El Blues & Ritmes, ese pequeño festival de Badalona que cada año consigue el pequeño milagro de traer a leyendas de la música (gracias a su buen hacer y al boca oreja entre músicos) nos ha regalado una noche para el recuerdo con Rodney Crowell.

Con una intachable carrera en solitario de más de 50 años, y también reconocido como eterno compinche de Emmylou Harris, Crowell se plantó en el escenario acompañado por Eamon McLoughlin al violín y mandolina y Catherine Marx a los teclados. La ausencia de bajo y batería limitó la intensidad y “trempera” del recital pero al mismo tiempo favoreció el alto grado de recogimiento y detallismo.

“Earthbound” nos dio una pista del discurrir de la noche, con grandes armonías vocales y una exquisita instrumentación por parte de los acompañantes de Rodney, en “East Houston Blues” se ciñó al blues, en “Frankie Please” al RnR de manual y demostró que la lucidez de la madurez alienta la protesta en “The Weight of the World”, escrita a cuatro manos junto a su inseparable Emmylou.

El minimalista tipo de propuesta fomenta el formato “storyteller” : brutal escuchar el origen del perdón en “Reckless”, de como después de su divorcio Guy Clark lo animó a volver al negocio en “Stuff That Works” o como escribió su primera canción recién llegado a la escena”outlaw”, una “Song for the Life” que suena tan fresca como el primer día.

Country trotón en “Leaving Louisiana in the Broad Daylight”, mucho ritmo en “Dancin’ Circles Round the Sun” y la despedida, teñida de emoción con la complicidad del público, una crepuscular “Pancho & Lefty” que disfrutamos desde la alegría, plenitud y reconocimiento…
Fotos Noemí Pujolar.
