Courtnet Barnett tiene nuevo disco, “Creature of Habit”, editado por Mom+Pop Music. El cuarto álbum de la australiana ha sido grabado en el estudio Rancho de La Luna, en Joshua Tree. Cuenta con colaboraciones destacadas como Waxahatchee, Flea (Red Hot Chili Peppers) y Floating Points. La mezcla estuvo a cargo de John Congleton y la masterización por Heba Kadry. Le acompaña al bajo, en casi todos sus temas, su fiel Bones Sloane. A la batería encontramos a Stella Mozgawa, que se ha convertido poco a poco en una colaboradora habitual.
Escucha “Creature of Habit”, de Courtnet Barnett aquí:
“Creature of Habit” es el primer lanzamiento tras el cierre del sello discográfico independiente de Barnett, Milk! Records. Escrito en Joshua Tree, se sumerge de lleno en la luz de California, combinando instrumentales brillantes con el estilo vocal inexpresivo característico de Barnett para crear una experiencia auditiva deliberadamente despreocupada por la perfección. Ella es por sí sola un género musical.
Inspirado por su traslado de Australia, este disco presenta a Barnett en medio de importantes cambios en su vida. De manera muy honesta, ha reconocido que esta mudanza buscaba reactivar una creatividad que consideraba estancada. El título, sin embargo, trata el tema con ironía, expresando que en una “creature of habit”. Sobre la cruda línea de bajo de Zach Dawes y la vibrante batería de Stella Mogzawa, el tema de apertura, “Stay in Your Lane” arremete contra los consejos de aquellos que creen saber qué es lo mejor para ti “Tengo que sacar esto de mi pecho / Esto nunca habría pasado/ si me hubiera mantenido en mi carril / si hubiera seguido igual”, canta, lamentando haber intentado algo nuevo frente a resultados indeseables.
Frente al aire más contemporáneo que abre el disco, “Wonder”, nos devuelve a la Courtney más clásica. Gracias al acompañamiento de su banda habitual, crea otro de sus himnos perezosos basados en momentos cotidianos. Da paso a uno de los temas estrellas del disco, “Site Unseen”, con esas impecables armonías vocales que interpreta junto a Waxahatchee, posiblemente la americana que más cercana esté al estilo de Barnett. La canción adquiere forma de diálogo. Hay dos voces que comparten incertidumbres sobre decisiones vitales que pueden ser decisivas. La química entre ambas aporta una calidez especial, y la línea de bajo firme proporcionada por Flea sostiene una conversación que oscila entre la duda y el consuelo mutuo.
“Mostly Patient” recupera esos clásicos arpegios que son tan característicos de la australiana. La melodía puede recordar a Liz Phair, pero esa forma de tocar la guitarra es completamente suya. Por otro lado, “One Thing At A Time” representa bien el espíritu de cambio del disco. “Dios mío, solo una cosa a la vez/ No entiendo por qué es tan difícil encontrar/ Un poco de paz y tranquilidad en mi mente/ Y Dios mío, estoy lista para un cambio”. La canción evoluciona desde su ligereza inicial hacia una intensidad más psicodélica, mostrando que siempre sabe utilizar la electricidad a su favor. Una pieza lista para brillar en los directos.
En la parte central del álbum, “Mantis” y “Sugar Plum” actúan como ejes conceptuales. La primera es una canción muy característica del estilo con el que nos enamoramos de ella. A través de la observación de una mantis, conecta lo externo con su estado interno encontrando en lo cotidiano consuelo emocional. “Sugar Plum”, en cambio, introduce una energía más optimista. Sus guitarras suenan a pop australiano de los 80s y su melodía es mucho más luminosa. Sin embargo, bajo esa apariencia ligera, la letra habla de la dificultad de crear nuevos vínculos tras su mudanza a California.
“Same” destaca por los sintetizadores, que le acercan a la new wave. Un sonido con el que experimentó con resultado desigual en su anterior disco y que no acaba de encajar en su propuesta habitual. En un registro mucho más rockero, “Great Advice” introduce un riff con cierta influencia de Tom Verlaine. En lo lírico, Barnett responde con ironía a las opiniones externas, reivindicando su derecho a mantenerse tal como es. Algo raro en ella, que ha hecho bandera de sus dudas e inseguridades.
El cierre con “Another Beautiful Day” funciona como una especie de síntesis emocional. Tenemos que aceptar la vida tal y como viene. Cada día trae consigo la posibilidad de empezar de nuevo y de vivir nuevas experiencias. “Renazco cada mañana/ Sigo envejeciendo de alguna manera/ Derritiéndome, ojalá hubiéramos pensado en traer/Algo para embotellar este momento”. Basada en pocos acordes pero llena de intensidad, la canción va creciendo hasta acabar en un mantra que le convierte en un himno de vida y de resilencia. La vida es corta y cada instante puede ser especial.
Después de unos años perdida en rupturas sentimentales, inseguridades y aislamiento, este disco es todo un renacimiento. Barnett, uno de los mayores talentos aparecidos en los últimos tiempos, amplía aquí su paleta sonora y emocional de manera discreta, sin desprenderse del todo de las estructuras que han definido su carrera. Algo que, en el fondo, no es malo: es tener un estilo propio, único y reconocible.
