Fanny Lumsden ha crecido entre ovejas, campos y tradiciones familiares en una granja de Nueva Gales del Sur, ppero hace tiempo que decidió que su horizonte no tenía por qué terminar donde acababan los límites de la propiedad. “Traditions”, su quinto álbum, es precisamente una reflexión sobre esa tradición. Producido por Steven Schram (Crowded House, The Cat Empire, Paul Kelly), el disco reúne a Lumsden con su banda The Daddies en unas sesiones de nueve días grabadas en directo en el estudio. Una manera de capturar la complicidad y la energía de una banda que lleva mucho recorridos. Publica Red Dirt Road Records, su propio sello.
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La canción que da título al álbum abre el camino con una introducción festiva, antes de que las guitarras tomen el mando y Fanny plantee sus dudas sobre el significado de las tradiciones. “Me criaron con la idea de que la tradición consistía en evitar la ambición” es una de esas frases que explican buena parte de lo que viene después. Hay una mujer que conoce perfectamente el lugar del que procede. Además, quiere a su familia y respeta sus costumbres. Eso sí, no está dispuesta a aceptar que todo eso determine hasta dónde puede llegar. Un country-rock con músculo, melodía y un estribillo de los que invitan a acompañar.
“Mother’s Eyes” camina al ritmo del banjo, que marca el pulso de una canción que mira al espejo para encontrar los ojos de su madre en los suyos. “Chest First” recupera el impulso, con una melodía expansiva y ese gusto por el country-pop de los noventa que Fanny maneja con clase. Hay algo de Shania Twain en su desparpajo, aunque también ese toque a lo Jenny Lewis que tanto nos gusta. Uno de los mejores momentos llega con “Salt of the Earth”, una canción dedicada a su padre, que continúa luchando contra el Parkinson en la granja familiar. Es una de las piezas más emocionales, un homenaje en toda regla a la familia y a la tierra.
“God or the Stars” introduce otra de las inquietudes del disco, la necesidad de encontrar respuestas. Somos una mota en el infinito cosmos. ¿Creamos en Dios o en las estrellas? Tiene un aire pop-rock muy Jenny Lewis, mientras que “By The River” es mucho más folkie. La colaboración con el legendario Paul Kelly aporta una complicidad especial a esta evocación del río Macquarie, convertido en espacio de memoria, encuentro y pertenencia. Dos voces australianas que comparten una manera de contar historias sin necesidad de adornarlas demasiado. La narración vuelve a cobrar protagonismo en “Car Crash”, donde un accidente y la cercanía de la muerte sirven para reflexionar sobre la fragilidad de la vida.
“Summer Mountain Moon”, escrita para su marido Dan Stanley Freeman, descubre una faceta más romántica y juguetona. Su instrumentación, que se permite coquetear con el pop-rock e incluso los ritmos electrónicos, le sienta muy bien. “Sweet Hurt”, por su parte, recupera los colores más tradicionales del género, con violín y banjo acompañando una canción sobre las dificultades de expresar lo que sentimos incluso cuando las cosas parecen ir bien.
“Monsters and Magpies” introduce una inquietud muy humana. ¿Estoy en el mejor momento de mi vida? ¿Todo irá hacia abajo a partir de hoy? Una reflexión que encuentra su contrapunto en “Difficult Woman”, cierre acústico y desnudo en el que Lumsden reivindica su carácter y su determinación y su derecho a no encajar en las expectativas ajenas. “Soy una mujer difícil, no suelto las riendas y tal vez llegué aquí porque estoy loca”.
Un trabajo muy bien recibido en Australia y también, a nivel de culto, de una comunidad europea de fans fieles. Y es que Fanny sabe escribir canciones que saben transmitir emoción y melodía. Un disco entretenido que querrás oír una y otra vez.
