Jayhawks, para paladares exquisitos

Los Jayhawks ofrecieron anteanoche (23 de septiembre) en el Joy Eslava de Madrid un concierto diseñado para paladares exquisitos. Bastaba asomarse a los apabullantes pedales de los dos guitarristas para comprender el elevadísimo nivel de exigencia de una banda cuyo único problema ante el público podría ser el deseo obsesivo de acercarse a la perfección y sujetar férreamente las emociones que distraigan de ese objetivo.

The Jayhawks, Joy Eslava 2016 (11)

El sonido prístino del arranque (Waiting for the Sun) permite saborear el primer entrelazamiento de las guitarras, una delicatessen muy temprana cuya calidad alcanza cada rincón de una sala abarrotada. Gary Louris lleva una de las cinco batutas que mueven al grupo, porque la conjunción y complicidad entre ellos es total. Se ensamblan a sus indicaciones Marc Perlman (al bajo y uno de los tíos más feos que han visto las audiencias de la OCDE); Karen Grotberg (teclados, algún cacharrillo electrónico en plan sintetizador y voces); Tim O’Reagan (batería y espléndida voz), y el novato Chet Lyster (guitarras, steel guitar y voces). El primero y el último montan un deslumbrante malabarismo de cuerdas que luego volverán a sacar al escaparate de vez en cuando.

El público conoce al dedillo cada tema, cada inflexión de voz, y se deja llevar por un sonido que sólo puede alcanzarse después de tres décadas de carretera. Las armonías vocales resultan deliciosas y no decae por un instante esa propuesta musical que combina grandes descubrimientos del pasado con intentos de renovación muy logrados y medidos, una de las características del reciente disco Paging Mr. Proust , su novena entrega, ya con Mark Olson en el retrovisor del rumbo nuevo, de donde sonaron temas como Quiet Corners & Empty Spaces.

The Jayhawks crónica Madrid 2016.1

Se percibe que es un grupo rodadísimo, una máquina perfectamente engrasada que sólo saca los pies del tiesto cuando quiere. Siguen, no por este orden, con Leaving to the Monsters Behind, Real Light, Take Me with you, Stumbling Through the Dark (hermosa hasta el delirio), All the Right Reasons, Tampa to Tulsa (impresionante la interpretación de O´Reagan), Tailspin, Two Hearts, The Devil in Her Eyes, Big Star, Blue, Save it for a Rainy Day, I´d Run Away… Louris coge de vez en cuando la acústica o sopla la armónica, Lyster se sienta al steel guitar y todo queda siempre sujeto por los espléndidos coros, muy trabajados, siempre oportunos, siempre con matices enriquecedores que elevan al firmamento la voz cantante, unos destellos musicales más limpios que el jaspe.

Hay sosiego en el vocalista Gary Louris, quien intenta sacudirse los vicios con una concentración absoluta en su oficio. Los sonidos tradicionales americanos, country rock, pop o cómo se la quiera llamar, se ejecutan con solidez, sin distracciones, con perfectas ejecuciones.

The Jayhawks, Joy Eslava 2016 (1)

Son generosos con los bises. Sale Louris en solitario y ataca con la acústica y pinceladas de armónica Settle down Like rain y Angelyne. Es un momento de valentía incuestionable en el escenario. Ahí, solo bajo el foco, no puede aspirarse a nada que no sea el escalofrío, el corazón sin aditamentos. Todo parece relajarse. El trabajo ha terminado y se animan por completo, casi sorpresivamente, con Bad Time (me acuerdo del musicólogo Ero de inmediato). Es el momento cumbre. El bajista más feo que Picio cambia de instrumento con Chet Lyster y se marca un punteo delirante, puro rock and roll haciendo el amor con su vecino el funk, fuerza desbocada y sin corsés. Meten algo de ruido, desvío que se agradece ante tanta pulcritud. Ahí queda fuera del escenario el espíritu perfeccionista y las aristas arañan cada rincón de una canción eterna. Louris se arrodilla y grita. Ese final coincide con el ocaso de su gira por Europa. Han tocado en Barcelona, anoche en Madrid y las próximas paradas son Bilbao, Santiago y Avilés. Se escucha decir en la salida, en los corrillos encendidos por todo lo gozado, que a ver cuándo vuelven. Pues eso.

Texto por Miguel López.

Fotos por Juan Vicedo y M.v.López

 

 

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