Suso Díaz & the Appaloosas: “Me gusta que la guitarra cante”

   El flamante disco de Suso Díaz & the Appaloosas se titula Love, Loneliness & Conclusions y refleja la madurez de una banda muy compenetrada tras años de intensa exploración conjunta. A sus 34 años recién cumplidos, el sureño Suso Díaz explica a Dirty Rock su trayectoria musical y las fuentes originarias del sonido alcanzado en su última obra.

   Cuenta en dos patadas tu vida.

   Te la voy a resumir en tres patadas. Son dudas, palos y cojones.

   Eso parece el triángulo de las Bermudas.

   Sí, Love, Loneliness & Conclusions… Superresumido. Nací en Cádiz. Era bueno en los estudios y en lo que me decían que yo debía ser bueno. Pero nada me motivaba lo suficiente hasta que descubrí la música. Me llegó por vía paterna y materna, por ambos lados, pero, en lo musical, más por mi padre.

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   ¿Era música que escuchabas en el coche con ellos?

   Mis padres no tenían un puto duro. Ibamos en su R7 de cuatro marchas que llevaba detrás un radiocassette y siempre estaba ahí la cinta de The River, de Bruce Springsteen. Mi padre nos despertaba todos los sábados con un disco. Se escuchaba mucha música en casa, más que la tele. Entonces yo… ¿Qué había que sacar buenas notas? Las sacaba. Yo era un niño bastante bueno, según dicen, hasta que descubrí la guitarra y componer canciones. Y ahí, Born to Sing, de Van Morrison, sin Plan B. Con las dudas nunca te atreves del todo y tienes la idiosincrasia que te dice ´¿cómo te vas a dedicar a esto? Vas a ser una decepción para tus padres. No lo vas a conseguir, porque nadie lo consigue…´.

   ¿Hay que ser insensato para dedicarse a la música?

   Totalmente. Yo estudié Medicina, una carrera con la que te ganas la vida viendo miserias de otra gente, y entonces piensas ´el día que yo esté postrado en una cama, con el oxígeno y tal y cual´, pues yo por lo menos lo quiero intentar.

   Ah, no sabía eso.  Precisamente me ha salido un sarpullido…

   Jajaja, me pasa todos los días. Pero no ejerzo la profesión, porque no tengo vocación. Nada ha competido nunca con la música, desde que la descubrí. Empecé tocando el saxofón, pero desde que cogí una guitarra y podía hacer canciones… Honestamente, es lo único que nunca he dejado. He ido abandonando el resto, incluso cosas en las que era bastante bueno.

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   ¿En términos musicales has sido fiel o has ido picoteando, en plan poliamores?

   Empecé como todo el mundo. Con el pelo largo y con la distorsión a tope. La música que yo hago y escucho es ecléctica. Estaba la música de mi casa, de mi padre, y luego la música que a mí me despertó con catorce o quince años, más distorsionada, más rápida y visceral.

   ¿Tapar al padre?

   Sí, taparle. Al final te das cuenta de que eres una mezcla entre tu viejo y tu vieja, y cuando quieres contar cosas de verdad, porque yo ante todo me considero letrista, al final lo que me apasiona, lo que nunca me ha cansado, es la música que sonaba en casa. Quizá por eso. No te digo que nunca vaya a hacer un disco de punk, pero me extraña…

   ¿Cuáles eran esos cimientos?

   Había eclecticismo. Había mucho cantautor con banda, Bob Dylan, Springsteen, Petty, Donovan que le gustaba mucho a mi padre también. Cat Steven, Al Stewart, cuando The Year of the Cat era un clásico. Luego hubo una época que le dio a mi padre por la new age muy fuerte, pero lo que trascendió y me sigue flipando es Loreena McKennitt, la música celta tradicional como los Chieftains o la celta más agresiva, como pueden ser Pogues, o esa senectud de Mark Knopfler mezclada con sus raíces, o como lo hicieron Costello o Van Morrison. Luego te das cuenta de que el folk americano viene de ahí. Cuando aprendes ves que son las mismas progresiones de acordes. Mi madre es más de Serrat y esas cosas, más de libros y literatura clásica.

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   Creo que empezaste con el saxofón…

   En realidad, no. En el colegio, con la flauta dulce, me aburría y me sacaba melodías celtas y entonces apareció una big band y había hueco para clarinete y me puse al clarinete, y ahí descubro de rebote que se tocaba igual que el saxofón. Tendría yo unos once años. Y me planté en el despacho del director de la big band y le dije que quería tocar el saxofón. Y además te daban el instrumento ellos. Se cabrearon y me pidieron explicaciones por el cambio. Se las di: ´Es que en la banda de Bruce Springsteen hay un saxofonista´. Y te juro que respondió: ´Motivo suficiente. Te damos el saxo´. Es jodido de soplar, de hecho, tengo los dientes torcidos porque se toca como escupiendo pipas, y, claro, hay que echarle pulmones.

