En coincidencia con el aniversario del nacimiento de Bruce Dickinson este 7 de agosto, escribo este artículo que refleja su fascinación por el mago, ocultista, escritor, alpinista , tarotista, astrólogo y experto en Yoga Aleister Crowley; así como por su obra cumbre: la creación de Thelema. Un repaso somero a las canciones y al guion que escribió inspirado por “El hombre más malvado del Mundo” .
“Aleister Crowley fue la primera estrella de rock”, Bruce Dickinson dixit
ALEISTER CROWLEY: EL HOMBRE MÁS MALVADO DEL MUNDO REVIVE EN EL HEAVY METAL
Ozzy Osborne le dedicó el tema “Mr. Crowley” y Jimmy Page adquirió su mansión Boleskine House, a orillas del Lago Ness en Escocia, para después componer la banda sonora del cortometraje de culto “Lucifer Rising” del ilustre miembro de Thelema Kenneth anger. O, mejor dicho, de tan solo 23 minutos de la misma, ya que el resto es obra de Bobby Beausoleil; este compuso la música adicional en la prisión en la cual estaba recluido por ser uno de los principales implicados en los asesinatos de la familia Manson.
Otra de las personalidades del rock que aparecen en esta película es Marianne Faithfull, que interpreta a Lilith, y el no demasiado conocido Chris Jagger (hermano menor de Mick ídem), quien encarna al Hombre con la túnica amarilla.
La presencia de Crowley en el metal se extiende desde los años 60, cuando en 1967 The Beatles incluyeron el rostro de Crowley en el creativo ‘collage’ de su “Sargeant Pepper”( si bien el malogrado músico de blues-rock, Graham Bond había confesado su admiración por el creador de Thelema mucho antes) hasta la actualidad, con miembros célebres del death metal anticristiano como Greg Benton de Deicide. El mundo del black metal es un vergel de adeptos entre los que destaca Thomas Gabriel Fisher (Celtic Frost, Triptykon y Behemoth). Y estas influencias llegan al paroxismo en el caso de Dani , batería de Tool y actualmente embarcado en una gira mundial con la súper banda Beat -cuyo concierto en el BBK Legends Live 2026 tuve la suerte de cubrir para este medio- cuando posiciona sus bombos y platillos según la geometría sagrada de Thelema, y sintoniza sus ritmos y polirritmos en conjunción con su símbolo: el hexagrama unicursal.
Pero tras esta introducción me centraré en el músico homenajeado:
En tiempos de la eclosión de la nueva ola de heavy metal británico (NWOBHM), ese hombre culto que es Dickinson se interesó por una novela publicada por Crowley en 1917, “Moonchild“. Está conducida por Simon Iff, un detective de lo sobrenatural en la línea del profesor Challenger de Arthur Conan Doyle y del doctor Hesselius del irlandés Joseph Sheridan Le Fanu. Este insólito detective será testigo de una guerra entre magos y logias blancas y negras que combaten en el plano astral según las enseñanzas de la Teosofía. El objetivo principal de los rituales mágicos gira en torno al nacimiento de un ente que puede salvar el destino de la humanidad. Una teurgia que invoca a seres divinos y espíritus es la génesis de esa “Niña de La Luna, junto con la inseminación áurica . La metempsicosis de lo material en lo espiritual. Y tengo sumamente claro que este texto fue decisivo en sus aportaciones al film que reseñare más adelante.
La lectura de esta novela iniciática y reveladora va a fraguar en la mente de Bruce, quien junto con su amigo el guitarrista Adrian Smith se encargará de componer el tema homónimo que hoy pasa por ser uno de los grandes clásicos de Iron Maiden.
Llegados a 1983, cuando Iron Maiden publica su álbum “Piece of Mind”, encontramos entre sus ‘tracks’ el titulado “Revelations”. Este tema parte de una referencia al escritor católico G.K. Chesterton, para vincular postulados contra las religiones convencionales tomados de la filosofía de Crowley y, en concreto, del simbolismo esotérico del tarot de Crowley.
Quizá podamos entender mejor si sabemos que Dickinson, dejando a parte las aberraciones que se le atribuyen (¡la mayor parte de ellas son hiperbólicas!) , se siente subyugado por su carácter rebelde, incendiario y ‘au revoir’ el cual encuentra intrínsecamente ligado con el rock.
