba social. Para mí totalmente lo contrario. En “Aftermath” se trató de plasmar aquella insatisfacción de la mujer en la sociedad moderna, su inteligencia, dominio y la sumisión como ambas formas de poder.

Los Stones siempre fueron unos maestros en captar y traducir en canciones esas experiencias colectivas que cambiaron para siempre los hábitos y las costumbres de toda una sociedad, al mismo tiempo que reposicionaban la música como una expresión artística que denunciaba los abusos en el mundo.

“Aftermath” fue la expresión definitiva de The Stones en su apogeo. Las posibilidades inherentes a los nuevos instrumentos y estilos se explorarían aún más con un éxito similar en “Between the Buttons” al año siguiente, y luego se llevarían tristemente al extremo en el desorden colosal de “Their Satanic Majesties Request”, donde su disciplina duramente ganada los abandonó por un momento.

Un disco que te vuela la cabeza desde el minuto uno y que en los temazos “Out of Time” y “Goin ‘Home” quería pararme, sobre todo en la última, muy criticada en su momento y creo que mal entendida por la crítica en esos de 11 minutos de duración. El talento, el humor, la ironía y el sexo, hacen de ella marca de la casa y señala a “Aftermath” en esa dirección diferente para los Stones. Jadeos entre cama y cama de un hotel, de ciudad en ciudad.

Esa obsesión sexual que no durará mucho y que se volverá casi insoportable. Temazo que evoca imágenes cuando se está al borde del orgasmo, de aliviar tensiones, sentir ese delicioso aroma, la dulce y embriagadora sensación que tienes cuando sientes su piel contra la tuya con un Jagger al filo de la navaja entre ese instinto humano y animal dentro de cada uno de nosotros.

“What to do”, sí, qué hacer si realmente no sabes, eso, “Take it or leave it”, ¡dale al play y sube el volumen!

Existen discos igual de buenos que “Aftermath” pero no mejores…

Escucha “Aftermath” (1966) de The Rolling Stones

NO MUSIC. NO LIFE. PLAY IT LOUD, MUTHA! FUCK YOUR SPEAKERS. MAKE ART NOT FRIENDS. MUSIC IS MEDICINE

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