   Entonces empiezas con clarinete, luego saxofón… y luego…

   Yo con el saxofón me ganaba mis perrillas, tocando. Me pagaban bien, además. Pero me di cuenta de que con el saxofón no se podían escribir canciones, al menos en mi ignorancia de aquella época, y que mientras tocabas no podías cantar. Un día mi padre estaba traduciendo la letra de The River y la leí. Y pensé: ´quiero escribir esto´. Y ahí ya fue cuando aparece la guitarra. Mi padre no quería comprármela, en parte porque veía que estaba dejando de lado el saxofón. O quizá se hacía el duro. Pero al final cayó. Y quiero estudiar piano, para componer mejor. También chapurreo la flauta, los whistles irlandeses, y la mandolina me encanta, por Levon, claro.

   ¿Tu primer grupo?

   Era ya de canciones propias, en castellano. Por entonces renegaba un poco del inglés. Supongo que por llevar la contraria a la música que estaba escuchando. Y lo hice con mi mejor amigo, que es como si fuera mi hermano…En Ceuta, donde no era fácil ensayar. El grupo se llamaba Caso Aparte, pero había un grupo en Granada que también se llamaba Caso Aparte y amenazaron con denunciarnos. Entonces nos llamamos Rockanrola, que a mí no me gusta. Nos presentamos luego a un concurso en la Casa de la Juventud. Teníamos que presentar una maqueta. La grabamos y la entregamos como un día y pico pasado de plazo. Íbamos con unas pintas, todos llenos de granos… En aquella época estaba todo el mundo con pelo de punta y dos pendientes con diamantes. Y nos dio la oportunidad de tocar. Lo de la carrera que empecé a estudiar era sobre todo una excusa para poder estar en la península, y estudiar, y tocar… Desde el primer año de carrera.

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   ¿La primera grabación?

   En Ceuta ya grabábamos maquetas en estudio. Grabamos el primer disco con Rockanrola, mi primera banda, aunque no estaba muy a gusto. Se llamaba Mientras la Ciudad Duerme y se grabó en Jerez, en Estudio 79, con Rafa Camisón a la producción. Hará unos diez años o así. Aprendimos mucho. También estaba conmigo entonces Jaime Hortelano.

   Y seguís tocando juntos ahora…

   Sí. Llevo toda la vida tocando con él. De hecho, lo considero mi hermano pequeño. Le debo mucho. Ya en ese disco bocetaba las canciones en inglés. Ese trabajo me hizo juntarme musicalmente con lo que serían los Appaloosas. Montamos, por la muerte de Tom Petty, un homenaje, pero no lo vendimos, cosas que pasan al hacer cosas por amor al arte. Eso nos permitió conocer a Domingo Díaz, que era el bajista, que tiene Estudio 335, en Sevilla. Otro tío que ama su profesión. Escuchó mis canciones en inglés y ya, tras hacer alguna referencia a Springsteen, descubrimos que nos gustaba la misma música. Y es la persona que me hizo crecer como músico de estudio. Grabamos No Mad Tribes (2018), con alguna sesión también en Madrid. “Domi” me enseñó a grabar como lo hacían mis ídolos: hasta las tantas en el estudio, grabarlo en directo…

   Cuéntanos sobre el concepto y el grupo Appaloosas

   Son la E Street Band. No sé bien de dónde me llegó el término y por qué se llama así la banda. Cosa de César, que ahora vive en Canadá, y mía. Como los Appalousas son los descendientes de los caballos que los españoles llevaron a allí (América), es bonito que nosotros siendo de aquí hagamos la música de allí, dijo César.

   Es un mensaje político…

   Soy aficionado a la historia y la figura del dragón de cuera español, unos pocos que dominaban amplios territorios, es la figura que me ha atraído, ir a pecho descubierto. Ese concepto existe, aunque no lo hemos explotado. Mira, lo llevo tatuado. Son las razas de caballos y era un poco una bilbainada.

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   ¿Americana, progresiva?

   Yo digo que hago americana, porque es que lo es. No lo hago intencionadamente. Lo hago porque me sale así. ¿Pero por qué americana y no coutry o folk? Porque algunas se acercan más al folk de la costa este, por ejemplo. Y otras canciones se acercan más al rock, al peso de la guitarra o de la batería más dura. El paraguas que enmarca todo eso es la americana y es superdivertido a la hora de escribir canciones tener ese ring tan grande para moverse.

