1-Porque este álbum no se puede valorar solo por su calidad musical, sino también porque da el pistoletazo de salida al retorno por la puerta grande del RnR más clásico, ese que nos devuelve los añorados aromas de Faces, Stones, Aerosmith o Free. Muestran el camino a seguir a cientos de bandas que recuperarán los pantalones acampanados, el pelo largo y las guitarras afiladas, desempolvando la desvergonzanería y la etílica alegría del RnR.
2-Porque pone en el mapa a Chris y Rich Robinson, dos hermanos de Atlanta que mamaron los clásicos desde la cuna y que cual “misión divina” filtraron y pusieron al día lo mejor de la música americana e inglesa para presentarla a una nueva generación de adeptos. Copia no, propuesta única e inimitable, sí.
3-Porque tenían muy claro lo que querían, y bajo el paraguas del omnipresente George Drakoulias arrasan desde las iniciales “Twice As Hard” y “Jealous Again”, marcan territorio con “Thick n’ Thin” y demuestran su absoluta maestría en los medios tiempos con “She Talks to Angels” y “Sister Luck”. Y permitidme una herejía: aunque a priori parezca imposible, mejoran “Hard to Handle” del inmortal Otis Redding.
4-Porque es la piedra fundacional de una banda que, aunque con muchos altibajos (cambios de formación, relación tóxica entre los hermanos, expulsiones y un largo etcétera con diversos episodios de vergüenza ajena), inscribirá su nombre al lado de los mejores de la historia de la música. Su trilogía inicial con “The Southern Harmony and Musical Companion” (1992) y “Amorica” (1994) es, con permiso de Pearl Jam, la mejor de los últimos 35 años.


5-Porque aunque como muy bien explica el batería Steve Gorman en su libro “Difíciles de manejar” ya se atisban los problemas futuros, en ese preciso momento la banda se muestra imparable.

Chris se presenta como uno de los “frontman” definitivos de su generación, Rich reinará con su exuberante minimalismo guitarrero , Johnny Colt y Steve Gorman solidifican la sección rítmica y Jeff Cease cumple con creces antes de ser sustituido por uno de nuestros maestros de la guitarra preferidos, Marc Ford…
