ENTREVISTA A PABLO SOLO

Cuando te conocí en enero de 2022 en Madrid Sonora eras un one-band-man y tenías un disco, Alondras, en el que habías escrito las canciones, las habías grabado en casa y tocabas todos los instrumentos y cantabas. Tu nombre artístico estaba plenamente justificado. Cuatro años después, sigues controlando esas facetas, pero has colaborado con John Simon, John Bromley, Anni B. Sweet, tienes un trío con Fernando Bolado y Moses Rubin. No parece que estés tan solo.

Bueno, en realidad como bien dices no estoy solo. Simplemente voy adaptándome a las circunstancias en cada momento. Cuando saqué Alondras estaba bastante fuera del mercado y no tenía a nadie con quien trabajar, así que simplemente me dediqué a ocupar el tiempo haciendo canciones porque es lo que me gusta hacer. Pero no hay nada que me guste más que trabajar con gente y poder aprender de ello.

Este disco, Swansong, tiene su origen cuando escuchas “Weather Man”, de John Bromley, y te conviertes en entusiasta seguidor de un músico que solo publicó un disco, nada menos que en 1969. ¿Qué descubriste precisamente en esa canción, después de haber escuchado tanta música a lo largo de tu vida, que provocara algo tan intenso?

Magia. Es la parte que más me gusta de la música. Esa parte que no puedes controlar. Puedes ser técnicamente magistral, puedes componer con unas estructuras elaboradísimas y tener un registro vocal enorme, pero hay una cosa incontrolable en la música que no sé explicar pero que en realidad nos sucede a todos y es cuando algo te toca el corazón.

Es igual que el amor. Todos nos hemos enamorado. Cuando escuché a John cantando “Weather Man” fue eso exactamente lo que me sucedió. Me enamoré de su voz, de su manera de conducir la melodía de esa manera tan natural y sencilla.

Con John Simon también empezó la cosa con una canción, “Tannenbaum”, que desencadenó tu disco anterior, Solo sings Simon. Entonces, debido a la pandemia, vuestra colaboración fue exclusivamente intercambiando archivos. Para este trabajo has tenido además la oportunidad de trabajar más de una semana con Bromley en su casa de Sussex. Cuéntame qué sentiste al estar allí, ¿te pellizcaste para saber si era real? ¿Cómo fue trabajar con él en su propia casa? ¿Cuál era vuestro día a día?

Trabajar con John Simon fue un antes y un después en mi vida. Sobre todo desde el punto de vista profesional. Pero esto ha sido otra cosa. Para mí ha sido como estar dentro de una peli en la que al final los personajes se hacen amigos. Ese es el trasfondo de todo. Empezó como una historia de fan (yo) e ídolo (John), pasó a ser una colaboración profesional y acabo siendo una relación de amistad. Antes de conocernos personalmente ya habíamos hablado mucho, porque todo el disco lo grabé antes de ir a visitarle. Pero claro, después de una semana viviendo en su casa y trabajando en las mezclas del álbum con él la relación se volvió mucho más intensa. Lo curioso y bonito de todo esto es que no necesitaba pellizcarme, lo sentí todo muy natural y eso es lo que me gusta. Ya no veo a John como mi ídolo, lo veo como mi amigo. Un amigo al que admiro muchísimo. Pero eso me pasa con todos mis amigos, les admiro a todos. Es una suerte.

El día a día en Sussex era genial. Me despertaba con un té recién hecho y un desayuno increíble, dábamos un paseo por el jardín y nos poníamos a trabajar. Escuchábamos los temas y él me iba haciendo sugerencias con respecto a las mezclas, pero en general fue un ejercicio de disfrutar juntos del trabajo. También grabamos algunas cosillas que se nos iban ocurriendo sobre la marcha para darle un rollo más conceptual al disco. Al final del día tomábamos cerveza y Susie, su mujer, nos preparaba unas cenas increíbles. Luego cantábamos un poco en la mesa y a dormir. Como te digo, fue increíble.

Tu participación en este disco, Swansong, es casi total, con la excepción de que la voz solista es la de John Bromley… hace medio siglo. Habéis trabajado sobre maquetas inéditas de los años 60 y 70, ¿cómo ha sido el proceso? Y más concretamente, cómo seleccionasteis las canciones y cuál fue la posición de Bromley ante los arreglos y la mezcla final.

Sí, principalmente estoy yo haciéndome cargo de los instrumentos y las armonías vocales. Aunque también hay músicos que han colaborado en algunos temas; cuarteto de cuerdas, flautas, gaitas, etc. John tenía un montón de demos inéditas, así que simplemente me sentaba y me ponía a jugar con ellas. Cuando sentía que podía haber algo interesante se lo enviaba a John y él me daba su opinión. La verdad es que casi siempre me dejaba a mí la última palabra. Ha sido un privilegio que confiase tanto en mi criterio. Su posición frente a los arreglos y mezcla siempre fue muy abierta. Es un disco muy diferente a Sing, pero me ha sorprendido ver lo abierto que estaba a experimentar un poco más con los sonidos y con el concepto.

