Itziar Yagüe. Delicious

   Se va acabando un año de mierda en el que las alegrías han sido escasas. Tiempos de salas cerradas, conciertos en la pantalla del ordenador, revistas que desaparecen, fallecimientos de músicos que han sido referentes… Pese a todo, hasta en estas circunstancias puede encontrarse una perla. Creo que para recordar el 2020 voy a quedarme con «Delicious», el debut discográfico de Itziar Yagüe.

«En 1920 las mujeres reivindicaban con blues, y yo he querido traerlo a este siglo»

   Para empezar el disco está disponible solamente en vinilo, con descarga digital incluida. Un Ep que destila clase desde su portada anaranjada con fotografías de Ana Salazar hasta la última nota y el último acorde de los seis temas que lleva en su interior y que se grabaron en febrero en los estudios Brazil. El confinamiento vino cuando estaban a punto de acabarse las mezclas y retrasó todo el proyecto. Itziar (oriunda de Vitoria y residente en Madrid desde hace mucho) pasó tres meses sola encerrada en su casa alegrando a los vecinos con el repertorio de Bessie Smith.

«Lo que yo buscaba era apuntar a las tripas y al corazón más que la exactitud técnica.»

   Itziar no es ninguna desconocida, lleva más de diez años pateando escenarios y puliendo un repertorio que abarca desde el blues al swing pasando por el soul y cualquier otro palo de la música afroamericana. Para su primer disco se hace acompañar de Raul Platz al contrabajo, Giulio Pietropaulo al piano, Luis Carpizo al tenor, Victor Barceló a la armónica y Elvira Sodalita a la batería. Enric Peidro y Emilio Arsuaga colaboran en alguno de los temas; todos ellos escritos y compuestos por Itziar Yague.

“Cuento historias universales, utilizo formas musicales clásicas, grabo de forma prácticamente artesanal y he editado mi disco en vinilo. Quería presentar mi música, que es música clásica afroamericana, la más influyente del siglo XX, con cuidado, respeto y admiración”

   La cara A se abre con el tema que da título a la obra. «Aires de swing» en los que ya impresiona la fuerza  y la calidad de la vocalista. Le sigue «Daddy´s gone for good», un claro homenaje a las mujeres del classic Blues y un guiño a Bessie Smith (siempre Bessie) que constituye un claro referente en toda la obra. «We make a good team» es una balada pantanosa con sabor a destilados de Louisiana en la  que canta a dúo con Emilio Arsuaga que esta vez se deja la armónica en casa.

   La cara B comienza con «What if it were you», una concesión al gospel en las partes vocales; continua con «Not a doll» un blues lento y reivindicativo sobre el papel de la mujer y termina con «Red River» un tema cantado prácticamente sin ningún acompañamiento instrumental que aborda con crudeza la violencia de género.

   La voz y el saber hacer de Itziar destacan desde el primer momento y los músicos crean un colchón magnífico, preciso en los acompañamientos y medido en los solos. El resultado tiene el aire de una puesta al día respetuosa y eficaz de las grabaciones de aquellas grandes damas que dominaron la escena del Blues en los años veinte del pasado siglo, un homenaje particular cargado de buen gusto, profesionalidad y sobre todo cariño, mucho cariño y respeto.

   En 2020 ha habido más y muy buenos discos, pero si tuviese que quedarme con uno sólo… Podéis creer que este no se mueve del plato y ya hasta me va dando miedo de que se desgasten los surcos.

   Esperemos que el 2021 permita nuevas grabaciones a Itziar, una gira de presentación en condiciones y la oportunidad de poder escucharla en locales y festivales. Esperemos…

   Lo dicho, de este puñetero año me gustaría solamente recordar las canciones de este disco. Y nada más.

   Texto por Ramón del Solo y Fotos de Ana Salazar.

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