Y es que con este álbum parecía que Supertramp harían realidad una quimera: facturar una obra maestra, agradar al gran público, contentar a la crítica y vender lo que no está escrito. Pero como tantas veces en la historia del rock el esnobismo de los cejudos especialistas musicales dejaron al grupo sin el tan ansiado póker.
La lista de damnificados es tan larga como insultante para el melómano: Led Zeppelin, Grand Funk, Dire Straits y decenas de bandas más. Muchas veces los críticos le tienen alergia a los aplausos : ponen por las nubes a la última banda de garaje australiana o a unos adolescentes de Liverpool que acaban de comprar sus guitarras, y el resto, sobretodo si agrada las masas, no interesa.
“Breakfast in America” es de una perfección indiscutible, la cima del enamoramiento del rock, el pop y el rock sinfónico. Comandados por una de las mejores duplas de compositor y cantante de la historia (Rick Davies y Roger Hodgson pueden competir con cualquier dúo que nos venga a la cabeza), la banda realiza un canto del cisne de manual antes del bajón inspiracional que es “Famous Last Words“(1982) y de la posterior marcha de Hodgson un año después.
Desde la salida al mercado del álbum hasta nuestros días se crítica el viraje pop de la banda, sacrificando su variante más progresiva (que en “Crime of the Century“(1974) alcanza su mayor cota) por una propuesta más directa y menos elaborada. ¿Y cuál es el problema? Si el resultado es “The Logical Song”, “Goodbye Stranger”, “Breakfast in America”, “Take the Long Way Home” o “Lord Is It Mine” significa que tu visión es la acertada.
Aunque esta crítica es tan falsa como reduccionista : la sublime instrumentación de “Gone Hollywood” y “Just Another Nervous Wreck”, los brutalmente elaborados siete minutos de “Child of Vision” o los falsettos de “Oh Darling” nos muestra a una banda en todo su esplendor creativo, con recursos ilimitados y una confianza ciega en sus posibilidades.
Supertramp, “Breakfast in America” y la magia de poner un vinilo en el plato y que suene tan atrapante, adictivo y fresco como el primer día…




