Ronnie Wood en Barcelona: un Stone a escasos metros

Ronnie Wood aparcó por una noche su habitual segundo plano para ponerse al frente de una banda de auténtico lujo. The Rolling Stones, Faces, blues, soul, su carrera en solitario y una magnética Imelda May convirtieron Razzmatazz en un recorrido por más de seis décadas de rock and roll.

Tras anularse los rumores de una nueva gira de The Rolling Stones, los seguidores de sus Satánicas Majestades tuvieron una pequeña sorpresa. Ronnie Wood, el eterno nuevo guitarrista de la banda, se sacaba las ganas de tocar empezando una gira europea por clubes en solitario.

A medida que transcurrían los días se iban conociendo algunos detalles de lo que vendría. Se anunció que Imelda May sería quien acompañaría al Stone, algo que le añadía aún más interés a la velada. Barcelona, que en principio iba a ser la única fecha en el Estado, vio cómo se sumaba Valladolid a la gira con un concierto gratuito al aire libre. Un detalle que suponía un reclamo muy goloso para viajar y ver de manera gratuita un espectáculo que estaba llamado a ser exclusivo. Estaba claro que de ninguna manera se contemplaba el pinchazo, como así se pudo comprobar en Razzmatazz, pero sí el sold out.

Incluso con el elevado precio de las entradas, la platea del mítico local barcelonés reflejaba un lleno en el que la idea común era que aquella noche sería especial. Desde muy pronto, el público decidió presentarse en la sala para asegurarse un buen sitio y las múltiples historias de los encuentros con los Stones a lo largo de los años iban cubriendo el tiempo de espera.

En el escenario, un telón con la portada de “Fearless”, compuesta por el montaje de un Ronnie Wood joven y el actual. Y es que uno comienza a pensar que, tras todo lo que el guitarrista ha pasado, la única diferencia entre uno y otro es el exterior, porque sigue mostrando la vitalidad de aquel muchacho que entró en The Birds hace más de 60 años, que se dice pronto. Sobre las tablas iban tomando su sitio The AMMO Band, un conjunto de músicos cuyo currículum se acaba antes si se enumera con quién NO han tocado.

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Comenzando por la base rítmica compuesta por John Hogg (The Magpie Salute) y Andy Newmark (John Lennon, Roxy Music, Pink Floyd, David Gilmour…), bajista y batería respectivamente. A los teclados, Andy Wallace (David Bowie, Roger Waters…) y, apoyando las guitarras, Johnny Lee Schell (Bonnie Raitt, John Fogerty, John Lee Hooker…). Y como voz de apoyo, una conocida de los Stones, Chanel Haynes, que estuvo acompañando a la banda en su último tour. Una munición de alto valor para una sesión que olía a muchos quilates.

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Un jovial y alegre Ron Wood comenzó su baño de masas con un seguro como es “It’s Only Rock ’n’ Roll (But I Like It)”. Estaba claro que el legado de la banda madre ocuparía un espacio importante. De hecho, Wood desempolvó del baúl de los recuerdos un tema como “Hey Negrita” y sacó una versión más country de “Honky Tonk Women” que hizo que todo el público cantara a pleno pulmón. Y, ya casi en el cierre del show, “Can’t You Hear Me Knocking”. Podría saber a poco para toda la cantidad de camisetas con lascivas lenguas que se lucían entre el público. Pero es que el pasado de Wood es muy grande como para limitarse a una sola banda.

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Y más teniendo en cuenta que acaba de publicar un recopilatorio abarcando su historia. Se podría decir que de ahí se nutrió buena parte del repertorio de la noche, aunque también hubo espacio para homenajear a otras grandes leyendas de la música. “Take It Easy”, un reggae vacilón, y “You’re So Fine” fueron la muestra de las dos nuevas grabaciones para la compilación que sonaron. Mientras tanto, la mente de más de uno pensó en imposibles como que Rod Stewart apareciera mientras sonaba “Flying” para tener una velada histórica. Está claro que no sucedió, pero soñar despierto es gratis.

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Por supuesto que esta no fue la única muestra de Faces que pudimos escuchar. No faltaron “Ooh La La”, coreada por la multitud, o el fin de fiesta con “Stay With Me”, en el que Ronnie dio espacio a cada uno de sus magníficos músicos para que tuvieran una vuelta de lucimiento. Ni siquiera Bob Dylan se libró de ser recordado con “Seven Days”.

Con todo lo que hemos comentado podría parecer que no se le puede poner un pero al concierto. Bueno, todo depende de cómo se mire. Privar al público de media hora de Imelda May ya podría ser considerado un pecado. Ojo, los coros de Chanel le daban una energía y una potencia, a veces rozando lo desmesurado, que dejaba la justa voz de Ronnie en un segundo plano.

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Pero con la salida de Imelda May en el clásico “Remember (Walking in the Sand)” el show ganó muchos enteros. Su sola presencia, sin emitir un sonido, ya hace que pongas toda la atención en la cantante irlandesa. Pero, amigo, cuando suena una melodía como la del clásico “Chain of Fools” de su boca, tienes todos los números de caer hechizado. Además del grado de complicidad que tienen ambos tras tantos años de cruzarse en los escenarios, como pudo verse en “Spoonful”, clásico de Willie Dixon que Cream llevó al gran público. Chanel tuvo en “River Deep, Mountain High” su momento para explotar todos sus registros vocales.

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“Outlaws” fue el punto final al set principal y el último de los temas propios que escuchamos junto con “Show Me” y “Mystifies Me”. A estas alturas, el público, totalmente rendido, pedía la vuelta del inglés. Y así fue, pero lo hizo en solitario, armado con una de las muchas guitarras de la velada para ofrecer un medley sin la banda. Comenzando por “Dust My Broom”, trajo consigo pequeños fragmentos de “Plynth (Water Down the Drain)” y “Gasoline Alley”. Llegado ese momento, la banda ya había vuelto al escenario para interpretar juntos una final “Stay With Me” que cerró un grandioso concierto.

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A Ronnie Wood siempre se le ha visto como un chico disfrutón que vive cómodamente en un segundo plano. Y en esta gira, su nombre preside los carteles, pero nunca da la sensación de ser la estrella indiscutible. Es un jugador de equipo que intenta que sus compañeros luzcan aunque todos los focos vayan dirigidos a él. Respecto al precio del concierto, habrá quien considere una desfachatez pagar lo que se pedía. Pero, tras ver el show, valió cada uno de los céntimos que pagué por ver a un Stone disfrutar a escasos metros. Y volvería a hacerlo jurando con las palabras de los grandes comunicadores de este país: Paraula de Stone.

Fotos: Desi Estévez
 
 
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