U.S. Bastards se lo han tomado con calma para lanzar su segundo trabajo, sin contar su primer demo en forma de cassette “Totally Fucked” (2015). Tras diez años de silencio el cuarteto de Richmond, Virginia (EEUU), regresan con “Negligent Discharge”, una bofetada de punk rock sucio en toda la mandíbula. Menudo pelotazo, sin miramientos ni andarse por las ramas con martingalas de, virtuosismos, arreglos, producción… ni gaitas. Desde 2014 y tras cambiar el nombre de U.S. Brass por el de U.S. Bastards su sonido sufrió diferentes transformaciones. La mezcla de punk rock, hardcore, metal y speedrock somete sus composiciones a una velocidad y agresividad desbordantes. Con esa perfecta conexión de estilos han conseguido unificarlos para cargarse cualquier estereotipo y manifestar su expresividad en forma de música. Rock de ataque, directo y agresivo.
Su crudeza abrasiva se acrecienta gracias a un ritmo sumamente acelerado impuesto por un bajo impactante y una batería contundente. Una fuerte descarga de energía reforzada por la distorsión de dos guitarras en continúa disputa y una voz ronca y rasgada que escupe letras con actitud desafiante. Aunque de sus miembros originales solo permanece el guitarrista y cantante Brent Purgason, al frente de la banda se ha rodeado de tres músicos con sus mismas pretensiones. Junto a Doug Fines a la guitarra, Brendan Artz al bajo y Roby Scarce a la batería ha conseguido llevar a cabo este nuevo trabajo.
“Negligent Discharge” supone la continuidad de su primer disco “Out Of Luck” (2014), retomando la actividad tal como la dejaron. Parece que no ha pasado tanto tiempo para que la vitalidad de la banda y la crudeza de sus composiciones siga tan vivas. El álbum incluye, además, sendas versiones de Judas Priest y Motörhead, “Heading Out To The Highway” y “Killed By Death” respectivamente. Un homenaje a dos bandas que han sido cruciales para entender el sentido de esta formación y que, de alguna manera, han contribuido a definir su estilo. Si buscáramos una banda sonora para acompañar la vida de una persona que la lleva al límite, este disco sería el idóneo.