“All My Shame”, espléndido regreso de Mando Saenz

All My Shame es el nuevo disco de Mando Saenz. Ocho años es mucho tiempo entre álbumes, especialmente teniendo en cuenta lo voluble del negocio musical. Por ello, mucha gente había empezado a preguntarse si su carrera seguía en pie o ya se había centrado definitivamente en la composición. Porque no es que Mando haya estado inactivo; ha seguido escribiendo canciones, para gente como Lee Ann Womack, Miranda Lambert o Jim Lauderdale. Aparecido el 26 de febrero a través de Carnival Recording Company, un sello en el que es compositor y músico de estudio, este es un disco que no merece pasar desapercibido. 

Escucha All My Shame, el nuevo disco de Mando Saenz, aquí:

Con un padre médico del Ejército, Mando nació en México y creció en una familia nómada. Vivieron en varios estados hasta que la familia se estableció en Corpus Christi, TX. En sus años universitarios en San Antonio descubrió la música de Lyle Lovett, Townes Van Zandt o Robert Earl Keen y encontró su vocación. En Houston conoció a Hayes Carll y durante años llevaron carreras paralelas, con muchas giras juntos. También allí, fue descubierto por el productor y editor con sede en Nashville Frank Liddell de Carnival Music, que ha sido desde entonces su sello discográfico (y, desde que se mudó a Nashville, su lugar de trabajo).

Con sus tres álbumes anteriores, Watertown (2005), Bucket (2008) y Studebaker (2013), se hizo hueco en la escena texana. Su nombre sonaba como uno de los músicos destinados a ser importante, pero de repente desapareció. Empezó a escribir para otros y con otros, a trabajar de músico de estudio… y el tiempo pasó volando. 

 “Hacer un EP me dio algo de libertad. Dije, bueno, podemos ser más experimentales, porque es solo un EP. Siempre podremos decir, bueno, estábamos intentando esto antes de hacer un disco de verdad, ¿sabes? Entonces, llegamos allí y él eligió canciones en las que tal vez yo no hubiera pensado, y la cosa fue creciendo”

Por ello decidió, junto con su representante, grabar un EP para recordar a la gente que su proyecto seguía en pie. Así, se puso en contacto con el ex baterista de Wilco Ken Coomer, un viejo conocido cada vez más reputado como productor. Al ser solo un EP, decidieron experimentar con nuevos sonidos alejados de sus primeros trabajos. Pero la cosa fluyó tanto que reservaron más sesiones de grabación de cara a convertir el EP en un disco de larga duración. 

Hay pinceladas rock, psicodelia y, la gran sorpresa del disco, una versión de Dio. Combinando letras inteligentes con su cálida voz, las canciones crecen y crecen en cada escucha, a medida que se aprecian los matices que esconden. El corte inicial, The Deep End, evoca claramente a su paisano Steve Earle, época Copperhead Road. Le sigue una de las joyas del disco, Cautionary Tale. Un tema sobre los peligros de ganarse la vida como artista lleno de lirismo y sensibilidad. La canción que da título al disco, la favorita de Mando, nos lleva irremediablemente a pensar en los Beatles, era Revolver.  Shadow Boxing regresa a su zona de confort, en plena vena songwriter. Canciones como The More I need, con su riff rockero o Talk Is Cheap, que recuerda a Tom Petty, demuestran que esta vez Mando ha querido ir más allá. Lo confirma, definitivamente, el cover de Rainbow in the Dark. Una sorpresa ver una reinterpretación de Ronnie James Dio en un disco de Americana. Sin duda,  Mr. Saenz ha conseguido crear uno de los discos más disfrutables del año.

Mando Saenz, un tipo de pocas palabras

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