Old Heavy Hands hacen arder pequeños fuegos

Old Heavy Hands lanzan su tercer álbum, «Small Fires». Producido por Danny Fonorow y Old Heavy Hands; y con diseño de de Mitch Easter (Wilco, Drive-By Truckers). La banda procede de la ciudad de Greensboro (Carolina del Norte). Los músicos que aparecen en el disco son Nathan James Hall (voz, guitarra), Larry Wayne Slaton (voz, guitarra, teclados) David Self (guitarra principal, voz), Josh Coe (bajo, mandolina) y John Chester (batería y percusión). Como músicos invitados Laura Murphy, Carri Smithey y Josh King (coros), Casey Cranford y Eli Fribush (saxofones), Zac Lee (trompeta) y Justin Gerringer (trombón).

Escucha «Small Fires» de Old Heavy Hands aquí:

 

 

La banda se formó cuando Nate Hall y Larry Wayne Staton, talentosos tatuadores que trabajan en el centro de Greensboro. Junto con David Self, decidieron compartir su pasión por la narración de historias y los sonidos sureños. La formación se cerró en 2018 cuando John Chester tomó su lugar detrás de la batería, agregando una capa extra de profundidad y energía a la banda. Josh Coe se unió en 2020, completando la formación y solidificando la identidad sonora de la banda.

Old Heavy Hands habían irrumpido en escena con su álbum debut homónimo en 2017. En él mostraban su mezcla única de rock sureño y americana. En 2018, siguieron con «Mercy», consolidando aún más su lugar en la escena musical alternativa. Descritos como «Americana con dientes», Old Heavy Hands aportan un enfoque visceral y sin complejos a su música. Sus canciones están impregnadas de las ricas tradiciones de la narración sureña, pero se presentan con una intensidad moderna que cautiva a audiencias de todo tipo.

En estos años han compartido escenario con una amplia gama de artistas, incluidos Jason Isbell, John Moreland, Lucero, Son Volt, Dwight Yoakam, American Aquarium, …. Como se definen en su web, Old Heavy Hands no es sólo una band. Es un viaje a través del corazón del nuevo Sur, impulsado por letras conmovedoras, instrumentación poderosa y una pasión inquebrantable por la música que crean.

El disco, como su nombre indica, está lleno de pequeños fuegos. Grandes pasiones de la América profunda, testimonio de la gran camadería de unos tipos que han superado muchas cosas juntos. Malos trabajos, adicciones e incluso el cáncer en el caso de Nathan James Hall. Así, este tercer trabajo es un testimonio de su tenacidad, tanto en la vida como en la música.

Desde el himno “Runaround” se establece el tono que reinará en el disco, explorando el crecimiento, el despertar personal y la superación, temas recurrentes a lo largo del álbum. “Escuché que te ibas de la ciudad con otro chico / Recordando todo lo que he destruido / Lleno de miseria y dolor”. Desde el cosmic country de “Coming Down” a la fantástica balada “Shelter Me”, que aborda las injusticias sociales y rinde homenaje a las vidas perdidas injustamente. “Hands Of Time”, con referencias a clásicos como Neil Young o Springsteen, rinde homenaje a sus madres.

Especialmente reveladora es «Old Demons», donde el narrador Hall ve como surge una nueva conciencia de sí mismo. “Tengo que renunciar a tiempo porque no queda mucho”. Palabras que duelen cuando sabemos que estaba lidiando con la peor de las enfermedades. También el homenaje a su difunto abuelo por parte de Staton en «Between Me And You». El disco finaliza con «When the Lights Go Out». Una exploración de las experiencias psicodélicas juveniles y que suena tan bien como los grandes momentos de los añorados Slobberbone.

Un disco para recordarnos lo bien que suena un buen disco de rock americano. Cuando está lleno de fuerza, actitud y verdad, nunca falla.

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