La banda estadounidense Supersuckers, autoproclamados sin dudarlo como «el mejor grupo de rock del mundo», descargó su contundente directo el lunes en la Sala Stereo de Alicante, de la mano de Noiseontour, dentro de su gira europea de tres meses para presentar su nuevo disco, Liquor, Women, Drugs & Killing, publicado el pasado 3 de octubre de 2025. Para ser lunes, la sala presentó una entrada casi llena, prueba de que el rock and roll no entiende de calendarios laborales.

Formados en Arizona a finales de los años 80, The Supersuckers se distinguen en la escena rockera por su actitud irreverente y unos directos tan enérgicos como salvajes. El trío está liderado por el carismático Edward Carlyle Daly III, más conocido como Eddie Spaghetti (bajo y voz), acompañado por “Metal” Marty Chandler a la guitarra y Christopher “Chango” von Streicher a la batería.
A las 9:45 sin previo aviso, todas los focos se apagaron y entre esa oscuridad inquietante los altavoces ardían con el inicio de “Eruption”. Estaba claro que los Supersuckers venían a liarla gorda y no dejar a nadie defraudado como un expreso de mercancías por el Oeste americano. Eddie Spaghetti apareció impasible , concentrado y listo para dar tralla, vestido íntegramente de negro —camisa, pantalón, sombrero y gafas oscuras—. A su lado, Metal Marty lucía pantalón y chaqueta vaquera, además de una gorra que se quitaba y ponía para saludar y agradecer al público. Antes de empezar a destrozar los tímpanos de los intrépidos en las primeras filas, Eddie lanzó la pregunta al aire:
—«¿Cómo se llama esta banda?»
La respuesta fue automática y clara.
—«¡The Supersuckers!»
Una pequeña muesca para afirmar y se lanzó con los primeros acordes en sus cuatro cuerdas mientras decía que siguen siendo «la mejor banda de rock and roll del mundo». Abrieron con “Pretty Fucked Up” y la esencia del country alternativo de “The Evil Powers of Rock and Roll” sonaron sin piedad. Marty Chandler, rasgaba sus cuerdas con aire de mucha solvencia mientras Chango aporreaba las baquetas y sacudía los timbales ante una peña enganchada a esa droga que se llama Rock&Roll sin concesiones. La cálida noche alicantina se preparaba para escuchar “Rock-n-Roll Records”, dejando claro que si escupes tres acordes delante de tus fieles seguidores entonces tu música se convierte en religión. En la Stereo, el público no paraba de alzar sus tercios y sacudir las caderas al ritmo de este trío enloquecido de cowboys eléctricos. En “Coattail Rider” y “Creepy Jackalope Eye”, el bajo tronó sin dar tregua para encadenar con “Get the Hell” y “Maybe I’m Just Messin’ With You”, mala leche bien afinada y riffs a pelo.
Apareció una belleza manchada, cruda y sin red en “All of Time” y en “I Tried to Write a Song”, mi tema favorito del último álbum. Con “Rock Your Ass” hicieron estallar la sala y Marty Chandler se acercó al micro en “Working My Ass Off!”, reivindicando el rock de fábrica y sudor en formato analógico. Sin descanso ni treguas llegaron tres temas consecutivos de Liquor, Women, Drugs & Killing: “Unsolvable Problems”, “Meaningful Songs” y “I Don’t Enunciate”. Casi al final de esta apoteosis desbocada sonó “Dead Inside”, del álbum Suck It (2020). Como traca final escuchamos “Rocket 69” y, tras unos 75 minutos de puro rock and roll americano, remataron con “Drive-By Blues”, del álbum Must’ve Been High (1997), un tema del siglo pasado que sigue tan vivo como siempre. La sala lo dejó claro: el cowpunk de bota sucia, ropa y sombrero vaquero manda. Las típicas fotos de rigor saludando al respetable y se dirigieron a la barra y zona de merchandising en donde la banda estuvo firmando vinilos y CDs y haciéndose selfies con buena parte del público, cerrando la noche con cercanía y sin artificios, como dicta el verdadero rock and roll.
Texto Vicente Zurita y Álex Segura. Fotos Vicente Zurita.











