EXISTEN DISCOS IGUAL DE BUENOS QUE “HISTOIRE DE MELODY NELSON” (1972) DE SERGE GAINSBOURG, PERO NO MEJORES…

Histoire de Melody Nelson de 1971 es considerado uno de los grandes clásicos del pop rock europeo. De hecho, se me ocurren pocos ejemplos más finos de unión de guitarras rockeras y arreglos orquestales radicales en la música popular. Toda una hazaña del arreglista y productor Jean-Claude Vannier, que hace que medio siglo después el sonido todavía sea vibrante y genuino. Un disco muy cinematográfico, donde las líneas de bajo, limpias y claras y las partes de guitarra, las más rockeras de su carrera, crean el ambiente ideal para que Gainsbourg pueda contar su historia de amor prohibido con una adolescente.

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Fueron los momentos de mayor esplendor creativo de Serge, cuando lo importante era la música que creaba y no su personaje. Solo habían pasado dos años del lanzamiento del pelotazo mundial que fue Je t’aime … moi non plus. Initials B.B. o Bonnie and Clyde también habían demostrado su grandeza compositiva. Colaboraba con todo el mundo, Anna Karina, France Gall, etc. Había tenido un romance con Brigitte Bardot y ahora formaba una de las parejas más icónicas del siglo XX junto a Jane Birkin. Pero Serge era un culo inquieto y, fascinado por el Sargeant Peppers y Tommy, decidió dejar las canciones pop (arte menor, según él) para crear algo mucho más ambicioso. También, cuentan las malas lenguas, el Oscar que gana John Barry (ex de Jane Birkin) fue otro factor para ponerle en movimiento. Ay, los celos…

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Gainsbourg venía de rodar varios films que le dejaron bastante dinero, hasta el punto de comprar un Roys Royce que, al no tener carnet, utilizaría durante una década sólo para fumar sus clásicos Gitanes. Así que, con el bolsillo lleno de francos y la confianza de la discográfica, decidió crear un álbum conceptual practicamente de la nada: cuando empieza a trabajar en él solo tiene el título y un boceto de lo que quiere contar. Sí, el disco es fruto de la época. Pero, a diferencia de los discos de otros artistas, este es muy corto: concebido en principio como álbum doble, finalmente se recortó: apenas 28 minutos bastan para contar la historia.

Gainsbourg y Jean-Claude Vannier eran tipos sin complejos y con ganas de expandir límites creativos. Además, tenían poca experiencia en sonoridades rock, lo que dotó al disco de una mirada limpia y nueva. El productor reunió a los mejores músicos de sesión londinenses para crear el disco (Dougie Wright, Big Jim Sullivan, Alan Parsons, Vic Flick,…) Las canciones están cuidadosamente arregladas, con un instrumento que destaca, el bajo seductor de Herbie Flowers, muy deudor del funk, pero con un toque oscuro que dota de misterio la grabación. También se utilizaron la orquesta de la Ópera de París y un coro de gospel de 70 miembros. Todo a lo grande, el dinero se les escapaba de las manos.

Los arreglos siguen de manera natural la narrativa de Gainsbourg, hasta el punto de tener tanto peso en la historia como las palabras, perfectos para resaltar la historia de un amor oscuro y obsesivo. La voz de Gainsbourg se estremece de emoción, lujuria, terror o tristeza y la música siempre está ahí, respondiendo con el sonido justo para engrandecer todos los sentimientos del tiovivo emocional que vive el protagonista. 

Un artefacto complicado de encasillar. El sonido que se recrea no se parece a nada en el rock: orquesta, bajo y voz van y vienen, recreando una especie de funk lento como escenario cinematográfico de un gran drama. Por momentos suena a reinvención del soul, quizás Isaac Hayes pueda ser una referencia válida. En otros podríamos fantasear con Lou Reed de Berlin entrando a cantar con su particular fraseo. Y es que, de hecho, hay una conexión con el gran mito del rock:  Herbie Flowers es el bajista que grabó una de las lineas más grandes de la historia: la del “Walk on the Wild Side” de Lou Reed.

Melody fue un esfuerzo de equipo. Jane Birkin encontró el nombre de Sunderland. El padre de Vannier el modelo de Rolls: Silver Ghost. Tres días de abril en Londres bastaron para grabar todas las bases. En mayo, los arreglos de cuerda, ya en París. Pero las letras no avanzaban: solo tres versos aquí, tres allá…Serge se sumergió en un Diccionario de rimas de Albin Michel, que tenía un prefacio con un ensayo sobre poesía con sonetos de José Maria de Heredia. Así que decidió escribir sonetos. logrando que los versos adquirieran la intensidad dramática deseada. Esto le llevó su tiempo. No fue hasta enero del año siguiente cuando se grabaron las voces, dando forma definitiva al trabajo.

¿Y qué historia hay en Melody Nelson? Pues, resumiendo, el mito de Lolita reinventado en clave pop por Serge Gainsbourg. Uno de los temas recurrentes del provocador Serge desde el principio de su carrera, ¿quién no recuerda Les Sucettes, tema que que escribió para France Gall).  

En el primer tema, después de estrellar su Rolls Royce contra la bicicleta de la estudiante de inglés Melody Nelson de quince años, el protagonista, suponemos que Gainsbourg en persona, que tenía 42 años en ese momento, queda prendado de la protagonista

Tu t’appelles comment ?    Melody

Melody comment?   Mmm… Melody Nelson.

