La paradoja del ruido: récord de conciertos en España mientras las bandas estatales se ahogan en silencio

Hay una paradoja bastante rara ahora mismo en España. Nunca había ido tanta gente a conciertos. Nunca había circulado tanto dinero alrededor de la música en directo. Instagram nunca había sido tan plagado de vídeos verticales y fotos de pulseritas, escenarios gigantes y eventos que parecen diseñados por gente que probablemente jamás ha pisado un local de ensayo.

Y, aun así, las salas pequeñas siguen cerrando… Algo que no encaja ¿verdad?

Las cifras oficiales hablan de récords. La recaudación de los conciertos en el país en 2023 creció más de un 40% respecto a 2019. Los macrofestivales siguen disparados, pero estudios recientes coinciden en algo bastante incómodo: para una gran parte del público, la música no es necesariamente lo que importa.

Hay encuestas donde solo un 27% de asistentes afirma que el cartel es el principal motivo para ir y más de la mitad reconoce no haber escuchado los discos de los cabezas de cartel del festival al que dedican su recursos y tiempo. Tampoco me sorprende, la verdad. En cualquier concierto de gran formato, basta con acercarse un poco a la barra y escucharás la incesante charla de gente que da la espalda al escenario.

Y luego tenemos otra figura bastante común: la del predicador profesional de la escena. Esa gente que lleva años dirigiendo las masas, aplicando una completa falta de criterio a música que apenas ha escuchado. Sí, los falsos profetas, que convierten cada concierto en una mezcla de networking, creación de marca personal y contenido comercializable.

Su labor es convencerte de que ese festival o concierto es imperdible para acumular más entradas, merch y discos regalados. Pero luego preguntas qué les hizo sentir una canción, en qué se basa concretamente tanta hipérbole en su discursito, o incluso por nombres de bandas nuevas, y el silencio dura más que una canción de Sleep.

Mientras tanto, en una sala pequeña de cualquier ciudad, tienes a tres o cuatro personas descargando amplis un martes por la noche para tocar delante de 40 personas… o 15. Haciendo kilómetros, perdiendo dinero muchas veces, currando al día siguiente y sacando discos porque literalmente no saben vivir de otra forma. Y eso sin hablar de todo lo que viene atrás (ser su propio manager, promotor, CM… las horas ensayando, componiendo, ahorrando…).

Y quizá lo más desconcertante de todo es la RIDÍCULA cantidad de bandas estatales ACOJONANTEMENTE buenas que hay ahora mismo (¿ves? ¡yo también puedo usar hipérbole!). Psych. Doom. Punk. Noise rock. Hardcore. Post-metal. Post-rock. Shoegaze. Desert… Y sí, por mucho que dicen que el rock está muerto, también hay mucho “rock – a secas”.

“El Furor de lo Psicodelico”: la música heavy-psych, stoner, en España: https://www.dirtyrock.info/2024/03/el-furor-de-lo-psicodelico/

Entonces aparece otra pregunta bastante incómoda: ¿qué tiene que hacer una banda emergente para que alguien “importante” le preste atención?

Porque ya no basta con tocar bien. Tampoco basta con tener carisma. Ni sacar buenos discos. Ni girar. Ni sonar distinto. A veces da la sensación de que lo único verdaderamente imprescindible es parecer ya relevante antes de serlo. Cifras. Ruido. Algoritmos. Algún festival grande validándote primero para que el resto decida escucharte. (Porque no quiero ni empezar con esa práctica cada vez más normalizada de “si me pagas, comparto algo sobre tu disco para que te vean mis miles de seguidores…”)

Por eso cuesta no sentir cierta admiración por toda esa gente todavía dispuesta a montar bandas por impulso creativo y no por expectativa real de retorno. Porque seamos sinceros, cualquiera que haya pisado mínimamente el circuito underground sabe que esto no se sostiene precisamente sobre promesas de éxito económico. Se sostiene sobre otra cosa bastante menos rentable y bastante más difícil de explicar: Obsesión. Necesidad. Amor por la música. O simplemente, la incapacidad para dejar de hacerlo.

Incluso el Bono Cultural Joven entra un poco dentro de esa lógica rara. Más de 1,3 millones de jóvenes han recibido 400 euros para gastar en cultura y gran parte de ese dinero termina en conciertos y festivales. Que no necesariamente es malo. El problema es que el propio sistema parece favorecer el gran formato. Un chaval puede gastarse 200 euros del bono en un festival de fin de semana, cuando probablemente ese mismo dinero podría haber servido para descubrir diez bandas distintas en salas más pequeñas de su ciudad.

Y ahí ya cada uno decide qué entiende exactamente por “fomentar la cultura”. Porque sí, técnicamente un macrofestival entra dentro de la categoría “cultural”. Sí, sí… Mis enhorabuenas al Ministerio por acercar la cultura a los jóvenes. Si no fuera por el abono, sería impensable que una persona de 18 años pasase un fin de semana rodeada de colegas, música, momentos instagrameables, cerveza cara, colas infinitas y probablemente alguna ayudita química. Seremos muchísimo más cultos gracias al abono.

