Con este artículo, Dirty Rock Magazine inaugura una nueva sección mensual dedicada al cine fantástico y de terror. Manuel Cova reseña el nuevo fenómeno que exprime hasta la última gota los tropos del ‘natural horror’, repasando los títulos de culto del cine que se nutre de simios asesinos en un abanico de géneros que abarca la ciencia-ficción, la comedia o el gore.

PRIMATE (2025)
Este sanguinolento festín, que retoma la cruda visceralidad del cine slasher ochentero, se estrenará oficialmente mañana. ¡Presta atención porque podría convertirse en tu próximo film favorito!
¿Estás planteándote ser el renovador del cine explícito y extremo, Johannes Roberts…en vez de continuar con la vía del ‘elevated horror’ ? Esta podría ser la pregunta perentoria que se le debería hacer a un tío que ya ha demostrado talento para el espectáculo distendido con la saga 47 meters Down, y que el pasado 2025 arremetió fuertemente en las pantalla de los mejores festivales de género fantástico del mundo con la obra que nos ocupa. Los hallazgos de esta película son numerosos. En primer lugar, habría que festejar la gloriosa idea de buscar un actor humano para interpretar al chimpancé serial killer: el señor Miguel Torres Umba quien, embutido en la piel del primate Ben, asegura una fisicidad que no puede abarcar el adocenado CGI. Pero lo mejor de todo, aquello que la convierte en un show singular, son las escabrosas, imaginativas y sorprendentes muertes que van sucediendo en una isla de Hawaii marcada a fuego con el gesto ‘splatter’ de unos esqueletos de sangre.
Los momentos de inspiración cruciales -que evitan la sutileza – sobresalen sacando el mayor partido posible al escueto cast: las victimas y Ben, su verdugo. Y Roberts sabe seguir el ritmo explícito de las masacres… ¡ tan bien! Todo ello acorde a los parámetros genuinos del ‘chamber film’: aquel que minimiza el ‘set’ de rodaje a unas pocas localizaciones . En este caso, la elección de un edificio de lujo en las costas del Pacífico, se presenta como un recurso eficaz que magnífica la cacería.

No debe esperar el espectador un guion esmerado, con introspección psicológica y progresión atmosférica que vaya acumulando inteligentes capas de inquietud al estilo de la productora A24. Pero sí un espectáculo que atrapa al público más reticente siempre y cuando este acepte la inmersiva propuesta que convierte su metraje en un carrusel de explosiva y explícita violencia. Esta se presenta sin preámbulos, recurriendo a la narrativa ‘in media res’ en el arranque del film de manera abrupta; a continuación, un ‘flashback’ dará sentido al recorrido brutal que hará las delicias de las sesiones de madrugada de los aficionados al cine extremo.
POSIBLES INFLUENCIAS
Todo el mundo sabe que las reinas del cine que presenta criaturas que amenazan a los humanos son las “sharks movies’, pero además están las de ratas, pájaros, conejos y, por supuesto, monos asesinos…En este caso repasaré las más relevantes:
Si bien existen vínculos que emparentan el horror animal con el descomunal blockbuster que supuso el estreno de King Kong en la década de los años 30s del siglo pasado, estos han derivado hacia otro género fructífero en el siglo XXI: el que se ocupa de los ‘giant monster’ (Kaiju).
Pero quizás esté más matizados en un olvidado ‘exploit’ que, en 1958, quiso abordar el legado del Rey Kong desde la serie b: la apolillada “Bride of the beast” de Adrián Weiss; tanto la una como la otra inciden en los aspectos “sentimentales” del encuentro de una humana protagonista y la bestia enfurecida que sostiene el show, sin adentrarse demasiado en los aspectos más crueles que en la década de los 80s darán brío al género.
En 1986, llega un título de culto que claramente inaugura el apartado dedicado a los monos asesinos dentro del género ‘ animal horror’ y este, que es el más comparado con Primate, se titula “Link”. Un film protagonizado por la por entonces emergente Elizabeth Shue (con un guiño erótico que rememora las “novias” de Kong), en el cual un obstinado orangután ( ! que fuma puros!) se empeña en ser el macho alfa que extermina a sus competidores para atraer la atención de la Shue. La película es entrañable, y su mejor idea estriba en hacer pasar al simio protagonista por un ‘mad doctor ‘, aunque este vista de mayordomo…
Pero es sin duda “Monkey Shine”, dirigida en por el renovador del cine de zombies Georges A. Romero, la que podría incidir directamente en el film reseñado: en su premisa encontramos a un simio contagiado de rabia que inocia una carrera homicida, justo como ocurre en el film de Roberts; se trata de un ejemplar llamado Ella, que ejecuta “ajusticiamientos” enmarcad os en un tono sombrío que puede resultar deprimente, justo lo contrario de lo que ocurre en Primate.
Con el cambio de década, encontramos un olvidado pero relevante film que se estrenó en 1990, este es “Shakma”, dirigido por Hugh Parks, y con una memorable interpretación de Christopher Atkins. Este es sin duda una de mis favoritos del género.
Y hasta aquí el somero repaso a un género que posteriormente parecía fenecido, hasta llegar a este Primate y un título igualmente remarcable posterior: la adaptación homónima del relato de Stephen King “The Monkey”, que también en 2025 dirigió Osgood Perkings.