“My Old Self”, tercer álbum de CR & The White Lights, es un viaje por sonidos que van del folk al rock pasando por la psicodelia. Su líder Chris “CR” Gennone se rodea de James Abbott (guitarra), Liam Bornovski (pedal steel), John Dewitt (bajo) y Rich Slurry (batería) para crear un disco atemporal. Producido y grabado por Phil Connor en In The West, en New Brunswick durante un sofocante fin de semana del 4 de julio de 2024, el disco fue registrado en buena parte en directo, buscando precisamente esa sensación de banda encerrada en una habitación y dejándose llevar. Publica Magic Door Records.
Escucha “My Old Self” de CR & The White Lights aquí:
El disco anterior del grupo, “The Ghosts Are Coming Home” (acreditado a CR & the Nones), fue una obra mucho muy meticulosa. Este nuevo trabajo rebosa improvisación e instinto. Grabado en directo en dos días, Gennone afirma que esa era precisamente la intención: dejar que las canciones hablaran por sí solas. Y eso es exactamente lo que hacen, con su sabiduría sencilla y sus revelaciones directas y certeras.
“The Plaza” abre el álbum con guitarras eléctricas, piano y una energía contagiosa que deja claro el terreno que vamos a pisar. Uncle Tupelo, Jason Molina son buenos referentes. “Please” baja ligeramente la velocidad y encuentra un precioso equilibrio entre guitarra, pedal steel y armonías. Un tema excelente que podría ser un éxito perdido del primer Neil Young. Al igual que “Greatest Hits”, una canción de amor que intenta poner algo de luz en un disco lleno de ansiedad y pensamientos negativos.
Gennone compuso el disco después de perder su empleo y, a menudo, acababa buscando refugio en el fondo de una botella. En “It’s Criminal”, se enfrenta directamente a sus propios fantasmas y a esa forma tan humana de hablarnos mal cuando las cosas se tuercen. “Es un crimen la forma en que te hablas a ti mismo/ Es acaso un delito pedir ayuda?”. “Yearbook” fluye montada sobre una pedal steel que se desliza sobre las guitarras de manera magistral. Hay algo del Stills más épico en esta historia sobre una vieja fotografía de un amigo al que has perdido la pista. “Tenías Windows 95 en tu habitación / Nunca me dejaste jugar al Doom”. Ojalá pudieras volver a verlo y darle un abrazo para sanar viejas heridas, pero la vida continúa.
“Major Airlines” es, posiblemente, una canción de transición ante loque se nos viene: la descarga de “Tinted Windows”. Una canción que recupera el nervio rockero, mientras el narrador se lamenta por preferir la botella a una mujer. “Y ahora estoy cabreado/ Por haberme perdido tus labios/ Mientras pedía la última ronda”. Fue elegida como single por ser la más directa del lote. “Men of Summer” introduce un tono más oscuro y atmosférico. Una canción con aire de himno que recuerda a los mejores Band Of Horses. El cierre llega con “Dose of Darkness”, casi siete minutos de electricidad, suciedad y guitarras desatadas que dejan un excelente sabor de boca.
Un disco de americana con mucho polvo en las botas y grietas en el corazón. La producción, urgente y sin preciosismos, logra el tono perfecto. Hay ecos de Neil Young, Wilco y del country-rock más áspero, pero por encima de todo sobresale el buen gusto de CR Gennone por crear buenas canciones a partir de una mala racha. ¿Cuántos grandes discos nos hubiéramos perdido si sus creadores hubieran tenido una vida perfecta?
