Entrevista a Eli “Paperboy” Reed

Siempre es un placer reencontrarse con Eli “Paperboy” Reed. Mucho antes de publicar discos, Eli fue a buscar el soul allí donde todavía ocurría delante de la gente. Siendo muy joven viajó a Clarksdale para conocer de cerca la cultura de los juke joints del Delta del Mississippi y, años después, acabó tocando el piano y el órgano en la iglesia de la cantante de gospel Mitty Collier, en Chicago. Casi dos décadas después de sus primeras grabaciones, esa manera de entender la música —como algo que necesita músicos, público y una cierta cantidad de riesgo— sigue explicando bastante bien quién es.

Empezó como un soulman clásico, pero con el paso del tiempo, ha ampliado el repertorio. Reed ya no llega con la urgencia de quien necesita presentar un único disco, sino con casi veinte años de canciones desde los que construir cada concierto. Las nuevas composiciones convivirán con una trayectoria que ha ido incorporando matices sin abandonar las bases que lo formaron. Hay pocos gestos nostálgicos en esa evolución: más bien la voluntad de seguir utilizando una música con décadas de historia para contar algo que pertenece al presente.

España, además, ocupa un lugar curioso dentro de esta nueva etapa. Fue durante una gira por nuestro país cuando Swamp Dogg escuchó cantar a Reed por primera vez. Se hicieron amigos y más de una década después han acabado trabajando juntos en ”Getting There”. Un disco fabuloso donde demuestran que el soul y el country son dos lenguajes muy similares. Como nos dirá en nuestra conversación, “solo es música sureña”.

La gira española se extenderá del 28 de octubre al 5 de noviembre y pasará por Cádiz, Sevilla, Madrid, Murcia, Valencia, Donostia, Barcelona y Alicante. Ocho noches para ver a Eli “Paperboy” Reed en el lugar donde toda esa historia —los juke joints, el gospel de Chicago, el soul, los discos, los años y las canciones nuevas— deja de ser biografía y vuelve a convertirse simplemente en música.

28 OCTUBRE — CÁDIZ — ESTÉREO PARQUE

29 OCTUBRE — SEVILLA — SALA X

30 OCTUBRE — MADRID — CHANGÓ CLUB

31 OCTUBRE — MURCIA — TEATRO CIRCO

2 NOVIEMBRE — VALENCIA — LOCO CLUB

3 NOVIEMBRE — DONOSTIA — DABADABA

4 NOVIEMBRE — BARCELONA — SALA WOLF

5 NOVIEMBRE — ALICANTE — STEREO

Entradas disponibles en www.heartofgold.es/shows

Eli-Post

Todos sabemos que Swamp Dogg escuchó tu voz por primera vez en España, durante una gira en 2014. Y ahora, él ha producido tu disco.  ¿Crees que es una forma de cerrar el círculo, de volver al momento en que te encontraste con él?

Sí, creo que todo se remonta a cuando me escuchó cantar por primera vez en aquella gira por España. Conectamos de inmediato. Yo siempre he sido un gran admirador suyo, especialmente de su trabajo como productor y compositor. Así que congeniamos al instante y empezamos a hablar. Swamp y yo somos muy parecidos. Él es una persona muy reflexiva y sabe escuchar muy bien. Obviamente es un gran cantante, compositor y productor. Así que tuvimos mucho de qué hablar desde el principio y mantuvimos el contacto desde entonces, y nos hicimos amigos.

En esta gira, visitarás ocho ciudades españolas en pocos días. Después de tantos años viniendo aquí, ¿cómo vives la experiencia? ¿es fácil mantener la llama encendida cada noche?

Sí, creo que sí. Me encanta ir a España. Me encanta el público. También me encanta el lugar. Adoro la comida… Me encanta todo de venir a España. Y tengo una banda estupenda con la que trabajo desde allí, así que esto es genial y fácil. Para ser sincero, creo que lo que me resulta un poco más difícil es tocar mis canciones delante de un público que no habla mucho inglés. No puedo hablar tanto como podría y usar parte del idioma que usaría normalmente. Así que tengo que pensar un poco en eso, porque debido a esa barrera mi interacción con el público es un poco diferente.

