La banda Apolo18 ha cosechado un rotundo éxito en su actuación del pasado 23 de octubre, celebrada en la sala madrileña El Sótano. El concierto confirma su potentísimo directo, durante una sesión compartida con el grupo Amanda, donde se colgó el cartel de “Todo Vendido”. Este quinteto se formó hace dos años en A Coruña y tras rodar por tierras gallegas ha desembarcado por todo lo grande en el foro.
El público veinteañero, conocedor de sus canciones tras la reciente publicación de su EP, disfrutó de lo lindo durante una intensa velada en la que desfilaron composiciones como Nunca Mais, Insomnio, Salitre, Cousas, Cinza, Mírame Mans, Incidente y Cabra. El huracán nórdico arrasó desde el minuto uno. La banda se inspira en muchas fuentes musicales y desprende amplia cultura musical, si bien se podría encuadrar su estilo en el rock alternativo de los años noventa.

Los integrantes de la banda, al igual que su público, rondan los veinte años, con referencias y ecos de Sonic Youth, Radiohead, The Smashing Pumpkins o My Bloody Valentine, entre otros. Los músicos han absorbido ese universo sonoro y lo han tamizado con el espíritu gallego de forma natural.

La formación congrega a Iago Lema Neira, cantante de potente voz y letrista; Hugo Blanco Arias y Rafa Riesco Ares, guitarristas de gran madurez para edad tan temprana, y la percusión de Antón Lorenzo Portela, bajista, y Noel Pestoni García, a la batería. Es una banda muy equilibrada, con sentido apabullante del ritmo y cuerdas en llamas, con un virtuoso Rafa que maneja los numerosos pedales con maestría, tanto como para compensar la rotura de una cuerda durante la actuación con efectos y deslumbrar con unos solos interminables que no deberían acabar nunca.

Los cinco también firman la música, definida por su mapa de procedencias que enlaza la Galicia urbana con la comarcal, confluencia de los barrios coruñeses de Os Rosales y Matogrande con Oleiros y Cabana de Bergantiños, localidad de la Costa da Morte de donde procede Iago, quien mostró su agradecimiento a los madrileños y a la ciudad “por primera y última vez”.

El proyecto arrancó con la amistad escolar de Hugo y Antón. Después llegaron Noel, Rafa y, finalmente, Iago, a quien los guitarristas conocían del conservatorio. Al nacer buscaron, como todas las bandas, un nombre. Optaron por una denominación vinculada al espacio: Apolo 18. Es precisamente una iniciativa de la NASA que se canceló en cuanto Estados Unidos adelantó los soviéticos en la llegada a la luna, tras la guerra espacial.
Iago habla gallego, lengua que emplean en sus composiciones como vehículo de intimidad, angustia y desconcierto juvenil. Apolo18 ensancha el repertorio de emociones y sonidos que pueden escucharse en su idioma, incorporándolo a las atmósferas del shoegaze (entre el rock alternativo y el indie), el noise y el grunge.
En 2026, se han estrenado con los sencillos Salitre/Mansdesangre, Incidente12, Cinza y Cousas que non Quero Oír, entregas que desembocaron en su primer EP, Intentos de Facer Vida, publicado el pasado junio. Sus seis cortes incluyen también Outono (cabra). David Fernández Rodríguez se encargó de la grabación, mezcla y masterización en los Estudios Mans, de A Coruña.
En todo caso, su puesta en escena es mucho más impactante que estas primeras grabaciones. La experiencia de este concierto madrileño demuestra que cuando el ruido rezuma música se entra en una zona acogedora de la que no se quiere salir.

El paisaje forma parte de sus letras, con referencias al mar, la costa, los ríos y los montes. En Outono, se expresa la preocupación por los ríos castigados y los incendios, una inquietud ambiental que conecta la experiencia personal con el territorio. Este año han sido también finalistas de los Premios Martín Códax da Música Galega y han actuado en festivales como Aquí Tamén Se Fala y Río Verbena. Ahora trabajaban en un primer larga duración, previsto para 2027. Ojo a esta banda, que promete.
Fotos y vídeos Miguel López.
