The Temperance Movement publican nuevo disco, “New Promise Land Incorporated”

¿Recuerdas cuando el rock and roll era crudo, auténtico y ruidoso? The Temperance Movement es de las pocas bandas actuales que reúne precisamente esas cualidades. Hace unos meses lanzaron con éxito su primer álbum de larga duración, homónimo.

El quinteto liderado por el cantante Phil Campbell, comenzaron a tocar juntos alrededor de 2011 desde Londres. Te equivocarías si simplemente clasificaras su álbum como el de otra banda que imita el sonido de los 70. En cambio, lo que encuentras es un grupo de músicos virtuosos que se han graduado con honores en la escuela del hagámoslo bien o no lo hagamos.

The Temperance Movement sientió la necesidad de reconectar con sus raíces. Para su primer álbum en ocho años y desde su disolución en 2020, la banda británica prescindió de los métodos de producción modernos: “New Promise Land Incorporated” se grabó en directo en el estudio y se grabó directamente en cinta. Contaban con el hombre perfecto para el trabajo: Ethan Johns, hijo del legendario productor Glyn Johns, quien incluso ha logrado que Laura Marling grabe álbumes completos de una sola vez. La mezcla también evoca el local de ensayo de Glasgow donde TTM desarrolló su sonido rock retro.

Tras años de duro trabajo, interminables conciertos en su país y en el extranjero, el grupo de blues-rock por fin estaba saboreando el éxito de forma regular, pero Campbell se había vuelto cada vez más adicto al alcohol y las drogas. Finalmente, esto llevó al cantante de Glasgow a abandonar la banda e intentar encauzar su propia vida. Ahora el grupo no solo se ha reunido, sino que además ha publicado un nuevo álbum, su quinto, “New Promise Land Incorporated”, marcando un nuevo capítulo que en un momento dado parecía una posibilidad improbable.

Sin embargo, tras años trabajando en otros proyectos, la banda comenzó a resurgir. En 2025, la banda realizó una gira de reunión interpretando material antiguo, y se sintieron lo suficientemente seguros como para empezar a planificar un nuevo álbum. El resultado es “New Promise Land Incorporated”, producido por Ethan Johns.

Naturalmente, “New Promise Land Incorporated” juega con la nostalgia. Hay canciones que transitan por territorios familiares y pocas ganas de experimentar por el mero hecho de romper moldes. Aquí no hay giros imposibles ni fuegos artificiales sonoros.

The Temperance Movement no parece haber vuelto para demostrar cuánto ha cambiado en ocho años, sino para comprobar si aquella química que convirtió a la banda en algo especial sigue viva. Si el fuego continúa ahí, debajo de las cenizas, esperando una chispa para volver a prender. “New Promise Land Incorporated” desprende calidez, groove y una personalidad que no se fabrica en un estudio. Hay músculo, hay alma y, sobre todo, hay músicos escuchándose, respirando y empujando en la misma dirección. Nada suena a piezas encajadas con calzador ni a una producción obsesionada con dejarlo todo milimétricamente perfecto. Aquí importa el pulso, la electricidad que surge cuando una banda toca de verdad.

En una época en la que cualquier producción puede pulirse hasta borrar sus imperfecciones, The Temperance Movement reivindican precisamente lo contrario: el roce, la espontaneidad y esa sensación de que todo puede saltar por los aires en cualquier momento. Los ingleses no han venido a reinventar el rock. Han vuelto para recordarnos por qué nos enamoramos de sus canciones. Y a veces, creednos, eso tiene mucho más valor.

 

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