Florence Dore, nacida en Nashville y residente en Chapel Hill -donde es profesora en Chapel Hill-, presenta su álbum más sólido hasta la fecha. “Hold the Spark”, producido por Don Dixon (R.E.M.), combina el un rock de raíces potente y una voz rica y potente. El disco cuenta con la participación de su esposo Will Rigby (The dB’s, Steve Earle), Jeremy Chatzky (Ronnie Spector, Bruce Springsteen) y Chris Masterson (Steve Earle, The Mastersons). Además, colaboraciones de Jason Wilber (John Prine), Mitch Easter (Let’s Active), Robert Sledge (Ben Folds Five) y las hermanas Bonnie y Eleanor Whitmore a los coros. El disco ha sido editado por Propeller Sound Recordings.
Escucha “Hold The Spark” de Florence Dore aquí:
Florence Dore ha combinado siempre su carrera académica y su carrera musical. Mientras tocaba en diversas bandas de punk, rock y country, Dore obtenía un doctorado en Literatura Estadounidense y se convertía en una destacada profesora de literatura. Por ello, su carrera se limitaba a dos discos separados en el tiempo por dos décadas. “Perfect City” (2002) y ese “Highways & Rocketships” del que ya nos hicimos eco en Dirty Rock hace cuatro años.
Este disco contentará a cualquier fan del buen rock americano. Steve Earle, Tom Petty o John Mellencamp son claras referencias. Repite productores -los de los primeros R.E.M.- y cuenta con un elenco de grandes músicos que dan brillo a unas composiciones llenas de historias muy bien escritas.
El disco se abre con “Sunset Road”, un country rock con un estilo muy Steve Earle. Un sonido que puede imitar a la perfección, teniendo en cuenta que sus músicos fueron mucho tiempo parte de la banda de Earle. Excelente el duelo de guitarras entre Florence y Chris Masterson, que dirigen el tema al infinito., como arrendajos azules, la acompañan como un avión de combate. Le sigue un excelente medio tiempo, “Worst Mistake”. Una canción sobre el arrepentimiento y los errores cometidos en la vida con un aire muy californiano.
El mismo que está detrás de la encantadora “Hold That Spark”, donde parece oírse a Stevie Nicks en persona cantando. Una de las pocas canciones verdaderamente autobiográficas del disco. Trata sobre las emociones encontradas que experimentó cuando su hija Georgia se fue a la universidad, emociones que finalmente pudieron compartir a través de la canción.
La cosa se pone más potente en “Twelve Great Minds (Department Meeting)”. Un pepinazo de rock acelerado a medio camino entre Patti Smith y los R.E.M. más desbocados. Algo que puede servir para describir “Abacus”, aunque con unos parámetros mucho más power pop, al igual que la contagiosa “Superstar”. “The One You Need” cambia el tono. Una balada narrativa donde destaca el violín de Libby Rodenbough.
Tras la folkie “Can’t Come Down”, “Butterflies” sorprende con su psicodélica belleza dirigida por el sitar de Mitch Easter y las siempre deliciosas armonías de Eleanor Whitmore. Escrita tras la tristeza que le devoró cuando su psicoanalista de más de treinta años le comunicó que se jubilaba, destaca la presencia de una de sus alumnas universitarias; Marion Rambler, al violonchelo. El disco se va cerrando con medios tiempos muy bien definidos. “Just Like Mookie Betts” suena a los R.E.M. más clásicos. Mientras, “On Empty” y “Nothing With You” son otras dos certeras aproximaciones al rock californiano.
Un conjunto de excelentes canciones llenas de melodía, grandes músicos y buenas historias. Y es que ya lo dijo Florence en una reciente entrevista. “Ser compositor es lograr que la gente se fije en esas dimensiones de la vida que de otro modo pasarían desapercibidas”. Ella, sin duda, lo ha conseguido.