Todo esto no es solo incoherente, sino también resulta bastante contraproducente.

Sobre todo porque el circuito pequeño sigue siendo la cantera real de todo esto. Y quizá esa sea la verdadera paradoja de estos últimos años: nunca había habido tanta gente en España consumiendo música en directo y, al mismo tiempo, nunca había parecido tan difícil sostener los espacios donde la música todavía importa más que el evento.

La cultura que importa no se construye en el escenario principal de un festival. Se construye un miércoles cualquiera, con una banda dándolo todo ante una sala medio vacía sin saber si van a cubrir la gasolina para la vuelta.

Si algo queda claro después de mirar este panorama es bastante simple: el problema no es que no haya bandas. Es que no estamos prestando atención donde todavía se están jugando algo. No estamos escuchando de verdad (ni comprando) discos de bandas que no salen en carteles gigantes. No estamos yendo a salas donde el nombre de la banda aún importa más que la barra y las risas. Estamos dependiendo de gatekeepers y “periodistas” musicales que hablan más de lo que leen en Wikipedia que de lo que les hace sentir la música.

Aquí, en Dirty Rock Magazine, seguiremos creyendo en lo local (#dirtyrocksucioylocal), en las escenas pequeñas y en los artistas que hacen lo que hacen por y para la música. No es la primera ni será la última vez que hablemos de bandas emergentes estatales.

Y ojo: el underground no existe solo en Madrid o Barcelona. Hay underground en tu ciudad. En tu barrio. En tu pueblo también.

Hazle caso a tu oído. Investiga. Escucha. No seas oveja.

Y sobre todo, sal y apoya a las bandas en salas.

Aquí tienes algunas bandas estatales que llevamos tiempo siguiendo muy de cerca

Pincha para conocer las bandas, leer sus entrevistas, ver las fechas de sus conciertos y, sobre todo, descubrir su música. Y estate al loro – habrá más…

BONES OF MINERVA

BURIDAN (VITORIA-GASTEIZ)

DERIVA (MADRID)

DIRTY RULES (MADRID)

DOBLE CAPA (MADRID)

DRIADE (MADRID)

EL ALTAR DEL HOLOCAUSTO (SALAMANCA)

ELEPHANT RAGE (BARCELONA)

ESPERANTO

GO FASTER (BARCELONA)

HELEVEN (GRANADA)

INDARA (CÁDIZ)

JAVI FREE (BARCELONA)

JUAN NAVAZO BAND (MADRID)

KIRSON (ZAMORA)

KRAZARK (MADRID)

LÁTIGO MANTRA (MADRID)

MARAGDA (BARCELONA)

MOHAMA SAZ

MONTANA STOMP (ALICANTE / ZARAGOZA)

NETHERVAULT (MADRID)

ONIRYA (MADRID)

PANTOMIME HORSES (ANGLO-BARCELONÉS)

SATURNA (BARCELONA)

SUNFAIA (MADRID)

TAK SUENA (MADRID)

THE ELECTRIC ALLEY (CÁDIZ)

THE LIZARDS (BARCELONA)

THE MOTHERCROW (BARCELONA)

THE WHISPER (BARCELONA)

VERACRVZ

VULGARIA (ASTURIAS)

WHITE COVEN (ZARAGOZA)

ZÄLOMON GRASS (VIGO)

Y FESTIVALES DE PEQUEÑO / MEDIANO FORMATO SIN EL RESPALDO DE FONDOS “DUDOSOS” TAMBIÉN EXISTEN:

FUMEGA FEST (LA CORUÑA)

STONE FEST (ASTURIAS)

BERGIDOOM FEST (PONFERRADA)

VIGO PSYCH FEST (VIGO)

SONIDO CUSTOM STONER CLUB EXPERIENCE (“la revolución de la jam”)

Fuentes Consultadas:
Ministerio de Cultura – Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España
Ministerio de CulturaDatos de interés por conciertos
INEAsistencia a espectáculos en directo por edad y sexo
Start.ioDatos de audienciaMusic Fans in Spain”
https://www.wecb.fm/live-music-is-recovering-in-spain-ticket-sales-increase-but-so-does-their-price/; https://www.europafm.com/noticias/musica/asistencia-conciertos-crece-pese-altos-precios-segun-encuesta-ministerio-cultura_202412226765803f4f1fb70001985332.html; https://www.infobae.com/espana/agencias/2024/10/18/artes-escenicas-musica-clasica-y-cine-se-recuperan-pero-quedan-miedos-de-la-pandemia/; https://galego.laopinioncoruna.es/sociedad/2025/10/21/informe-anual-sgae-conciertos-macrofestivales-122826472.html
Escrito por
More from je55iejay

El furor de lo psicodélico

¿Qué es exactamente la música ‘heavy psych’, ‘stoner rock’ o ‘space rock’?...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.