El séptimo álbum de estudio de Kacey Musgraves, “Middle of Nowhere”, ya eestá aquí. El disco que marca su regreso al sello Lost Highway Records destaca por un retorno a sus raíces de country tejano, aunque con matices. El disco ha sido producido por Kasey junto a sus habituales colaboradores Daniel Tashian e Ian Fitchuk. El trabajo incluye colaboradores de gran calado. Willie Nelson, Miranda Lambert, Billy Strings y Gregory Alan Isakov dejan su sello en este notable disco.
Escucha “Middle Of Nowhere” de Kacey Musgraves aquí:
Tras más de una década navegando entre el country, el pop y el soft rock, Kacey Musgraves parece haber encontrado un nuevo equilibrio en este nuevo disco. El título proviene de un cartel que vio en su ciudad natal (Golden, Texas). Ese “en medio de la nada” funciona tanto como coordenada geográfica como metáfora vital. Entre ciclos personales cerrados, una soltería prolongada y un replanteamiento creativo, el séptimo álbum de Musgraves la sitúa en un punto intermedio de su vida y de su carrera.
Si “Golden Hour” (2018) la consagró como una compositora capaz de unir sofisticación pop y raíz country y en “Deeper Well” (2024) la vimos explorando el duelo y la limpieza emocional tras una dura ruptura, “Middle of Nowhere” recupera aspereza, humor y músculo narrativo. Ha sido recibido como su trabajo más abiertamente country desde “Pageant Material”, y su producción impecable está a medio camino entre la nostalgia y el country FM.
El disco se mueve entre influencias texanas y guiños fronterizos: guitarras españolas, pedal steel, banjo, acordeón y un leve aroma tex‑mex conviven sin problemas. Líricamente, Musgraves construye un mosaico de canciones que observan la soledad desde ángulos distintos. Estar en medio de la nada parece hacer referencia a ese estado en el que la cantante se encuentra tras el fin de varias relaciones y un largo periodo de soltería.
El disco empieza con la delicada canción que le da título. Una de las piezas centrales del álbum, con su ritmo pausado, guitarras slide y armonías superpuestas. En ella encuentra belleza en el aislamiento voluntario: no hay cobertura, no hay citas, no hay hombres “imprudentes que no saben lo que quieren”. Una canción que regresa a sonidos countries pasados por un filtro californiano con cierto aire al mejor Lee Hazlewood. “Dry Spell” es ingeniosa, provocadora y divertida, al igual que su videoclip. En ella, convierte una sequía sexual en un perfecto himno country pop salpicado de dobles sentidos y mucho humor. En el fondo, parece una declaración de principios: mejor la abstinencia que volver a sufrir por amor.
Con su clásico sonido clásico, “Back on the Wagon”, es una balada country con la temática habitual de -posible- redención. Una chica vuelve a creer -posiblemente de manera ingenua- que su ex ha olvidado sus malos hábitos. El pedal steel del gran Paul Franklin redondea una de las mejores canciones del disco. “I Believe in Ghosts”, con una clara inspiración en Fleetwood Mac, apunta a un ex que le hizo eso que ahora llamamos ghosting, desapareciendo sin explicaciones. Un canto a la nostalgia y el desencanto coronado con un solo de guitarra setentero .
“Abilene” la acerca al folk, con una canción que versa sobre las habladurías en un small town tras la huída precipitada de una muchacha sin dar explicaciones. En la voz de Musgraves, suena más pop que folkie, es inevitable. “Anoche vi un coyote corriendo por la carretera/ Y me hizo pensar en ti”, canta en “Coyote”, acompañada por Gregory Alan Isakov. Y, aunque posiblemente, no haya relación, es una canción que podría funcionar en otro “Coyote”, el brillante disco de Dylan Leblanc.
El disco da un giro al optimismo y al pop en “Loneliest Girl”, una canción que reivindica la soledad como refugio. Lejos de lamentarse, Musgraves nos anima a vitorearla: “¡Un aplauso para la chica más solitaria del mundo!” Y es que, a veces, es mejor no cargar con los traumas, los amigos o la mamá del novio de turno. Billy Strings le acompaña en “Everybody Wants to Be a Cowboy”, una canción en la que cargan contra los falsos cowboys que se han subido al carro del nuevo renacer de la música vaquera. “Apuesto a que la mayoría de estas botas probablemente nunca pisarán tierra”, cantan con firmeza.
“Cuando escuchas música mariachi y música country, los temas son los mismos, la instrumentación es prácticamente idéntica. Proviene del mismo corazón, del mismo lugar, solo que de regiones ligeramente diferentes, y quise explorar esa afinidad. Mucha gente no lo sabe, pero paso la mitad de mi vida en México. Allí voy para desconectar, para reconectar con el mundo físico.”
Otra de las canciones claves es “Horses and Divorces”. Nos encanta el chisme y sabemos que Miranda Lambert y Kacey Musgraves han tenido sus polémicas. Escrita entre las dos, es un tema lleno de humor y buen rollo. Musicalemente, podemos decir que es una ranchera tradicional, salvo en el idioma en que es cantada. En ella, las dos estrellas del country se reconcilian en vivo y en directo. Porque, “aunque he hablado mal de ti”, al final les unen muchas cosas: los caballos, los divorcios y el gusto por la bebida. Y, también, Willie Nelson, porque “¿hay alguien tan idiota al que no le guste Willie?”.
Y hablando de Willie, nos lo encontramos en “Uncertain, TX”. Un dúo cargado de acordeón, cencerros y sabor a fronterizo, utiliza una pequeña aldea de Texas llamada así como una metáfora que habla de parejas incapaces de decidirse. Mucho más pop, “Rhinestoned”, es una invitación a ponerse un vestido brillante, desconectar y salir a bailar. Una de las canciones más ligeras, al igual que “Mexico Honey”, con ese tono a medio camino entre el spoken word y el pop moderno, que en manos de cualquier otra acabaría en experimento fallido pero que Kacey consigue hacer brillar.
El cierre con “Hell on Me” , una de las canciones más hermosas, nos devuelve a la Musgraves más emocionante. Acompañada apenas por unas guitarras acústicas y con ecos de “Angel”, otra balada que apareció en “Star-Crossed”, rememora su pasado y se da cuenta del inmenso dolor y sufrimiento que ha experimentado en alguna de sus relaciones. Porque “intenté ser tu ángel, pero me hiciste la vida imposible”. Y es que, a veces, hay relaciones imposibles pero que te ayudan a crecer. “No te odio, intenté convertirte/ en alguien que no podías ser/ Te vi irte, huyendo de tus demonios/ Intenté cambiarte, pero me cambiaste a mí”.
Un disco que no llega al nivel de sus clásicos pero que es perfectamente disfrutable. Pocas interpretes pueden llegar al nivel compositivo e interpretativo de la diva de Golden, Texas. Un lugar en medio de la nada, quizás; pero que nos ha dado una de las mejores y más aventureras cantantes de country de las últimas décadas.