Una vez que tuvimos todo el material, me pareció interesante tratar de crear una especie de concepto que comienza con un sueño “Verbechan Square” en el que John y yo nos encontramos en una plaza imaginaria de una ciudad europea. A partir de ahí se van sucediendo los temas que, al menos en mi cabeza tienen una especie de hilo conductor y finalmente el disco termina con un John de unos 22 años cantando solo en su habitación “Northern Song” narrando una historia de lo que mágicamente iba a ser su vida en el futuro. Yo lo veo todo como una especie de película en la que John y yo nos encontramos para rescatar unas canciones que estaban destinadas a no ser escuchadas jamás y que con amor han cobrado vida.

La producción, que ha estado a tu cargo, tiene una pátina nostálgica, un toque retro que casa muy bien con el hecho de que este proyecto es un viaje al pasado, a una época que ya no existe. Dylan dijo una vez que había aprendido a mediados de los 70 a hacer conscientemente lo que antes hacía de manera inconsciente. ¿Has buscado deliberadamente ese tono o no lo has hecho de manera consciente?

No sé qué responder a eso. No hay nada buscado ni pensado. Creo que por eso estoy tan contento con este álbum. He trabajado muchísimo en él y cuando me sentaba a trabajar en una canción sabía casi siempre el camino que quería seguir, pero no pensaba en cómo iba a encajar todo al final. Por ejemplo, hay canciones como “I Guess I Must Have Been away” que, sin saber por qué, me transportaban a mi infancia. Y escuchando el resultado me recuerda a las típicas canciones de las series infantiles de dibujos animados que veía en la tele de niño. Si lo hubiera pensado dos veces, ni siquiera lo habría hecho, porque cómo encajas algo así dentro de un disco de “pop serio”, pero de alguna manera parece funcionar en su conjunto. Hay gente que me dice que es su favorita. Me parece súper curioso.

Hay algunas canciones, “Mother Love” y “Summer Follows Spring”, con arreglos de cuerda que hieren con su belleza. Teniendo en cuenta que Bromley te facilitó maquetas con únicamente su voz y guitarra, no sé si podía esperar algo semejante. ¿Le sorprendió encontrarlas vestidas de este modo?

En realidad John está acostumbrado a eso. Viene de una época en la que era habitual tener arreglistas, ingenieros, productores, músicos de sesión, etc. El juego ha cambiado mucho y ahora todas esas labores las suele hacer una única persona. Obviamente, si hay presupuesto, es una gozada poder trabajar con gente.

Por ejemplo para Summer Follows Spring pensé que un arreglo de cuerda le podría ir muy bien, pero yo no sé escribir música. Por suerte ya había trabajado previamente con Iñigo Bregel y sabía que podíamos conseguir lo que buscaba. Le hablé del proyecto y le encantó la idea, porque él también es fan. Así que aproveché que yo también estaba en Cantabria para ir a visitarle y en nada estaba escrito el arreglo, impresionante. Cuando se la puse a John en Sussex se echó a llorar. Llamó a Susie para escucharla y también se puso a llorar. Ahí supe que lo habíamos conseguido

John Bromley eligió el título del álbum, entendió que era su canto de cisne. Por tu trayectoria, no eres de los que se queda quieto en un mismo sitio, pero ¿crees que hay material para que este álbum no sea el del adiós definitivo?, ¿podríais volver a colaborar?

Espero que no sea una adiós, la verdad. Pero John lleva muchos años alejado de la música. Creo que depende mucho de la respuesta que tenga el álbum. A mí me encantaría poder llevarlo al directo de alguna manera, pero aún lo estamos hablando. Y por supuesto me gustaría hacer otro álbum con él, pero con otro enfoque. Sería absurdo volver a repetir la misma fórmula, o al menos a mí no me motiva tanto hacer lo mismo. Me gustaría que fuera algo más fresco. Es decir, grabarlo con él ahora. Tiene canciones más maduras que pueden funcionar desde otra perspectiva. Su voz ha cambiado y no es el mismo hombre que era cuando era un veinteañero.

Escucha “Swansong”:

La idea es hacer otro álbum que esté menos producido, una banda en directo acompañando a John o algo más simple, rollo guitarra y voz o piano y voz, pero primero hay que tratar de llevar Swansong lo más lejos que podamos.

Bromley te dijo algo muy emocionante, que le habías devuelto a la vida. ¿Crees que este disco, además de para dárnoslo a conocer en España, puede tener repercusión en el Reino Unido?

