The Rolling Stones – Foreign Tongues (2026)

Desde la década dorada de los 60 del siglo pasado, cientos de miles de seguidores en todo el mundo esperaban ansiosos lo nuevo de Sus Satánicas Majestades. Esto son muchos años amigos, quizás nosotros no consigamos vivir tanto tiempo, cuantas compañías se habrán quebrado en un lapso de tiempo como ese…Y cuando menos te lo esperas…. Nuevo disco de The Rolling Stones titulado “Foreign Tongues”.

Si esto no es suficientemente sorprendente para lo concerniente a una banda de rock and roll, no digamos ya que encima se empeñen en presentarnos un disco magnífico, sí, de esos que lo puedes poner de principio a fin y disfrutarlo sin pasar una canción. Nos atrevemos a decir que si hubiera sido publicado hace treinta o cuarenta años hablaríamos de clásico imperdible de la banda. En tiempos de inmediatez, y de búsqueda de fórmulas para que el negocio musical siga siendo rentable, los británicos demuestran que aquellos que mantenemos la fe en los discos buenos, sin rellenos, podemos ser recompensados.

Antes de cada anuncio de nueva gira, la pregunta recurrente desde los 80 era si ‘esa sería la última gira de la banda’. Habría que cambiar la pregunta ahora. Los años siguen pasando, pero la brillantez y la clase, permanecen intactas. Lo cierto es que es un misterio, tienen la fórmula, y perseveran en su arte para que algunos conservemos la fe en el género. Si su álbum anterior, “Hackney Diamonds”, era brillante, este lo supera. Y si estamos ante su última bala, creo que nos podemos morir tranquilos.

El nuevo álbum también ofrece todo lo que se espera de un buen disco de los Rolling Stones. Hay varias canciones de rock crudo y potente, temas con una buena dosis de country y blues, varias canciones pop memorables, e incluso aparece el falsete de Mick Jagger. Las canciones originales se complementan con versiones de «You Know I’m No Good» de Amy Winehouse y «Beautiful Delilah» de Chuck Berry, y estas suenan tan inspiradas como las demás canciones del álbum. La calidad de las canciones en muchos de los álbumes que la banda lanzó después de 1981 dejaba mucho que desear, salvo puntuales excepciones pero «Foreign Tongues» demuestra que Jagger y Richards no han perdido su magia.

La voz de Mick Jagger es sorprendentemente buena, y el trabajo de guitarra de Keith Richards y Ron Wood no muestra signos de fatiga en sus dedos. Sin duda, se ha trabajado mucho en el estudio. Con 14 canciones y más de una hora de duración, “Foreign Tongues” suena como un excelente álbum de los Rolling Stones, y suena fantástico. Hace tres años, “Hackney Diamonds” se consideraba como un broche de oro para la legendaria banda, pero “Foreign Tongues” va un paso más allá. No es su mejor trabajo, pero sí uno de sus álbumes más disfrutables de los últimos treinta años y, sobre todo, una valiosa adición a su discografía.

No había mucho en juego para los Stones pero han logrado todo lo que Jagger y Richards querían demostrar. Al igual que su predecesor, “Foreign Tongues” muestra a un grupo de músicos para quienes el placer de tocar es primordial. No se trata de una excusa superficial para otra gira mundial, como ha ocurrido en ocasiones en el pasado. No, la diversión es palpable y el entusiasmo por la vida es palpable, en gran parte gracias a la extraordinaria voz de Jagger.

La fuerza de Foreign Tongues” reside principalmente en su enorme variedad, ya que todo el ADN de los Stones se muestra con estilo en los catorce temas donde el fallecido Charlie Watts participa en sus dos últimas sesiones con la banda en la agresiva Hit Me in the Head” y en el maravilloso bonus track con la balada “Bad Luck Hideaway” con Keith Richards y Jagger al micro, ambas producidas por Don Was, el resto de canciones fueron producidas por Andrew Watt.

El disco también se reserva un papel importante para Steve Winwood, quien toca el piano y el órgano Hammond en muchos temas, El saxofonista James King, Paul McCartney, Ben Waters, Benmont Tench, Robert Smith, Bruno Mars, Chad Smith, Ron Blake, Naarai Jacobs, Matt Clifford, Andrew Watt y los habituales Darryl Jones y Steve Jordan.

El álbum comienza con Rough And Twisted”, que viene con todo lo que caracteriza a los Stones: riffs de guitarra, una guitarra slide, una armónica distorsionada, un saxofón, una batería atronadora y Jagger cantando sobre Muddy Waters y el Mississippi. In The Stars”, los Stones recuperando el riff de guitarra que Michael Jackson les había tomado prestado en “Black or White”.