Hablemos de tu nuevo disco, “Getting There”. La canción que le da título trata sobre avanzar sin llegar nunca al destino final. ¿Crees que siempre es posible seguir adelante y construir una carrera poco a poco?

Creo que esa es la idea. Todavía soy joven y creo que tengo mucho más que ofrecer como compositor, cantante y artista, pero también como productor. Hay muchas cosas que todavía quiero hacer y que aún no he realizado. El hecho de poder seguir creando música siendo yo mismo —después de llevar 20 años en esto— hace que no vea ninguna razón para no continuar, seguir evolucionando y seguir mejorando. No creo que exista un final, un punto de llegada definitivo. Eso espero, al menos.

«Hardworking People», «Like We Used To» y «Love You More» hablan, cada una a su manera, de compartir la vida con otra persona. ¿Escribir desde tu experiencia como marido y padre te ha obligado a abandonar algunas de las convenciones del soul romántico? ¿es más difícil escribir sobre el amor duradero que sobre corazones rotos?

Es más difícil porque no es algo tan inmediato, por así decirlo. Plasmar la idea de una relación duradera —y cuestiones similares— en una canción de tres minutos es un reto mayor; hay que buscar conceptos específicos. A mí me gusta partir de un título o una frase. Creo que “Love You More” es un excelente ejemplo de cómo abordar las relaciones y el amor de una forma que resulte comprensible para todos: es algo directo y claro. Sin duda, supone un desafío mayor.

Últimamente, tengo la impresión de que es una temática que se repite bastante. En los 60s y 70s había más amor inmediato, romance, desamor, … Sin embargo, ahora muchos artistas hablan en sus canciones de, por así decirlo, la maravillosa rutina del amor en pareja.

Sí, creo que se debe también a que hacemos música para personas de mayor edad. No necesariamente mayores, pero sí gente de nuestra generación: al final de la treintena o principios de la cuarentena. Ahora no hago música para gente joven —adolescentes o personas de veintitantos años—, a ellos no les interesan las canciones sobre relaciones o el amor duradero. Yo quiero escribir para personas a las que les interese lo que yo tenga que decir.

En «Every Once In A While», musicalmente, el pedal steel y los metales acercan el soul al country. Son dos estilos más cercanos de lo que parece. ¿Qué artistas crees que han sabido fusionarlos mejor?

Bueno, creo que artistas como Joe Tex son un gran ejemplo, al igual que Solomon Burke. Pero, por otro lado, también están Ronnie Millsap y, ya sabes, incluso en la era moderna, alguien como Travis Tritt. Bobby Charles, por ejemplo, fue un gran exponente; hizo un montón de discos fantásticos. También bandas como The Band… sí, hay muchísimos ejemplos. Obviamente, Ray Charles logró ese equilibrio a la perfección. O Swamp Dogg, por no mencionar a Jerry Lee Lewis… hay muchísimos. En realidad, creo que todo se reduce a una música que es, ante todo, sureña —música del sur de Estados Unidos—, donde todos estos estilos terminan entrelazándose. Incluso artistas actuales, como Jason Isbell o… ¿cómo se llama? (piensa un momento, n.r.) ¡Jamey Johnson! Ellos, sin duda, incorporan elementos tanto del country como del soul.

Hablando de country y soul. Tu debut en el Grand Ole Opry en 2022 fue interpretando clásicos de Merle Haggard como “Workin’ Man Blues” y “Somewhere Between”, sustituyendo los arreglos tradicionales de Nashville por sonidos mucho más soul. ¿tenías miedo de que el público no lo supiera entender?

