COSMIC PSYCHOS; PUNK, GARAGE Y PSICODELIA CAFRE EN BARCELONA

Se presentaba bien la velada, tres bandas que se mueven entre el punk, el high energy y la psicodelia para hacer más llevadero un miércoles cualquiera.

Poca gente había accedido a la sala cuando el dúo australiano Good Sniff salió al escenario de la sala Upload. Con muchas ganas y energía iniciaron su pase, algo normal si nos atenemos a la juventud del dueto. Atronaron con una propuesta que se movía entre el rock alternativo de los noventa y el stoner. De hecho a nivel musical en quien más podían hacer pensar era en los americanos Fu Manchu.

Sin ser extraordinarios entretuvieron bastante y a nivel estético el viaje a los noventa era absoluto, cuando si estuviéramos viendo el 120 Minutes de la MTV. Perfectos para empezar a darle tono muscular a la velada.

Y llegó el momento para el orgullo local; Deadyard. Que vuelven a encarrilar su carrera, tras una temporada de separación. Lo habitual en ellos es ir a victoria por concierto, esta vez tampoco fue la excepción. Desde el inicio con «The Scapist Song» salieron a todo trapo y perfectamente engrasados. Fueron desgranando su habitual y clásico repertorio, con una ferocidad que asustaba. Ninguna pega se puede poner a esas dos guitarras que trituran riffs, a esa base rítmica que parece una locomotora a tope de speed y al vocalista que lleno de furia no fallo ni una nota.

El público que ya empezaba a llenar la sala se entregó en cuerpo y alma al quinteto, logrando la comunión absoluta con la frenética y coreada «The Boys Are Out». De hecho llamaron la atención hasta a los cabezas de cartel que estuvieron observando el concierto desde las cortinas traseras del escenario. Siguen imbatibles, como si el parón que han tenido no hubiera existido.

Tras el pase de los de Barcelona se acercaba la hora de los cafres australianos, es decir Cosmic Psychos. Desde que salieron a escena impusieron su ley con una actitud incontestable y con un sonido de órdago acometiendo su ya clásica «Nice Day To Go To The Pub». Y no, no nos vamos a engañar, posiblemente John McKeering tenga la peor imagen y outfit del rock, pero como guitarrista es incontestable. Su Les Paul es un arma que dispara riffs y psicodélicos solos de manera absolutamente atronadora, sin dejar el más mínimo hueco.

El trío iba encadenando una canción tras otra, y el público volviéndose totalmente majara haciendo constante stage diving y crowd surfing como si no hubiera un mañana al ritmo de cafradas como «Dead In a Ditch» o «Toothbrush». Una masa de cemento absolutamente impenetrable con el miembro fundador Ross Knight ordenando el caos con su voz y bajo.

También es cierto que algo tan monolítico puede jugar en su contra haciendo que pasado un rato de concierto todo puede empezar a sonar bastante parecido, pero también es cierto que en Cosmic Psychos prima más la actitud que el virtuosismo y de ello han hecho su bandera. Tanta intensidad tampoco puede mantenerse mucho tiempo, así que el final del concierto se iba acercando con el fiestón de «I Like Beer», la añeja «Lost Cause» y «David Lee Roth» (¿el mejor título del mundo para una canción? Posiblemente).

Público y banda extenuados no daban para más, sesenta minutos de psicodelia, punk rock y garage bruto y robusto, como un cósmico meteorito venido de la galaxia menos sutil del planeta.

Fotos Meritxell Rosell.

 

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