Birds Flying Backwards: “Lovebirds”

El álbum debut de Birds Flying Backwards, “Lovebirds”, es una oda al amor en todas sus formas. En él encontramos amor romántico, amor por los amigos, amor familiar, desamor y aprender a amarse a uno mismo. El amor, hoy más que nunca. La compasión y la solidaridad como herramientas poderosa para unir. También para oponernos a la opresión, la deshumanización y a una élite política que pretende dividirnos. Fue grabado en cuatro días a principios de 2025, completamente en directo por la banda; es un testimonio del poder unificador, la belleza imperecedera y la profunda, pero vital, tristeza que el amor, en todas sus formas, inevitablemente trae consigo.

Todas las canciones escritas por Joe Russell-Sanders, excepto “If There’s Any Justice”. Popularizada por Lemar, la versión es toda una sorpresa. Todas las canciones fueron grabadas en Camden Garden Studios por Tony Burrata y mezcladas en Abbey Road por Joe Wyatt y Joe Russell-Sanders. La producción corrió a cargo de Joe Russell-Sanders. Completan la banda India Vingoe, Ross Appleton, Alex Chalstrey, Luke Cave y Bisque Wemyss.

Escucha “Lovebirds” de Birds Flying Backwards aquí:

Birds Flying Backwards es una banda de folk-rock de seis integrantes con sede en Londres. básicamente, está formada por amigos y familiares del líder Joe Russell-Sanders. Conocidos por un sonido nostálgico y melódico muy de Laurel Canyon de la década de 1970, debutan ahora en largo tras lanzar los EP “The Serenity Now Variations” (2023) y “Surrender to The Void” (2024). Los conocimos cuando abrieron para The Hanging Stars en una de sus giras británicas.

El disco transmite una inmediatez analógica que nos acaricia, fruto en gran parte de su proceso de grabación. Fue registrado completamente en directo a lo largo de cuatro días en 2025. Esa inmediatez se traduce en un sonido cercano, donde se perciben los matices de cada instrumento y la complicidad entre los integrantes, al estilo de todos esos discos setenteros que nos hicieron amar la música.

Uno de los elementos más destacados es el trabajo en las armonías. Russell-Sanders lidera la mayoría de los temas, acompañado frecuentemente por India Vingoe. Ella aporta profundidad a cada una de las canciones. Estos duetos evocan claramente la tradición folk-rock. Podríamos citar como referentes tanto a Crosby, Stills, Nash & Young como a los Jayhawks. A nivel instrumental, el álbum también brilla. Destaca el piano de Alex Chalstrey se mueve con elegancia entre el honky-tonk y el jazz, mientras que las guitarras alternan entre la contención y momentos más expresivos, con solos que aportan carácter sin romper la atmósfera general. En algunos momentos podemos oír ecos de los Grateful Dead más folkies.

El recorrido del álbum refleja la diversidad emocional del ser humano, centrándose en el amor. Temas como “One Heartbreak To Another” o “All I Need” se apoyan en una delicadeza melancólica. Mientras, “Ain’t No Use In Cryin’” introduce un enfoque más cercano al country clásico, incluso con un aire narrativo y consejos sobre cómo afrontar las decepciones sentimentales. “My Friends” aborda con sensibilidad el vínculo afectivo entre amigos, destacando tanto la cercanía como la inevitable distancia que impone el paso del tiempo.

En su segunda mitad, el disco adopta un tono más introspectivo. Canciones como “Open Skies” o “If I Ever Needed Someone” reflejan cierta lucha interna entre el optimismo y la tristeza. “Peace Of Mind” y “Moving On” apuntan hacia la búsqueda de crecimiento personal. “Sometimes” juega con contrastes emocionales, alternando entre momentos de euforia y recogimiento. Por su parte, la versión de “If There’s Any Justice” se reinventa con un tempo más pausado y el sello armónico propio del grupo, aportando una lectura distinta al original.

A lo largo del álbum también se perciben ecos de artistas y bandas afines, desde Fleetwood Mac hasta nombres más contemporáneos como Kevin Morby o MJ Lenderman. Sin embargo, estas referencias no eclipsan la identidad del grupo, que se apoya principalmente en la composición y en el cuidado de las armonías para construir su propio lenguaje. Lovebirds” es un debut coherente y bien articulado cuyo enfoque humano y sonido orgánico convierten este trabajo en una carta de presentación convincente. Otra banda más que añadir a la incipiente escena británica, con propuestas muy interesantes en estos sonidos. Sin duda, referentes como Brown Horse o The Hanging Stars marcan su camino.

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