En la segunda pieza, Ballade de Melody Nelson, el narrador observa con detalle a la adolescente, y en Vals de Melody cae totalmente enamorado. Tras un momento de dudas y celos, Ah! Melody, la historia llega a su momento culminante en L´Hôtel particulier, donde la pareja entra a culminar su amor, dejando paso al instrumental de explícito título En Melody, donde sólo se oye a Jane Birkin, riendo y jugueteando, de manera mucho menos explícita que en Je t’aime … moi non plus. Sin embargo, el romance se interrumpe trágicamente cuando Melody, que quería volver a ver el cielo de Sunderland, resulta fatalmente herida en un accidente aéreo cuando regresa a Inglaterra.

Acaba el disco con Culte de Cargo, evocando unas prácticas religiosas de Nueva Guinea, donde los nativos construyen réplicas de aviones para que resuciten los caídos soldados estadounidenses en la II Guerra Mundial. ¿Espera el desolado héroe que los dioses le devuelvan a su amada? ¿era Melody un alter ego de Jane Birkin? Es posible, mucho se ha especulado con ello, aunque no tuviera un final tan trágico. Sobre el papel, la historia suena extraña, incluso un poco grotesca. Y, por supuesto, hay parte de eso. Pero es que así era Gainsbourg. Un tipo singular, refinado y vulgar a la vez. 

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Lo que podría haber sido un mero ejercicio de provocación de Serge es, sin embargo, una tremenda obra maestra. Su historia de inocencia perdida y tragedia amorosa funciona de manera perfecta en un disco que, a pesar de una gran campaña publicitaria, fue un fracaso monumental en su día. Pero que, eso sí, se convirtió en objeto de culto y gran influencia para multitud de artistas posteriores. Beck, Jarvis Cocker, Sean Lennon, Michael Stipe y otros muchos han versionado sus canciones. Nuestro añorado Rafa Berrio, sin ir más lejos, siempre lo señaló como uno de sus discos favoritos, y un verdadero impacto cuando lo escuchó en la adolescencia.  

El disco se completó con Jane Birkin en la portada, en pose adolescente, teñida de pelirroja, como la protagonista de la historia. Para ello, Jane tuvo que posar metiendo tripa, ya que ya se le notaba su embarazo. Era el colofón perfecto a un disco muy cinematográfico que, de hecho, tuvo su propia filmación. Una colaboración entre Gainsbourg y Jean-Christophe Averty, el creador de muchos de los videos míticos del pop francés de los sesenta, que pasó tan desapercibida como el propio disco.

Histoire de Melody Nelson – Serge Gainsbourg from LeGouter on Vimeo.

Poco después de publicar el disco, el padre de Serge fallece de repente. Esta muerte le marcará para siempre. Su carácter se agria, aumenta su consumo de alcohol, se engancha a los somníferos,… Ni siquiera el nacimiento de Charlotte, una alegría efímera, evitará su descenso a los infiernos. Musicalmente, todavía seguiría unos años en estado de gracia, prácticamente hasta final de la década.

Los años 80 serían los de la decadencia. A nivel musical, despropósitos que ocultaban en la polémica su falta de inspiración. El controvertido Nazi Rock, una versión reggae de la Marsellesa; Lemon Incest, un provocador dueto con su preadolescente hija Charlotte, … A nivel personal, convertido en celebridad, tras construir un personaje, Gainsbarre, borracho y faltón. Su decadencia fue televisada en programas de variedades donde, fuera de sí, intentaba provocar sin la elegancia del pasado. Su episodio con Whitney Houston es parte de la historia de la televisión, y no por hermoso. 

Siempre quedarán sus grandes grabaciones en una década prodigiosa que lo dejan como uno de los grandes nombres de la música europea del siglo XX. Y ya, como recomendación personal, escuchen sus primeros discos, llenos de jazz parisino, muy reivindicables.

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Jean-Claude Vannier, el genio que hizo posible el sonido de Melody Nelson

Jean-Claude nació durante un bombardeo en la segunda guerra mundial, algo que dice que le marcó para siempre.  A pesar de trabajar con muchos de los grandes nombres franceses de todos los tiempos, nunca ha sido reconocido como debería. Sin ir más lejos, él siempre ha pensado que en Histoire de Melody Nelson su nombre debería haber aparecido compartiendo honores con el de Gainsbourg.

No ha descansado en seis décadas, grabando decenas de bandas sonoras para películas y televisión, seis álbumes de estudio en solitario, producciones innumerables, desde Françoise Hardy hasta Whitney Houston, el talk álbum de Michel Houellebecq, … Un infinito listado de artistas de todos los ámbitos. Por ejemplo, uno de sus últimos trabajos es un disco a medias con el inclasificable Mike Patton .

“No me gustan las improvisaciones. Estoy seguro de que cuando un músico de sesión improvisa, está tocando algo que hizo la semana pasada con otro productor y no puedo aceptarlo. Es mi música, y quiero que suene como en mi cabeza”

De toda su carrera destacamos dos discos. Sus arreglos para Brigitte Fontaine Est… ¡Folle!, una Nico antes de Nico. Cabaret, chanson bastarda y arreglos que podría haber firmado nuestra vocalista alemana favorita.

Pero, sin duda, su disco más emblemático es L’Enfant Assassin des Mouches. Publicado justo después de Histoire de Melody Nelson, es una locura tan grande que su discográfica se negó a publicarlo. Solo se imprimieron 100 ejemplares y se convirtió en leyenda instantánea. Glockenspiels, grandes líneas de bajo se entremezclan con coros celestiales, ruido industrial, juguetes, sirenas de bomberos, música beduína, … una verdadera locura que todavía suena transgresora.

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NO MUSIC. NO LIFE. PLAY IT LOUD, MUTHA! FUCK YOUR SPEAKERS. MAKE ART NOT FRIENDS. MUSIC IS MEDICINE

Discos olvidados en nuestra sección Discos olvidados.

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