   Ese triángulo de Cádiz, Sevilla y Madrid… Parece que entre esos tres vértices te mueves…

   Es peor. Me he pasado décadas, más que años, no queriendo estar más de cuatro o cinco días en el mismo sitio. Un amigo mío, Óscar de Vega, me decía que yo hablaba de motos y de carretera porque podía, que hablaba de montaña porque era montañero… Estaba en Sevilla, porque estudiaba allí, pero enseguida salía a Cádiz o a la Alpujarra, en Capileira, porque en mi familia somos muy montañeros, luego he dormido en muchísimos sofás en Madrid…Mi familia siempre ha viajado, siempre aficionados a los conciertos y a la historia. Para mí el confort es tener ahí una maleta a medio hacer. Por eso mis relaciones anteriores han fracasado… Nadie entendía y la única persona que ha entendido eso así ha sido Elena Poza (voces, guitarra y teclado en Appaloosas). Y así estamos los dos…

   ¿Cuáles son vuestros siguientes pasos?

   Estoy ya embarcado en lo siguiente. Llevo meses en el nuevo disco. Me encantaría que estuvieran todos los Appalousas y, digo, hasta César Arenas, que está en Canadá. Pero tampoco puedo esperar a nadie.

   Destaca en vuestro sonido la potencia de las guitarras. Más que virtuosos que quieren batir récords de velocidad, tenéis Jaime y tú una dialéctica que crea ambientes cambiantes y los vais persiguiendo…

Me encanta eso que dices, porque soy un friki de la guitarra. Y te puedo decir quién tiene la culpa de eso. Es mi padre, que no tiene ni idea de tocar la guitarra. Yo de chaval estaba muy, pero que muy obsesionado, con poder tocar rápido. Escuchaba mucho los punteos dobles de Thin Lizzy o el Made in Japan de Deep Purple, Blackmore a tope… y un día, estábamos comprando butano, lo recuerdo porque me marcó, y estaba con mi padre en el Pinar del Colorao, entre Chiclana y Conil. Y sonó Darling Pretty, de Mark Knopfler, su primer disco en solitario. Y al llegar el solo de guitarra me dice mi padre, mira, escucha esto, y subió el volumen a tope… (Suso tararea el punteo). Esto es virtuosismo, me dijo, y este tío puede tocar rapidísimo, pero lo que le hace magistral es … escucha la melodía. Y luego conocí a Jaime. Él entiende la guitarra como me dijo mi viejo, la entiende como algo ambiental y atmosférico. Por eso somos partidarios de que toda parte instrumental se deba poder cantar o silbar. Me gusta que la guitarra cante.

   ¿Es verdad que tu peluquero tiene el pelo rapado al cero?

   Lo tiene, lo tiene, pero es el único que le llevas una foto de Springsteen como modelo y no se ríe.

   Miguel López

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   Letras a todo galope

Entre las fortalezas del nuevo disco brillan con fuerza los textos. Se aprecian las influencias de varios grandes en la búsqueda y la composición en lengua inglesa refuerza esa sensación. Estos son los textos que abren y cierran el disco, traducidos para facilitar su comprensión. Y, no debe olvidarse, lo mejor de un bocadillo es lo que está entre el pan de arriba y el de abajo.

   Nobody Calls

   Hay una parte de mi bajo sospecha / Viviendo con el eco de mí mismo / Los pasos suenan como truenos / Entre un cielo de vacío / Las luces parpadeando marcan el tempo / El silencio de la ciudad rompe el Groove / La gente desesperada aplaude en sus balcones / En una desesperada plegaria para sus almas / Y en casa, suena en la radio una vieja canción de amor / Mientras mis vecinos de arriba tienen bronca / Cajas de Pizzas llenas de colillas de cigarrillos /No hay nadie aquí… nadie llama… / Así que dime si tú pensaste en nosotros / Antes de que todo esto comenzara / Los días van pasando y todo se reduce / A lo que pasa mientras tus uñas van creciendo… / Muchos van arrastrando los pies en la cola / Cegados por el destello de la muerte… / La tele encendida de fondo… / Entre promesas de días mejores. / Y en casa, suena en la radio una vieja canción de amor / Mientras mis vecinos de arriba tienen bronca / Cajas de Pizzas llenas de colillas de cigarrillos / No hay nadie aquí… nadie llama…

   Installment Plan

   Ese vestido azul fue hecho para ti nena / Me da igual lo que digas… / Ahora curro el nuevo call center / Me lo puedo permitir… ¿Viste los ojos de mamá? / Papá dice que por fin me he hecho un hombre… / Tan sólo he puesto mis sueños a plazos…/ El zumbido del aire acondicionado De mi apartamento a las afueras… / Ahí abajo dos tipos están trapicheando / Con no se qué… / Pero todo el mundo vive así… / Es la vida del hombre honesto…/ Todos ponen sus sueños a plazos… / Otro beep para María hoy / En la caja del Mercadona…/ Ahorra dinero para largarse / De este pueblucho de mala muerte / Nada nuevo desde el baile del instituto / Sigue tonteando con Frank… / Ella simplemente ha puesto sus sueños /A plazos.

Fotos de Ana Hortelano

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