LOBA FESTIVAL 2026: UNA EDICIÓN ESPECTACULAR QUE MEZCLÓ SU HABITUAL PROPUESTA DE ELECTRÓNICA Y MÚSICA EXPERIMENTAL CON UNA APERTURA HACIA EL SPACE ROCK Y EL HEAVY PSYCH.
El colectivo LOBA ha consolidado su muestra musical convirtiéndose en un referente absoluto de los sonidos vanguardistas , que cada año va incrementando su audiencia más allá del circuito de fieles. Un festival de culto que en su cuarta edición muestra una sintomática y apertura que alcanza nuevos estilos.
FOTOCOPIA
El epatante maremágnum de EBM y synth punk de Nicotina clausuró la jornada con una alambicada miscelánea de secuenciadores; un artefacto rítmico que canta a la disforia en su E.P. de debut, “Manifestación”. Sonoridades andróginas . Ruido surrealista en temas como” Foto de un caballo durmiendo en un charco de líquido rojo”. Un circo magnético de música corporal efervescente que se instaló en medio del público. Frecuencias bailables como rayos hipnóticos de una Internet hechizada por un demiurgo post industrial. Un show agresivo y cautivador, tan orgánico y visceral como para no pasar inadvertido por la audiencia.

TRAVO
La sorpresa de la noche en lo que a mí respecta, vino de la mano de la banda de Portugal Travo, un proyecto de heavy psych y space rock que amplía el abanico de tendencias del festival con gran acierto. La presentación de su nuevo disco” Wasteland”, fue un gran aliciente para el público, ya que este se editó recientemente: el pasado 2 de octubre. Detalles como este, fueron oportunamente anunciados por su batería, quien hablando un perfecto español, se convirtió en el portavoz del grupo.

Comenzaron su actuación con la lisérgica e inmersiva “Faceless Ghoul” de su álbum de “Antropomorph God”: un tema que, yendo al encuentro del Krautrock, ilustra el mejor rock cósmicos que la banda puede facturar. Prosiguiendo con el desglose de su nuevo disco entre fuegos artificiales de guitarras “wah-wah”, pirotécnicas distorsiones nebulosas, pasajes musicales hipnagógicos y laberintos de hologramas sonoros que no desdeñaron ni el garage rock ni el progresivo, con una inusitada descarga de psicodelia metálica como telón de fondo.

CRUDO PIMENTO
El dúo de músicos provenientes de Murcia está integrado por Raúl Frutos e Inma Gómez; lástima que en esta ocasión la bajista y percusionista no pudo estar presente en el concierto: este detalle fue anunciado por su compañero, quien excusó su ausencia al final de su actuación en solitario.

Con todo, Raúl ofreció un espectáculo intenso e interesante marcado por sus habilidades poliédricas abordando instrumentos como la guitarra, distintos tipos de teclados, sorprendentes percusiones, y un registro vocal entre la sátira y la fantasía onírica; una lírica de sueños etílicos y macumbas rítmicas entre traviesos versos entre las plumas del rock ecléctico y experimental.

Golpes de ingenio cínico que aseguran: “No hay tiempo para Dios”, o, con profusión, encuentran sarcasmo en un refinado sarcasmo apocalíptico:”Un barco que ya naufragó (Lleno de gente).
En definitiva, un show para cadáveres divertidos para disfrutar una noche de negro carbón con huesos ardiendo entre compases arriesgados, tribalismo y hasta cumbia ‘avant garde”. Fue un apetecible arranque de festival que tuvo buena acogida entre la audiencia congregada.