Sinceramente espero que sí. Se están vendiendo copias del pre-order en Japón. La cosa es que la gente lo escuche. Tengo total confianza en que si el disco se escucha va gustar, no ya por mi trabajo sino porque las canciones son preciosas. No hay más.

Da la impresión de que eres el chico al que los veteranos no saben decir que no. Te pasó también con Simon, que sin conocerte previamente acabó participando en dos canciones de Solo sings Simon. ¿Cómo lo consigues, hechicería, sugestión, hipnosis, te notan que eres un buen tipo…?

Si te soy sincero no me gustaría que se me conociera por ello, simplemente ha surgido así y yo no podía desaprovechar la oportunidad de trabajar con dos gigantes de la música. Quiero pensar que simplemente ven en mí algo especial a la hora de entender la música y sí, creo que piensan que soy un buen tipo. Ojalá eso este por encima de todo lo demás

Swansong es una rara avis en tu discografía, por el hecho de que asumes la mayor parte del trabajo pero al servicio de la voz y las canciones de Bromley. De hecho su nombre aparece con caracteres principales en la portada. Sin embargo, tengo la sensación que hay tanto de ti como en los otros discos, salvo tu voz, claro. ¿Es así?

Sí, totalmente. De hecho ese fue el único punto en el que no estuvimos de acuerdo. John quería que mi nombre estuviera al mismo tamaño, pero no sé. A mí me parece que tiene sentido. El alma del disco son las canciones y eso es John. Él es el artista que desapareció y vuelve 50 años después con esta historia. Me parecía que tenía sentido que apareciera en primer lugar y más grande, él es el prota de la película. Pero es verdad que yo lo siento igual de mío. John lo llama “nuestro” álbum.

Hasta llegar aquí hay un camino y hay cambios importantes. Nada se explica por si mismo, creo. No eres el primero que traza el radio desde su ciudad, Santander en tu caso, hasta Madrid. ¿Qué te trajiste de tu tierra y que te ha aportado Madrid, en todos los sentidos, a lo largo de estos años?

Bueno, para empezar y volviendo a Swansong, hay músicos de Cantabria participando en el disco y pese a estar fuera cada vez me siento más conectado con mi tierra. Si te soy sincero espero poder volver y montarme algo en un puebluco para seguir haciendo música desde allí, pero Madrid me lo ha dado todo. Así como trabajar con John Simon fue el despegue, estar en Madrid me ha permitido consolidarme como músico y productor. He conocido músicos excepcionales de los que he aprendido un montón y me he encontrado con personas maravillosas aquí. Cuando llegué vine con una mano delante y otra detrás pero tuve la suerte de que Germán Salto me metiera en su banda y me presentara un montón de gente. Le estaré agradecido siempre, sobre todo por ser mi amigo.

Una experiencia sin duda memorable fue tu paso por el Festival de Mérida en 2025, como director musical de “Cleopatra Enamorada”. Ahí colaboraste no solo con músicos, como Shuarma, sino con gente de las artes escénicas. ¿Qué representó para ti lo vivido ese verano? Al final, ¿se puede decir que recogiste tanto como diste?

Ha sido otra de esas experiencias que han marcado un antes y un después. Sinceramente fue un trabajo enorme. Como ya he dicho yo no sé leer ni escribir música y, desde luego, nunca había sido director de nada, más allá de ser el típico mandón en el local de ensayo [risas]. Ha sido todo un proceso, porque al principio fue como que te soltarán ante los leones. Pero la verdad es que el elenco me ayudó un montón y luego tuve el apoyo de mi banda para llevar todo al directo.

Así que, respondiendo a tu pregunta, sí creo que he recogido. Es verdad que en la música nunca se recoge tanto como se da pero es el precio que pagas, supongo que el corazón que dejas haciendo música acaba volviendo en forma de amor de la manera que sea.

Swansong ha venido precedido de una serie de singles que nada tienen que ver con él, canciones grabadas en formato trío. ¿Hay posibilidad de que desemboquen en un disco largo de canciones propias, algo que no sucede desde hace seis años?

Bueno, he sacado un EP entre medias, pero sí. La idea es sacar en breve un álbum con la banda a través de WAX records.

Tu banda de directo tiene un sonido apabullante. ¿Te has planteado un disco en vivo?

Me encantan los discos en directo, pero creo que no estamos aún en ese punto. Para mí tiene que haber una trayectoria un poco más grande para hacer eso. De cualquier manera el concepto del disco con la banda que te comentaba antes es un poco ese; meternos al estudio y grabar en directo. Es la única manera de captar la energía de la banda.

Habrá que esperar entonces y mientras tanto aprovechar cualquier oportunidad que se nos presente para verle en directo. Pablo Solo tiene la última palabra y siempre sorprende.

 

 

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