River Shook libre al fin

River Shook siempre en constante evolución. Tras una década dejando huella en la música country, River Shook cierra sus proyectos Sarah Shook & the Disarmers y Mightmare para adentrarse en una nueva etapa como solista con el homónimo “River Shook”.

Este álbum debut de River Shook rebosa energía, carisma y encanto. Es de esos discos que te secan y sacan una sonrisa. Shook tiene buen ojo para los matices y un enfoque muy sensato del drama amoroso y la lucha solitaria contra los vicios, donde asumen la culpa con frecuencia, pero en última instancia se esfuerzan por seguir adelante. Sin embargo, no es nada sorprendente ni innovador para ellos. River Shook tiene un estilo y una textura que manejan muy bien, pero sin muchos temas que destaquen, es difícil recomendarlo fuera de ese nicho.

Sus diez canciones están impregnadas de la melancolía de los clásicos. River Shook es americana puntiaguda y oscura creando otra experiencia musical completa y emotiva. Un viaje que te conmoverá, te sanará, te hará cantar y te hará reflexionar. 

Sus canciones suenan peligrosas, tanto física como emocionalmente, pero tendrás que escuchar con atención para oírla tejer historias de emborracharse, relaciones notorias y violentas, la vida no es amable, pero el amor la mantiene joven, cansada de correr con el infierno, cruzándose caminos en el crepúsculo, el tomar decisiones equivocadas en el momento equivocado con las personas equivocadas. Aun así… a pesar de todo, lo hace con un estilo y una gracia inesperados, abrazando su naturaleza autodestructiva, mientras se lanza a la noche con los bolsillos llenos de canciones y una emisora ​​de radio que sigue alimentando su apetito por la irresponsabilidad.

Sarah Shook y su banda, The Disarmers anunciaron que se separaban el año pasado tras 4 álbumes y 8 años de trayectoria. Múltiples cambios de formación en aquellos últimos tres años, una grave lesión en su mano de su guitarrista principal Eric Peterson y el anuncio de su batería fundacional Jack Foster de dejar la banda, forzó a Sarah a dejar aparcado ese proyecto.

Atrás quedaron grandísimos discos de Sarah Shook and The Disarmers, su proyecto Mightmare, que nació durante la pandemia y encierro durante el 2020 y dio como resultado al nuevo trío con el álbum «Cruel Liars» en 2022 y sobre todo desde Dirty Rock la seguimos desde sus inicios y debut en 2015 con aquel discazo “Sidelong” que luego se reeditó en 2017 cuando fichó para Bloodshot Records.

River Shook y su pareja, Blake Tallent, produjeron, y escribieron todo el disco donde ambos tocan todos los instrumentos, junto a Taylor Swan quien toca el pedal steel y banjo.

Ha pasado mucho tiempo, quizás desde Chris Isaak, que alguien cantaba con tanta lírica y franqueza sobre su falta de bienestar, y lo hacía con un ritmo tan agradable, uno que no tanto te atrapa, sino que te incita continuamente a sumergirte en tu propio estado emocional, seguro de que no hay cielo ni infierno, porque con todo lo que ha hecho, no hay esperanza de redención, ni mano que la guíe de vuelta al carril correcto de la autopista.

Su mayor fortaleza es la capacidad de conectar con el público, y lo demuestra aquí al contar ambas caras de la historia de la ruptura. A veces es ella quien se harta de su amante por beber, trasnochar y, en general, vivir de forma imprudente, y otras veces es ella quien hace todo eso.

“River Shook”, está cargado de emoción y profundamente romántica al más puro estilo rebelde y es su voz la que hace el trabajo y crea la atmósfera, y yo, por mi parte, voy de copiloto, animándola, con mi propia urgencia de autodestrucción, anhelando mejores momentos, porque nunca he encadenado más que un puñado de días perfectos.

 

 

 

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