Si por una cosa siempre ha llamado la atención el Festival Cruïlla, es por su eclecticismo extremo. Durante sus más tres lustros de celebración en el Parc del Forum de Barcelona hemos podido disfrutar de actuaciones tan dispares entre sí, pero a la vez tan validas todas ellas como las de; Iggy and The Stooges, Julieta Venegas, Skunk Anansie, Kylie Minogue, Prophets of Rage, Sharon Jones, St. Vincent, Duran Duran o Sex Pistols por citar sólo algunos nombres de contrastada relevancia.
Por supuesto este 2026 el criterio sigue siendo el mismo; pop, rock, indie, rock clásico todo a partes bastantes iguales. En este rincón virtual respetamos por supuesto todos los gustos y tendencias, faltaría más, pero como en nuestra cabecera está el término rock, hemos pensado en buscar siete motivos por los que cualquier fan del rock (en su sentido más amplio) debería dirigir sus pasos hacia el Cruïlla los días 8, 9, 10 y 11 de julio este verano en Barcelona.

La banda de los hermanos Robinson a principios de los noventa volvió a poner en el mapa el rock más clásico y de raíces, si, ese rock que hacían The Rolling Stones, Faces, The Band o Lynyrd Skynyrd por poner sólo cuatro ejemplos.
Después de unos años en los que su trayectoria fue un poco la del Guadiana, parece que los hermanos han conseguido limar definitivamente sus asperezas y han encarrilado su carrera publicando éste 2026 su segundo disco en dos años; A Pound Of Feathers, que parece haber creado gran disparidad de opiniones entre sus seguidores.
Pero lo que realmente importa es que sigan creando nueva música que presentarán en el festival el viernes diez de julio.
Sin el más mínimo atisbo de duda David Byrne debe ser una de las mentes más lúcidas y brillantes de la música de los últimos cincuenta años. Su carrera junto a Talking Heads debería ser objeto de estudio en todas las escuelas. Así lo atestiguan discos tan totémicos como su debut 77 o el conceptual Fear Of Music.
Donde el rock, el pop, la poliritmia o el tribalismo funcionan juntos sin ninguna fisura. Tampoco debemos dejar de lado el interés que figuras como Robert Fripp, David Bowie o Adrian Belew han mostrado por su propuesta. Culpables también son de haber protagonizado Stop Making Sense, probablemente el mejor concierto filmado de la historia y dirigido por Jonathan Demme. Ya hace tiempo que el bueno de David Byrne campa en solitario, de hecho ya actuó en Cruïlla en la edición del 2018, ofreciendo un concierto que se recuerda por lo imaginativo y poco convencional que fue.
Su actualidad más rabiosa lleva el nombre de su último disco de estudio; Who Is The Sky? Que la crítica en un raro ejercicio de coincidencia ha alabado unánimemente. Lo presentará el viernes diez de julio.
Garbage
Poco se esperaba Butch Vig que su nombre iba a ser una referencia de los años noventa al producir el multiplatino Nevermind de Nirvana. Un disco que además cambió el curso de música rock en esa década. Tampoco se esperaba Butch Vig que su proyecto como músico acabara siendo otra banda de referencia vendiendo algunos millones de discos.
Garbage con la carismática Shirley Manson al frente irrumpieron como elefante en cacharrería en la segunda mitad de la década alternativa con discos como su homónimo debut o Version 2.0. Su mezcla de rock alternativo, industrial y dance se hizo irresistible y canciones como «Happy When It Rains» o «Stupid Girls» se hicieron clásicos instantáneos e himnos de una generación.
También siguen infatigables a nivel creativo, su última referencia discográfica data de 2025; Let All That We Imagine Be The Light. Lo presentarán el jueves nueve de julio.
De toda la escena rockera y high energy de escandinava fueron The Hives los más desenfadados y bailables. Su gran momento llegó a principios de este siglo con la publicación de Veni Vedi Vicious (2000) impulsado por una serie de enérgicas canciones y se beneficiaron también del auge del garage rock que comandaron The Strokes.
Su estilo no se puede definir de otra manera que rock en toda la extensión del término, pero desprovisto de toda la trascendencia que a veces es inherente al género. Sus canciones van más dirigidas a la cadera que a la cabeza, y eso se transmite de forma irremediable en sus enérgicos conciertos en los que la estética unitaria de traje y corbata está cuidada hasta el último detalle.
En 2023 volvieron tras más de diez años sin publicar música nueva y en Cruïlla presentarán su último álbum de explícito y reafirmativo título: The Hives Forever Forever The Hives, un poco a la Dictators todo sea dicho.
La mallorquina afincada en Barcelona es la artista más internacional que tenemos en este país. Polifacética como ella sola; músico, presentadora de televisión, teatro…De hecho este pasado mes de marzo celebró su veinte aniversario en un abarrotado Palau De La música catalana y rodeada de amigos como Howe Gelb o Niña Coyote Eta Chica Tornado.
Maika se ha movido en el terreno del rock digamos alternativo, con pinceladas de indie y últimamente más abierta a la experimentación, como se puede escuchar en su último trabajo de estudio, el recomendable Bunker Rococó de 2024.
También ha dado muestras de su filiación punk rock con el trío The Mani-Las, puro desparpajo garagero. Una cita en directo con ella es siempre un valor seguro y será el jueves nueve de julio.
Irrumpieron a mediados de los noventa, en plena efervescencia de eso que se llamó britpop, en consecuencia también se les puso en ese saco. Pero lo de Suede era diferente a compañeros de generación como Blur, Oasis y Pulp. Los de Brett Anderson le debían mucho a David Bowie y al glam más sofisticado de los setenta.
Su homónimo disco de debut en 1993, se convirtió en un clásico instantáneo, ya desde su ambigua portada hasta clásicos rock como «Animal Nitrate», «So Young« o «Metal Mickey». Contra todas las adversidades han seguido hasta el día de hoy (con alguna ruptura de por medio), publicando álbumes tan robustos como Dog Man Star, Coming Up, Bloodsports o el más reciente Antidepressants de 2025.
Sobreviviendo a la marcha de su guitarrista Bernard Butler y ofreciendo siempre conciertos muy físicos y extenuantes al menos por parte del vocalista Brett Anderson. Cita obligada el jueves nueve de julio.
Los duendes de Boston, los culpables de que el llamado rock alternativo cogiera forma y popularidad. Influencia básica para artistas tan relevantes como Nirvana, Radiohead, Smashing Pumpkins o Weezer. Algo que se antoja normal si uno publica de 1988 a 1991 una tetralogía de álbumes como Surfer Rosa, Doolittle, Bossanova y Trompe Le monde.
Tras semejante explosión de creatividad lo dejaron, pero la música siguió hablando por si mi misma con la interesante carrera de Black Francis o las ya también clásicas Breeders de Kim Deal. En 2003 lo volvieron a retomar pero negándose a jugar simple revivalismo, publicando discos de material nuevo con cierta asiduidad y ofreciendo giras que mantienen viva su leyenda e impacto. Los podremos ver en Cruïlla el jueves nueve de julio.