Ronnie Wood, un forajido de los de antes

El suelo empedrado y los soportales de la plaza Mayor de Valladolid fueron probablemente el escenario más insólito en el que ha recalado este “Fearless” tour de Ronnie Wood. El guitarrista británico ofreció un concierto impecable enmarcado dentro de las fiestas de esta ciudad castellana. Todo un lujo al alcance de cualquiera que pudiera plantarse allí.

Desde primera hora del día, ya había gente guardándose ese lugar privilegiado desde el que poder disfrutar de un pedacito de lo mejor de la historia del rock. Una servidora, por supuesto, se unió a esa pequeña congregación de admiradores venidos desde todas las partes de la geografía española.

Frente a la parafernalia y la grandiosidad de los conciertos de los Rolling, Ronnie Wood prefirió la maravillosa austeridad de un escenario nada recargado con una gran lona en la que podía verse la icónica imagen que sirve para promocionar el presente tour.

A eso de las diez de la noche, tras unas cuantas horas de espera con desfile de gigantes y cabezudos incluido, Wood apareció en escena ante un ilusionadísimo público. En medio de toda esa euforia estallaron las notas de It’s Only Rock and Roll But I Like it, una de esas canciones que marcó el inicio de su trayectoria con los Rolling Stones. Quizás resulte chocante escuchar al propio Wood entonando esta canción, pero hizo las delicias de todos los allí presentes.

A lo largo de alrededor de dos horas, Wood fue dando un paseo musical a través de varias décadas. Un repaso tanto a su carrera como a otras canciones que han definido su estilo y su gusto por la música negra. Varias versiones, como Am I Grooving You, de Freddie Scott, River Deep Mountain High, de Ellie Greenwich o el reconocible riff del clásico Spoonful, de Willie Dixon.

En el repertorio tan solo nos encontramos con cuatro piezas de los Rolling: el mencionado It’s Only Rock and Roll But I Like it, Hey Negrita, Country Honk y uno de esos riffs que todos queremos escuchar en directo al menos una vez en la vida… Can’t You Hear Me Knocking.

El impresionante chorro de voz de Chanel Haynes nos hizo volar a todos al entonar Flying, uno de los clásicos que rescató Wood para la ocasión de su etapa con The Faces.

Ya bastante avanzado el repertorio, aparece sobre el escenario Imelda May que nos traslada también a la década de los sesenta con el Remember (Walking in the Sand), de las Shangri-Las.

Con la banda ya al completo sobre el escenario, vuelven otros clásicos como el Chain of Fools de Aretha Franklin o el Country Honk de los Rolling, con violín incluido.

Tras Outlaws, del cuarto disco en solitario de Ronnie Wood, y un espléndido solo de guitarra dominado en buena parte por el slide, Stay With Me, de The Faces pone el broche final al espectáculo. Sin lugar a dudas, una noche mágica.

Fotos Isabela Roldán y Jesús Díez.

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