El debut de The Molotovs llega con la fuerza de quienes se han curtido en la carretera antes de pisar un estudio. “Wasted On Youth” condensa urgencia punk, melodía británica y una combustión generacional difícil de ignorar.
Resulta curioso que, cuando uno ya pensaba que todo el pescado del año estaba vendido, una noche de diciembre, la insolencia de dos hermanos fuese capaz de golpearte el mentón. No fue un KO que te mandara a la lona, pero sí un aviso del joven aspirante al título. Esa fue más o menos la conclusión del concierto que The Molotovs ofreció en la sala Upload a finales de 2025 en su primera gira nacional. ¿Pero sería capaz el estudio de albergar toda esa rabia y crudeza de la que los hermanos Mathew hicieron gala sobre el escenario?
Los adelantos que fueron publicando en forma de singles mostraban un camino basado en la explosión y la urgencia de unos cortes próximos al punk pero sin perder de vista el panorama actual. Pero lejos de arrancar “Wasted on Youth” con cualquiera de las tres más conocidas, muestran sus cartas con un tema rápido y directo. Probablemente“Get a Life” sea una de las canciones más old school del disco, aunque quizás decepcione a quien espere del disco la reencarnación de los Sex Pistols o RAMONES. No por el tema en sí, sino porque el resto del trabajo se mueve por varias aguas distintas.
Un debut que juega con muchas cartas
Puedes encontrar piezas más Brit-pop como “Daydreaming” en la que parece que Blur y Oasis hayan hecho un pacto de no agresión para colaborar en un tema. “More More More”, uno de los adelantos, saca del fondo de los recuerdos a los Green Day más primigenios. Pero también hay sitio para el rock algo más clásico como el que trae “Come On Now” o los medio tempos pop más acústicos como “Geraldine” o “Nothing Keeps Her Away” que recoge el pop más cercano a The Kinks. La canción que da nombre al disco, empieza en esa misma onda pero se transforma en un trallazo de guitarras afiladas condensando todas las facetas de The Molotovs en poco menos de tres minutos.

“Popstar” tiene algo que acaba por engancharse a la memoria y dejarte cantando el estribillo. Las dos “viejas” conocidas, “Rhythm Of Yourself” y “Today’s Gonna Be Our Day” dejan un sabor de boca tan bueno que hacen que no te importe si el disco vuelve a sonar de nuevo. En poco más de treinta minutos, The Molotovs sacan a pasear todo el muestrario de influencias sin perder la frescura ni la esencia de la inmediatez. Y si alguno se ha quedado con ganas de más, su edición digital viene con los temas en directo desde el Electric Ballroom de Londres.

Carretera, actitud y presente absoluto
El vértigo que produce descubrir a una banda antes de que termine de despegar no es algo que ocurra todos los días. Con The Molotovs esa sensación resulta inevitable. El dúo londinense formado por los hermanos Mathew e Issey Cartlidge ha huido de las vías rápidas como las redes sociales para forjarse como banda. Su fórmula se ha reducido a tocar como si no hubiera mañana, sin red y sin cálculo. Desde entonces han acumulado más de seiscientas actuaciones y han compartido cartel con nombres como Iggy Pop, Blondie, Sex Pistols o The Libertines.

Grabado en The Marshall Studio y producido por Jason Perry, “Wasted On Youth” consigue trasladar al estudio esa electricidad de sala pequeña sin pulir las aristas. El álbum se mueve entre el punk melódico, la new wave nerviosa y el power pop británico, con canciones directas, guitarras tensas y una obsesión por la melodía que impide que la furia se convierta en ruido informe. Todo está comprimido en cápsulas de dos o tres minutos que entran como un gancho al mentón y se quedan dando vueltas en la cabeza.
The Molotovs activan una fibra muy concreta: la de reconocer a una banda que vive en la carretera y que entiende el rock como algo físico, sudoroso y urgente. “Wasted On Youth” no pretende reinventar el punk, pero sí recordarle al género por qué sigue siendo un vehículo perfecto para canalizar inconformismo, ansiedad juvenil y ganas de morder el presente.