CHEMICAL WEDDING/ CROWLEY
Tengo que precisar de entrada que la película se edifica con base en la vida y obra del ocultista; es preciso contar con unos conocimientos básicos sobre la filosofía y constantes existenciales del famoso ocultista para no caer en el error grave de denostar la cinta ,al considerarla confusa por carecer de datos necesarios para su comprensión. Lo mismo ocurre en el caso de sus discípulos/ antagonistas de existencia real Jack Parsons (el ingeniero que estuvo detrás de los combustibles sólidos que impulsaron los cohetes de la NASA) y Lafayette Ron Hubbard (escritor de ciencia ficción y fundador de la Cienciología -que cuenta con gran arraigo entre las estrellas de Hollywood- y de la Dianética). Estos son citados tanto en los títulos de crédito iniciales (en un ‘collage’ de recortes de periódicos), como en la filípica pronunciada por Crowley que sucede en los primeros minutos del metraje y que precede a su muerte. Por último diré que en su exhibición en Estados Unidos se abrevió el concepto principal “Chemical Wedding” , sustituyéndolo por el apellido del protagonista.
Los creadores
En 2008, un antiguo editor y director de fotografía que había colaborado con Monty Python (“La vida de Brian”, “El sentido de la vida), quien también es el artífice del montaje de mi película favorita de Terry Gilliam : la distópica y maravillosa “Brazil”. Pero no me cabe la menor duda de que el vocalista Bruce Dickinson es el gran cerebro gris creador del guion de la película, ya que a él se deben las ideas más arriesgadas y originales del mismo.
Premisa, intenciones y temáticas
Se trata de una película que recorre un abanico temático constante en la obra de Dickinson: la dualidad, la unión de opuestos, la trascendencia espiritual, la dimensión desconocida del ‘au-dela’ más allá de la muerte, la reencarnación de las almas o la transmigración de estas . Leitmotivs a los cuales añade los tropos de la fantasía oscura, la ciencia y el terror; aderezados por sus sempiternas lecturas de la obra de autores favoritos como Blake y Crowley.
LA BODA QUÍMICA
Un concepto que Crowley desarrolló en su célebre “Tarot de Toth” elaborado en colaboración con Lady Friday Harris , y por medio del arcano “The lovers”.
La película abarca dos líneas temporales que cuentan con el nexo de un reloj; este es el de un Crowley agonizante interpretado por un John Schrapnel tan parecido al Crowley original que estremece mi imaginación. La otra ocurre mucho
después, en una época más o menos contemporánea a la nuestra . En un periodo que abarca cuatro días habrá que encargar solución para una coyuntura grave que atañe a toda la humanidad…
EL PROYECTO Z93
Si tuviera que otorgar un género cinematográfico concreto a este film, este sería sin duda el de ciencia ficción. El tiempo se remezcla por la física cuántica en la búsqueda de una unión de opuestos . El experimento no deja de ser una vuelta de tuerca de la trama presentada por el propio Crowley en su novela “Moonchild”. Todo el proyecto está aupado por el superordenador bautizado como Z93. Este apelativo proviene de la numerología sagrada de Thelema, inspirada por la numeración griega clásica (Isopsefia); en ella las palabras clave Thelema (Voluntad) y Ágape (Amor), suman 93 y aparecen destacadas en los dos axiomas principales de Thelema (descritos en su obra cumbre de 1904 “Lieber Al Legis) que ocupan una parte importante en la película: ‘El amor es la ley, bajo la voluntad”; “Haz lo que quieras será la única ley. Este número ha pasado a una manera de saludarse y despedirse, entre sí mismos, de los iniciados en el culto telemático.
No me he parado a comprobarlo, pero la finalidad del experimento me parece inspirado en ese artilugio creado por Willhem Reich en la década de los años cuarenta del siglo pasado una sustancia vital universal “curalotodo”: el orgón.
ALQUIMIA , ROSACRUCES E INTELIGENCIA ARTIFICIAL
El concepto que sustenta la película fue introducido por primera vez en 1616 por la obra atribuida a Johann Valentin Adreae “Las bodas allquimícas de Christian Rosenkrutz ; texto por antonomasia del movimiento rosacruz. Crowley redefine la unión de los opuestos y la cruz alquímica (Solve et Coagula) en su obra , entendiendo esta como una disolución del ego en virtud de la voluntad (Thelema. Estos son datos a tener en cuenta para entender la película. Estos elementos se enlazan originalmente con el jaque mate argumental del fin: la inteligencia artificial que recopila cientos de miles de datos sobre Crowley para crear su ente renacido.
DOCTOR JECKYL, MR. HIDE… ¡Y ALEISTER CROWLEY!
