Tarja y Marko Hietala reavivan la era dorada de Nightwish

La nostalgia y la emoción se dieron la mano en una noche marcada por los reencuentros y los recuerdos. Tarja y Marko Hietala volvieron a compartir escenario en Barcelona en una velada que apeló directamente a la época dorada de Nightwish, combinando presente, pasado y química intacta ante un público entregado.

La llamada a la nostalgia sinfónica

Hubo un tiempo en que Nightwish fueron (y creo que no han sido igualados) los más grandes dentro del metal sinfónico épico. Una época en la que su cantante Tarja y el estilo de la banda eran tomados como referentes. Pero la vida de los grupos musicales suele estar ligada a cambios en las formaciones. Cuando Tarja fue expulsada del grupo al que ayudó a crear, hubo una cierta decepción que se vió reflejada en el nivel de popularidad que habían llegado a adquirir. Algo parecido pasó cuando su bajista Marko Hietala, aunque en esta ocasión fue una decisión personal, dejaba Nightwish. Así que el concierto del pasado martes 3 de febrero era una llamada a la nostalgia de aquella época dorada de la banda finlandesa.

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Primeros compases: Serpentyne y Rok Ali & the Addiction

Una velada con cuatro grupos anunciados casi podría considerarse un mini festival con Tarja como cabeza de cartel destacado. Eso implicaba que el programa debía empezar muy pronto. Así que para cuando los ingleses Serpentyne aparecieron en el escenario, estos se encontraron con un público más bien escaso. Viejos conocidos de gira con Tarja, dieron muestras de su nuevo trabajo “Tales From The Dark”. No dejan de ser un grupo con todos los clichés del género, pero la sensación que dieron tuvo más oscuros que claros. Hizo mucho por el concierto su esfuerzo por presentar cada tema en castellano. Pero había algo en la capacidad lírica de Maggiebeth que no acababa de llegar a sorprender para bien. No ayudó el pobre sonido que acompañó a la banda ni el espacio reducido que tenían para tocar. Aunque escuchando un tema como “Helen Of Troy”, queda cierta esperanza de ver que son capaces de mucho más.

Los siguientes fueron los estadounidenses Rok Ali & the Addiction. Se encontraron algo más de público pero las mismas condiciones de espacio y sonido que sus predecesores. Su propuesta de rock alternativo, incluso con tintes prog rock, los dejaba ligeramente desubicados respecto a la mayoría del público que iba llenando Razzmatazz. Su actuación, a pesar de la calidad de sus músicos, pasó más bien sin pena ni gloria. El estilo, rozando el spoken word, de Alison (Rok Ali) parecía no casar con la música que ofrecía la banda. Salvando todas las distancias, era como poner a la Marianne Faithful más otoñal al frente de Rush. Todo un cúmulo de circunstancias que hicieron de su actuación un trámite por el que pasar antes de llegar a los platos fuertes de la velada.

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Marko Hietala toma el control

Llegaba el turno de Marko Hietala. El carismático bajista de Nightwish, parece recuperado del cansancio que le hizo abandonar a la banda madre y buena muestra es el nuevo disco que presentaba. “Roses From the Deep” sirvió de columna vertebral del repertorio que presentó en Barcelona. No esperaba unos temas que abrazaran más el hard rock clásico que la epicidad de sus composiciones clásicas. Pero lejos de ser un punto negativo, lo cierto es que hizo de su concierto una presentación muy interesante. Desde la inicial “Frankenstein’s wife”, Marko dejó claro porqué su carisma hizo de él uno de los favoritos durante su estancia en Nightwish. show con

Cierto es que aquí sí se notó un cambio importante en el sonido y por fín se pudo escuchar la música como se espera de un directo. Con “Rebel Of North” o “Impatient Zero” vimos al Marko más duro. Como contrapunto, la delicadeza de “Roses From The Deep” y su parte más acústica. Destacar la buena banda de la que se ha rodeado Hitala para sus conciertos que llevó al bajista sobre algodones hasta la final “Stones”. Aunque aún quedó tiempo para una sorpresa terminando el set con el clásico “War Pigs” de Black Sabbath. Ahora sí se podría decir que el ambiente estaba a punto para recibir a Tarja.

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Tarja y el reencuentro más esperado

El hecho de pasar gran parte de su tiempo en España hizo que su interacción con el público fuera un plus a la calidad y calidez de su voz. Con unos registros y una potencia intacta, repasó su discografía en solitario para emoción de los asistentes. Comenzó con “Eye Of The Storm” y recuperó buenos temas como “500 Letters” o “Crimson Deep”. Cada uno de los temas que iban sonando ofrecían una variedad de rasgos con los que la vocalista confirmaba su buen estado de voz. Y si no solo se necesita escuchar una canción como “Victim Of Ritual” para confirmarlo. Además ver a un bajista como Doug Wimbish de Living Colour es siempre un extra. Y tras el repaso a la carrera en solitario, llegó el momento que todos estaban esperando.

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Mientras Tarja cambiaba su vestuario, sobre el escenario plantaron cuatro taburetes para un set acústico. Con los músicos ya colocados, Tarja invitó a Marko a acompañarlos. Un momento único para los fans de Nightwish aunque esta gira vaya ya por su segundo año. Comenzaron con un medley acústico en el que sonaron “The Crying Moon”, “Feel for You”, “Eagle Eye” y “Higher Than Hope”. Volvieron a la fuerza de la electricidad con una impresionante “Slaying The Dreamer” que hizo temblar los cimientos de Razzmatazz. Marko tambien acompañó a Tarja en la defensa de uno de sus temas en solitario. El afortunado fue “Silent Masquerade” en el que el toque más hard rock en la voz del bajista daba un color diferente al lirismo de Tarja.

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Bises, emoción y un cierre abierto

La colaboración terminó con la potente “Wishmaster” tras la cual Marko se “despidió” del respetable. Hubo tiempo para que sonara un medio tempo melódico como “I Walk Alone” antes de afrontar los bises. Tras una ovación que se alargó hasta el retorno de los músicos, la contundente “Dead Promises” fue la encargada de iniciar el final del concierto. Si hay en el repertorio una canción que no podía faltar en un dia como este, esa es “Wish I Had an Angel”. Marko hizo la última de sus apariciones para defender el momento más dorado de Nightwish mientras ambos estaban en sus filas. Un tema que puso la más amplia de las sonrisas en las bocas de los seguidores de la banda.

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Ya con Tarja en solitario, cerraron el show con “Until My Last Breath”, para la que tuvo una improvisada colaboradora al subir al escenario a una pequeña fan. Un detalle que mostró el lado más humano de quien bien podría considerarse una diva en su ámbito. Con ella cerraron una noche que fue de menos a más, aunque quizás con demasiada diferencia entre ambos extremos. Pero si nos tenemos que quedar con lo positivo, que sea con la defensa sin fisuras que hace Marko de su material en solitario. Y sobre todo con la química que sigue habiendo entre ambos músicos. No sería muy descabellado pensar que tras dos años de gira conjunta, en un futuro no muy lejano se vuelvan a juntar para un nuevo trabajo.

Fotos: Desi Estévez

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