Un poco, quizás. Pero también creo que el público del Grand Ole Opry valora las interpretaciones sólidas y a los artistas que se muestran seguros de lo que hacen. La última vez que estuve allí, interpreté una versión de una canción country que me encantaba cuando era joven —un tema de Travis Tritt—, y creo que fue una buena forma de encontrar un punto de encuentro con el público, ¿sabes a lo que me refiero?

Sí, claro.

Al final, solo es música sureña con diferente enfoque.

Grabaste una parte importante del nuevo álbum en directo con tu banda en unos diez días Tu álbum debut, en cambio, se grabó en un solo día. ¿Crees que grabar de forma rápida, sin obsesionarse con la perfección, sigue siendo la mejor manera de llevar al vinilo la música soul o country?

Sí, sin duda. Pienso que se puede encontrar un punto medio entre grabar las 17 canciones en un solo día y dedicarle demasiado tiempo. Pero considero fundamental —y esto es algo en lo que Swamp Dogg hacía mucho hincapié— saber cuándo una canción o una grabación está terminada. No conviene dedicarle demasiado tiempo. A veces grabábamos la base instrumental con toda la banda a la vez, y yo decía: «¿Sabes qué? Creo que puedo cantar este tema ahora mismo». Entraba, grababa la voz —quizás hacía dos o tres tomas— y listo, ya estaba. Me quedaba satisfecho con el resultado. No me gusta obsesionarme con la interpretación vocal; si suena bien, es que está bien.

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Hay una canción en el álbum, “Knock Knock Memories”, que Swamp Dogg escribió específicamente para tu voz y tu estilo. ¿Qué descubriste sobre ti mismo al interpretarla?

Bueno, en cierto modo, la abordé tal como él lo hacía. Es curioso: si escuchas a otros artistas interpretando canciones de Swamp Dogg —incluso desde los años 60—, verás que las cantan exactamente igual que él. Swamp tiene una forma tan potente de componer y crear melodías que resulta muy difícil alejarse de su planteamiento. Y no lo digo en sentido negativo, sino todo lo contrario: es algo muy positivo. Su manera de componer es icónica; es casi imposible cambiar algo de lo que él hace para mejorarlo.

Tengo entendido que tu padre era crítico musical, Durante tu infancia creciste rodeado de música. ¿Cómo reaccionaron tus padres cuando empezaste a cantar y decidiste dedicarte a esto?

Mis padres siempre me han apoyado mucho. Supongo que, para ellos, la idea de que yo siguiera una carrera como músico debió de darles bastante miedo; de hecho, creo que todavía les sigue dando miedo. No sé si conoces la expresión «estar siempre esperando a que caiga el otro zapato» (*waiting for the other shoe to drop*). ¿Sabes a qué se refiere?

Imagino que habla de la incertidumbre de una profesión como la tuya.

Sí, significa que nunca sabes cuándo las cosas pueden empezar a ir mal. Nunca se sabe. Me siento muy afortunado por la trayectoria que he tenido, pero, como músico, nunca sabes cuándo el público puede dejar de interesarse por tu trabajo. Uno siempre espera lograr cierta longevidad, y la que yo he conseguido me parece, sinceramente, increíble.

Un momento difícil de tu carrera fue cuando, tras publicar discos excelentes como “Mine Like This”, no recibiste el apoyo que esperabas por parte de Warner Records. Después, empezaste a grabar con Yep Roc. ¿Qué opinas? ¿Es mejor estar en un gran sello discográfico o crees que encajas mejor en un sello más familiar?

Bueno, cuando firmas con una gran discográfica, esperas recibir apoyo de una compañía importante, además de financiación. Pero, al mismo tiempo, nunca sabes si ese apoyo se mantendrá en caso de que las cosas no salgan tan bien como ellos esperaban. En cambio, con Yep Roc, he tenido discos que han sido un éxito y también discos que no han funcionado tan bien; pero ellos [el sello discográfico] me han acompañado a lo largo de mi carrera. Y piensan en ella como algo a largo plazo. A veces hay que luchar para conseguir presupuesto para grabar o para otras cosas que queremos hacer, pero prefiero tener un socio con el que pueda contar a lo largo de los años en lugar de alguien que quizás tenga mucho dinero y recursos al principio, pero que luego no te acompañe en el camino. Creo que, en esencia, así es como lo siento.

