Twisted Teens no entienden demasiado de fronteras. Punk, garage, folk, country, blues, rock, cajun y cualquier otra reliquia con mugre en las botas acaba pasando por su trituradora. Su último resultado es “Florida Water Blues”, lanzado este pasado mes de julio. En febrero soltaron “Blame The Clown”, su segundo álbum después del debut homónimo de 2024.
“Florida Water Blues” es un cóctel tan descacharrante como adictivo, empapado en humor, melodías torcidas y unas letras capaces de ponerse sardónicas sin perder jamás ese punto de terneza.
Caspian Hollywell, voz y guitarra, y Ramon “RJ” Santos, al mando de la steel guitar, golpea rápido, y fuerte en sus trece nuevas canciones cubren muchos estilos, pero cada una suena cruda, real y original de múltiples maneras, que a diferencia de también su reciente “Blame The Clown” (2026) estrujaba la espontaneidad, los giros inesperados y una imprevisibilidad, en “Florida Water Blues” amplían su vocabulario sonoro sin sacrificar la inmediatez, creando un álbum profundamente arraigado en la imaginería desde su Nueva Orleans, pero que se niega a convertirse en un ejercicio de nostalgia sureña.
Es difícil negar que el sonido hipnótico de “Florida Water Blues” te lleva a un viaje vertiginoso, como suele ocurrir con la mejor música que se engloba dentro de tantos género en el disco. También el álbum tiene un aire de chulería que, que nos recuerdan a otras bandas del mismo pelaje, pero con un toque más crudo.
El nuevo disco de Twisted Twins es una golosina y a la vez brutal. Sus canciones, la producción, las interpretaciones, todo está en su punto. Si bien, dentro del género, un poco más largo que “Blame The Clown”, pero en general con estos dos discos lanzados este año por Twisted Teens será una banda a tener en cuenta durante un tiempo. Es un álbum al que volveremos con frecuencia, al menos durante el resto de 2026.