La inagotable capacidad de recursos para generar nuevas ideas sin caer en la mera repetición de fórmulas es una de las claves que explican el regreso de Redwood, el proyecto personal de Sheafer McOmber, que este otoño presenta la primera entrega de “Slowlane”. Un EP compuesto por seis canciones que tendrá continuidad con una segunda parte prevista para mediados de Noviembre. Una vez más, la incansable maquinaria creativa de McOmber vuelve a ponerse en marcha. Cuatro trabajos en un mismo año (contando la próxima entrega de “Slowlane”) constituyen una muestra más que significativa de su extraordinaria capacidad compositiva. Conviene recordar que Redwood es un proyecto íntegramente concebido y desarrollado por el propio McOmber, quien asume en solitario todo el proceso creativo, sin ayuda de terceros. Una labor que pone de manifiesto el considerable esfuerzo mental y artístico que supone dar forma a semejante volumen de material.En esta ocasión, el sonido mantiene cierto paralelismo a sus anteriores lanzamientos, aunque incorpora ciertos matices que le otorgan una personalidad propia dentro de su discografía.
Con “Slowlane”, Redwood recupera parte de sus raíces más primitivas y se adentra en territorios donde el hard rock, el blues y el heavy psych de marcado aroma retro adquieren un protagonismo especial. Esto no significa que renuncie a esos elementos de densidad y pesadez que siempre han caracterizado sus composiciones. Las guitarras desatan una auténtica tormenta de riffs, entrelazando pasajes cargados de distorsión con momentos de mayor amplitud atmosférica que desembocan en auténticos arrebatos psicodélicos. El resultado es una combinación sonora cohesionada y dinámica, en la que conviven desarrollos de medio tiempo con otros de ritmo más acelerado, dando forma a un conjunto que transita con naturalidad entre la contundencia del rock más pesado y la exploración psicodélica. Una vez más, desde California, Sheafer McOmber vuelve a sorprendernos. Desde que descubrimos su propuesta hemos seguido de cerca su evolución. Redwood es una muestra de cómo, desde una visión personal y una inagotable inquietud creativa, todavía es posible enriquecer el universo del rock.