Un disco que me gusta mucho es “Eli Paperboy Reed Meets High & Mighty Brass Band”, donde explorabas los sonidos de New Orleans. ¿Te gusta colaborar con músicos que te obliguen a salir de tu zona de confort? ¿con qué sonidos te gustaría experimentar?

Me encanta la música norteña y de banda de México; creo que sería fantástico grabar algunos temas con una banda de ese estilo. Con Los Tigres del Norte, por ejemplo. Es un grupo mexicano muy, muy famoso. No sé si son muy conocidos en España.

Sí, los conocemos y han girado por aquí varias veces.

Me encanta la música regional mexicana; creo que sería algo estupendo. También me encantaría grabar un álbum de música country tradicional, con una banda de country auténtica; eso estaría genial. Además, me gustaría colaborar con artistas de hip hop. Hay muchísimas cosas que me encantaría hacer. Por ejemplo, el último disco que hizo Swamp Dogg fue un álbum de bluegrass donde adaptó muchas de sus propias canciones a ese estilo; me pareció algo fantástico. Es decir, ante oportunidades así, casi nunca diría que no.

Has tocado en todo tipo de escenarios. Pequeños garitos, escenarios míticos, festivales. Desde la experiencia que te dan los años, ¿hay alguno que consideres como el mejor concierto de tu vida?

Esa es una pregunta difícil. He tenido experiencias maravillosas por todo el mundo. Di conciertos fantásticos cuando fui a Japón. Tocar en el Grand Ole Opry es, probablemente, una de las cosas que encabeza mi lista. Recuerdo la primera vez que toqué en Barcelona. Era el final de una gira de dos meses y la banda estaba, ya sabes, a punto de estallar de energía. Al terminar, todo el público subió al escenario. Fue hace casi 20 años, pero todavía lo recuerdo. Fue algo muy, muy intenso.

Has trabajado con grandes productores: Mike Elizondo, Matt Ross-Spang y, ahora, Swan Dog. ¿Hay algún productor, vivo o muerto, con el que te gustaría trabajar o grabar un sencillo?

¿Vivo o muerto? Sí, claro. Te podría decir decenas. Jerry Wexler, Tom Dowd, Rick Hall, gente así… Owen Bradley. Hay muchísimos que ya no están. ¿Productores actuales? No sabría decirte. Estaría genial grabar con Gabe Roth, de Daptone. Lo conozco bastante bien, pero nunca hemos trabajado juntos. Sería estupendo colaborar en algo. Nunca me lo había planteado, pero creo que sería divertido. Seguro que nos llevaríamos bien.

Empezaste a hacerte un nombre en el Delta del Misisipi cuando eras casi un adolescente. Tu apodo, Paperboy, viene de una gorra que era de tu abuelo y que te ponías en los conciertos, ¿Todavía la conservas?

Sí, la tengo. Está colgada en la pared, ahí mismo. (señala la pared de su salón, n.r.) Tiene un agujero grande en la parte superior, así que ya no se puede usar, pero todavía la conservo. Es parte de mi historia.

Ya para terminar. Cuando eras adolescente, ¿soñaste en poder dedicar tu vida a la música?

No, ¡ni hablar! Ni hablar. Incluso cuando estaba en Mississippi no tenía pensado ser músico. Mi plan era más bien dedicarme a la musicología o a la sociología. Pensaba más en trabajar en esas áreas más que a la música en sí.

Muchas gracias, Eli. Nos vemos en alguno de los conciertos de la gira, quizás en España, quizás en el Take Root de Groningen, que cubriremos para Dirty Rock.

¡Genial! Ese es un festival estupendo. Y la ciudad también me encanta; es preciosa.

Skateboard-Suit

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