Los italianos The Temponauts lanzaron el pasado mes de agosto su tercer álbum “The Summer Rain Archive”, trece años después de “The Canticle Of The Temponauts” y “A Million Year Picnic” (2007).
The Temponauts han debido de pasarse todo ese tiempo esperando a que volviera a llover este 2026 tras más de una década donde las doce canciones que contienen este nuevo trabajo se mueven entre el jangle pop más eléctrico y ese rock melódico que, en su día, encontró refugio en el Paisley Underground. Guitarras de doce cuerdas que repican como si el verano estuviera a punto de romperse, melodías agridulces y unas armonías vocales que rozan peligrosamente la euforia.
Y lo mejor es que no hay impostura. The Temponauts no parecen estar intentando recrear una época ni disfrazarse de sus influencias. Tocan estas canciones con una naturalidad que enganchan desde su primer acorde, dejando que las guitarras hagan ruido, que las melodías se queden pegadas y que los estribillos crezcan hasta ocupar todo nuestro espacio.
Trece años después, The Temponauts vuelven con un disco que no pide permiso para sonar grande. Y, joder, qué gusto da volver a escuchar guitarras que todavía tienen algo que decir.