Ratboys: “Singin’ to An Empty Chair”

Tras años de crecimiento, Ratboys lanzan su trabajo definitivo: “Singin’ to an Empty Chair”. Un disco producido por ellos mismos y Chris Walla y grabado en varios estudios de Wichita e Illinois. La banda está formada por Julia Steiner (guitarras, voz), Dave Sagan (guitarras), Sean Neumann (bajo) y Marcus Nuccio (batería, sintetizadores). Las canciones aparecen firmadas por todos los miembros de la banda de manera colaborativa. Edita New West Records.

Escucha “Singin’ to an Empty Chair” de Ratboys aquí:

A pesar de su título, el nuevo álbum de Ratboys, “Singin’ to an Empty Chair”, no se define por lo que falta. Más bien, es el comienzo de un diálogo importante con un ser querido de quien la vocalista Julia Steiner se encuentra distanciada. La música del sexto álbum de estudio de la banda llena el espacio que esa persona dejó atrás con once canciones que muestran a Ratboys en la cima de sus poderes: vibrantes, efervescentes, tan seguros como siempre, y quizás más emocionalmente interrogativos que nunca.

La banda de Chicago trabajó en la continuación del aclamado “The Window” de 2023 reuniéndose con el coproductor Chris Walla para comenzar a grabar en una cabaña rural de Wisconsin antes de llevar las canciones al estudio de Steve Albini en Chicago. Los resultados varían desde el power-pop burbujeante de “Anywhere” hasta el post-country irresistible de “Penny in the Lake”, junto con baladas desgarradoras como “Just Want You to Know the Truth” y un emocionante desvío hacia lo extraterrestre en “Light Night Mountains All That”, que Steiner llama la gigantesca “jam de agujero de gusano” de la banda.

También es el primer álbum de Ratboys desde que Steiner comenzó su terapia, a lo que la cantante y letrista atribuye la claridad que se encuentra en las inquebrantables exploraciones del álbum sobre las relaciones personales. El álbum comienza extendiendo una mano al vacío y concluye con una escena de serenidad. En medio, entrelaza honestidad, humor, caos y extravagancia. “No todo es pesimismo”, dice Steiner. “La experiencia de hacer este disco definitivamente me da esperanza para lo que venga después”.

“La música country me rodeó por completo durante mi infancia. Crecí en Kentucky y mi niñera ponía música de grandes como Dolly Parton todo el tiempo. Con el tiempo me enamoré de Lucinda Williams. Mirando atrás estoy agradecida de haber estado expuesta a esas voces durante mi infancia.” Julia Steiner.

El rock indie con toques de alt-country está pasando un gran momento en Estados Unidos. Pensemo en bandas y artistas como Wednesday, Waxahatchee o MJ Lenderman. Así que este disco aparece en un momento más que adecuado para encontrar un hueco en la escena alternativa. Tras pasar casi una década a medio gas, el relativo éxito que tuvieron con “The Window”; con su mezcla de guitarras de indie rock universitario y melodías vocales preciosistas, les dieron el empujón que necesitaban para dar un nuevo salto. Lo han conseguido justo a tiempo. Hasta Pitchfork ha acogido el disco con entusiasmo.

Desde su propio nombre, el disco tiene sabor a terapia. Una de las técnicas más conocidas es la de la “silla vacía”. En ella, alguien se sienta frente a un ser querido imaginario y le suelta todo lo que parece imposible de expresar en persona. Estas canciones fueron escritas para un ser querido anónimo y distanciado. Son mensajes de largo recorrido, lanzados con la sensación de querer ser escuchada a través de la música. “Open Up” comienza el álbum definiéndolo líricamente. “¿Qué se necesita para mentir/Qué se necesita para abrirse esta vez?”. Las guitarras están cerca de los Wilco más juguetones e indies. Le sigue “I Know You Then”, que es puro indie rock al estilo de los 90s. Una de las mejores canciones del disco.

Muy diferente es “Light Night Mountains All That”, que se acerca al rock acelerado de Velvet Underground con unas guitarras punzantes que se entremezclan con la fantástica línea de bajo de Sean Neumann. Ratboys no hacen ascos a los largos desarrollos. “Just Want You to Know the Truth” se va a los ocho minutos en un ejercicio de expresión del dolor existencial que va creciendo poco a poco. Algo que todo el mundo ha experimentado alguna vez. “Si te hubiera dicho que estaba bien/ habría sido mentira/ Así que bloqueé tu teléfono/ / sin despedirme”. También larga y llena de rabia es “Burn It Down”, con un excelente trabajo a la guitarra de Dave Sagan. 

Hay canciones mucho más urgentes. “Anywhere” es un power pop muy influenciado por Liz Phair. “Penny In The Lake”, un pequeño clásico del nuevo alt-country-rock. “Strange Love” es una pieza delicada y preciosa sobre encontrar un amor extraño. “The World, So Madly” es otro gran himno acerca del dolor. Variado y multicolor, “Singin’ to an Empty Chair” es un disco perfecto para los días lluviosos. Lleno de detalles, cambios de ritmo y altibajos emocionales, exige atención pero atrae con brillantez. Es una muestra más de que, por desgracia, el dolor hace sacar el mejor arte de nosotros mismos. La luz siempre se esconde. ¿Dónde buscarla? En una silla vacía o en mundos paralelos. 

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Entonces, Ratboys. Y la silla. 
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