Lawrence Rothman firma ”Here Lies Love / Sawdust to Stardust”, su quinto álbum, con el pulso narrativo de quien ha decidido dejar de esquivar sus propias contradicciones. Producido y mezclado por el propio Rothman, el disco se grabó en los estudios Sound Emporium de Nashville, aunque las canciones se escribieron entre Tennessee y la francesa Biarritz. Madi Diaz, Amanda Shires, Katie Pruitt, Jillian Jacqueline, Sarah Klang y Jason Isbell figuran entre los colaboradores de un trabajo que consolida su acercamiento al americana sin renunciar a las inquietudes del folk, el rock y la experimentación que han marcado su trayectoria. Edita KRO Records.
Escucha “Here Lies Love/Sawdust to Stardust” de Lawrence Rothman aquí:
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Rothman lleva dos décadas moviéndose entre la composición, la producción y las artes visuales, con trabajos junto a artistas como Lucinda Williams, Angel Olsen, Kim Gordon, Margo Price y Amanda Shires. En sus propios discos, sin embargo, la exposición personal ha ido ganando terreno. Este nuevo capítulo completa la trilogía iniciada con ”Good Morning, America” (2021) y continuada en ”The Plow That Broke the Plains” (2024). Un recorrido en el que la escritura se ha ido acercando progresivamente al terreno personal. Aquí aborda sin demasiadas coartadas la adicción, la recuperación, la pérdida, la identidad y las relaciones que dejan profundas heridas.
La apertura con “The Meaning” establece las coordenadas del álbum a través de una guitarra acústica y una voz que parece buscar respuestas sin tener muy claro dónde encontrarlas. La canción crece poco a poco, con arreglos de órgano, cuerdas y voces que amplían su alcance sin restarle intimidad. Es una manera eficaz de presentar un disco que no suena tanto a “disco de productor” como los anteriores. Con Whiskeytown en el horizonte le sigue “A Word’s a Weapon”, escrita junto a Katie Pruitt y Jillian Jacqueline. Un medio tiempo delicioso que pone el foco en el daño que pueden provocar las palabras cuando se convierten en armas. Yes que, como canta, “el miedo es un arma cargada que convierte el dolor en munición”.
Su querida Amanda Shires aporta violín y su voz a “Karmakaze”. La guitarra acústica sostiene una narración en la que deseo, dependencia y autodestrucción avanzan prácticamente de la mano. El contrapunto de Shires añade profundidad a una historia complicada de contar. “Stable” se sitúa en otro punto del recorrido. Rothman escribe desde la conciencia de que mantenerse a flote exige estabilidad, algo que no le da la vida en la industria musical. ¿Será que tiene que sentar la cabeza, buscar un trabajo normal y dejar sus sueños? Y es que, para un tipo acostumbrado a vivir para el arte, meterse en vidas complicadas es demasiado sencillo. “Deep Cut” afronta la salida de una relación complicada en plan salvaje. “Quiero seguir adelante con mi vida/Pero me siento muy mal por dentro/Mirando fijamente el cañón de la pistola de mi papá/Solo quiero sobrevivir a esta noche”.
“A Fire Test”, con Sarah Klang a la voz principal, vuelve a centrarse en el desgaste de una relación. En ella, aparece una prueba de fuego que va a ser difícil de superar. “Here Lies Love” presenta a la banda de Sheryl al completo en una canción que se acerca al soft rock. Una de las canciones más trabajadas, llena de instrumentación y belleza. La oscuridad reaparece en “Demons”, con Delaney Ramsdell compartiendo las voces en una composición que es una reflexión sobre las contradicciones de Estados Unidos. La facilidad con la que una sociedad desplaza la responsabilidad hacia otros es un reflejo de su propia historia personal. Musicalmente, la canción apuesta por un rock oscuro, casi cercana a Nick Cave. Una apuesta perfecta y que acaba siendo uno de los aciertos del disco.
“Worn Out Woman” es una balada mucho más desnuda, sobre una mujer que carga con una maleta demasiado pesada. Quizás sea la misma protagonista de la crepuscular “Slow Rush”, donde suplica el amor de otra femme fatale. Por su parte, “Nothing Like Shakespeare”, coescrita con Jason Isbell, se apoya en una narración más terrenal: un encuentro casual que deja consecuencias para toda la vida. Encontramos a Isbell a las guitarras, Jimbo Hart al bajo, Amanda Shires al violín, Juan Azulay en la steel guitar y Fred Eltringham a la batería. ¿Qué podría salir mal con semejante equipo?
“Lost in Her Rock ’n’ Roll” recupera la figura del joven de Missouri que algún día fue. Oportunidades perdidas, frustraciones y la huida hacia la libertad tan típica del americano. Es la esencia misma del disco, que parece resumir una vida difícil llena de piedras en el camino. “Sawdust To Stardust”, la otra canción que da título al disco, lo cierra con elegancia. Otra historia de relaciones al límite y basadas en las adicciones. De ahí la metáfora entre el serrín real y el polvo de estrellas imaginario.
“Here Lies Love/Sawdust to Stardust” no es un disco novedoso en sí mismo. Sigue una tradición clara, la del roots rock más melódico. Quizás peca en algunas ocasiones de establecer un tono monótono. No todas las canciones alcanzan la misma intensidad pero, a pesar de las múltiples colaboraciones, logra un sonido propio. Los fans de Ryan Adams o Chuck Prophet seguro encontrarán razones para disfrutarlo a fondo.