En “Mess It Up” y “Sweet Sounds” de The Rolling Stones del anterior disco, el falsete solo se utilizó para doblar voces o improvisaciones. Pero aquí en “Jealous Lover” podría ser la primera canción en mucho tiempo que se usa falsete para la voz principal. El estribillo es una fantástica mezcla de diferentes elementos de canciones anteriores, con mucho ritmo y movimiento, llámese “Worried About You”, “Emotional Rescue”, “Keys to Your Love” o “Sweet thing” con Jagger en solitario. “Divine intervention” y ésta “Jealous Lover”, ambas son agradables de escuchar y transmiten una sensación positiva, como también en Never Wanna Lose You”, pop-rock con un bajo funky y Robert Smith, líder de The Cure, al sintetizador, Jagger revela otra faceta de la vida: incluso se mudaría a Nápoles con su novia, presumiblemente a Nápoles, Florida, ya que describe un “parque de caravanas destartalado”.

La política, como dijo Aristóteles, es en última instancia la lucha entre ricos y pobres. (Y, fiel al estilo de Jagger, este hombre de riqueza y buen gusto nunca reconoce su propia condición de millonario, ni la de sus compañeros de banda) los Stones evocando la arrogancia de Miss You y Emotional Rescue.

En “Mr. Charm”, abrazan por completo la ética del mujeriego donde seduce a una mujer rica y le dice: “La vida es demasiado corta para solo ganar dinero, enséñame cómo gastarlo, cariño”. (En una rara confesión sobre su edad, confiesa en la canción que una vez soñó con viajar a Marte, pero ahora prefiere quedarse en casa y “hacer anagramas, soltar epigramas”). En “Divine Intervention” otro potente tema del disco, con un magnífico solo de Ronnie Wood, Jagger describe a “multimillonarios escabulléndose, corriendo hacia sus refugios en el cielo”.

La balada countryRinging Hollow” con arcos épicos y momentos tranquilos al borde del escenario que ellos mismos describen como una “canción de amor a América”. Tras evocar el atractivo cinematográfico del país, el sentido lamento de Jagger arremete contra la realidad actual, donde “siempre hay un sinvergüenza intentando provocar a la multitud” y “la Estatua de la Libertad no luce tan bien cuando tiene un desgarro en su vestido”, reforzado por la armonía vocal de Richards, recordando a “Sweet Virginia”.

“You know I’m no good”, la versión del clásico de Amy Winehouse, es una vuelta de tuerca del tema hacia el terreno más stoniano, con una hiriente armónica de inicio, y unos vientos que acompañan en los momentos justos. Habrá alguno que saldrá a comparar algo incomparable, lo único cierto, una vez más, es que se demuestra que una canción es buena cuando suena bien en cualquier género, y en esta ocasión no es una excepción.

La excelente “Some of Us” con Keith Richards cantando, una conmovedora declaración de amor cuyos orígenes como canción se remontan a los años ochenta, en la que canta: “Algunos de nosotros estamos de rodillas, rogando, nena”. En la voz de Richards se percibe una profunda emoción y vulnerabilidad que, en ocasiones, se entrelaza con la de Jagger, reflejo de esa devoción que solo surge de un afecto duradero.

“Covered in You” donde McCartney crea un ritmo de bajo frenético mientras Jagger murmura algo sobre “espera a ver el blanco de sus culos” a lo Undercover of the Night. La pegadizaSide Effects” («Hay un precio que pagar por todo lo que te metes en las venas»).

 «Back In Your Life» es una preciosa balada, su sección final cita sutilmente «Isolation» de John Lennon. Si fue intencional o no, es discutible. Una de las mejores canciones del disco.

El disco cierra con “Beautiful Delilah” de Chuck Berry, en esta ocasión la banda desnuda el tema hasta el punto de convertirlo en un tema acústico apenas acompañado de algún coro ocasional, la voz de Mick, y una guitarra con slide para darle un aire más sureño que la aleja de la luminosidad de Michigan Avenue en Chicago para adentrarla en la oscuridad pantanosa del sur.

Brillante forma de cierre, en lo que termina siendo una Jam Session, desde la intro con Mick haciendo la cuenta One, two Three in…el sonido crudo y ese aire de improvisación que se percibe, se siente que se lo están pasando como nunca, y con las risas del final consiguen condensar, en apenas tres minutos, de lo que va esto del rock and roll.

Texto Patricio González Machín y Carlos Pérez Báez.

 

 

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