Mucho ha requerido el ‘fandom’ internacional del terror films que se centren en la figura de “La gran bestia morada”, y en concreto desde la productora de películas clásicas de horror gótico Hammer Films, que tuvo su esplendor en la década de los 60 y en los albores de la de los 70 (aunque yo incluyo en esa demanda a sus coetáneas igualmente británicas, excelentes y tamaño orientadas hacia el terror, Tygon y Amicus). Según propia confesión de Bruce, la Hammer fue el modelo a seguir, y también el clásico film homónimo de “folk horror “The Wicker Man” -que explica la inclusión del tema homónimo en la banda sonora de la película, pero también el humor de cadalso y un británico. Y aunque él no lo admita , también es palpable el influjo de un clásico de la literatura de horror:
Cuando el apocado y testarudo profesor Oliver Haddo lleva al límite el axioma “Do what thou Will”, parece ser una versión moderna de los personajes de Robert Louis Stevensom. Escenas que describen la connatural irreverencia de Crowley se funden con la escatología: Crowley orina directamente sobre el claustro de profesores de Cambridge . En otro tramo de la película, aparece explícitamente el delirio y el humor absurdo propio de Monty Python pero más subido de tono : el transmigrado planea una difusión de esperma combinando magia negra y esperma y física cuántica …¡ por medio de una máquina de fax! La escena, perpetrada por Dickinson, me parece descabellada, iconoclasta, bizarra y algo revulsiva pero, por los tanto, totalmente adorable.
EL ALBUM DE 1998
Este disco, que se autodesigna con el concepto que es la clave de la premisa de la película, no es un álbum conceptual sobre el mismo. Su portada reproduce el cuadro del poeta y pintor William Blake , “The Ghost of a Flea”. Y, además, contiene temas sintomáticos como ” The King is Crimson”.
Existen en esa obra , sin embargo, dos temas que inciden (¡o se atribuyen!) en el esoterismo supuestamente demoníaco de Crowley:
“Killing Floor”
Un tema Envuelto en atmósferas satánicas en el cual Bruce hace un dueto con unos de mis solistas favoritos de todos los tiempos: el pionero del shock horror Arthur Brown-a quien recientemente citaba en un artículo que escribí sobre el Atlantic City Pop festival de 1969- , quien con su proyecto The Crazy World of Arthur Brown obtuvo, en 1968, un megahit titulado “Fire” con el cual alcanzó el número 1 en Reino Unido y Canadá , y el número 2 en EEUU.
El estribillo de la canción es potente e ilustrativo : “I’m the god of the hellfire. Este juguetea con una frase relevante del tema de Dickinson: ” The Hell has left the Killing Floor y, afinando la imaginación, podríamos encontrar una posible alusión a Elvis y a la tachada como “música del Diablo (el Rock and Roll) por su similitud con la frase expulsada por megafonía después de finalizar las actuaciones de Presley: “Elvis has left the Building”.

Personalmente no lo considero un tema estrechamente ligado a Crowley: este rechazaba el término satanista, que muchos le adjudican, por provenir del cristianismo al que se oponía frontalmente; antes bien, creo que es un homenaje directo a la figura de Brown en conexión con el infierno . Lo que está claro, es que ese homenaje es palpable en el vídeo que se editó para promocionar la canción: en este el protagonista absoluto es Brown… ¡ en el rol del mismísimo Satanás!
Chemical Wedding
La portada de William Blake del álbum da pistas para descifrar las intenciones de Dickinson en este tema: remiten mentalmente- siempre y cuando se haya leído- el libro “The Marriage of Heaven and Hell”, escrito por el pintor y poeta en. La confrontación entre la supuesta luz y las tétricas tinieblas que tanto interesan a Bruce, aquí se describe a la perfección. En cuanto a lo que compete a Crowley, podemos recordar el impacto que le produjo la lectura de ” Moonchild”, con su inventariada lucha entre logias blancas y negras.
CHEMICAL WEDDING, THE SOUNTRACK
Si bien esta obra cinemática se abre con el homónimo tema compuesto por Dickinson, la banda sonora se enriquece con obras de música clásica compuesta por Debussy, Häendel y Mozart. Así como por los temas emblemáticos de Maiden “The Wicker Man” y “Can I play with Madness”.
El tema estrella de esta compilación. continúa siendo, en mí opinión, ” Man of Sorrows”; inspirado por la infancia de Crowley y sobre el cual comenté en la primera parte de este homenaje. Me despido recomendando la versión castellana del mismo, “Hombre triste”.
Fais c’ est que tu voudras