Encontrar información sobre el trío berlinés WEDGE resulta bastante más difícil de lo que cabría esperar para una banda que lleva más de una década girando por Europa y ha acumulado más de 400 conciertos.
Tengo un recuerdo bastante difuso de una gira que hicieron por la península antes de la pandemia. No pasaron por Madrid y, salvo que ya los siguieras de cerca, era fácil que se te escaparan. Revisando un poco la historia, efectivamente estuvieron aquí en 2018 presentando Killing Tongue, compartiendo carretera con sus compatriotas Bigfoot. Pero no fue la única vez: también vinieron en 2015, y luego hicieron tres fechas en noviembre de 2023.
Ahora vuelven con once fechas repartidas por España y, si algo han demostrado durante todos estos años, es que parecen entender que el rock se construye en los escenarios y con una constancia que debería ser más comentada.
Kiryk Drewinski, Holger Grosser y David Götz tienen un sonido que bebe de todo lo que te puedas imaginar del rock setentero, pero con mucho más fuzz.
Su debut, Wedge (2014), ni siquiera estaba concebido como un disco. Era una maqueta, grabada antes de que la banda decidiera siquiera un nombre. Siete canciones que acabaron publicándose en el sello italiano Heavy Psych Sounds y que se agotaron en tiempo récord.
Cuatro años después llegó Killing Tongue (2018), un disco que ya no sonaba a demo ni a casualidad. Producido por ellos mismos, mezclado y grabado en los estudios LowSwing de Berlín por Guy Sternberg y masterizado por Brian Lucey en Los Ángeles. Nueve canciones que ampliaban el espectro: desde la doomy psicodelia de “Lucid” hasta la influencia oriental de su spacey “Tired Eyes”, pasando por “Push Air”, que tiene unos riffs más sucios que el pensamiento de un adolescente cabreado.
En su último disco, Like No Tomorrow (2021), se notaba que algo estaba cambiando. Las letras hablaban de digitalización, de migración, de un futuro (negro) que se veía venir. La portada hacía referencia a Fahrenheit 451 (Ray Bradbury). Se nota que a los alemanes no les gusta lo que ven a su alrededor.
Lo que hace especial a WEDGE, sin embargo, es la forma en que usan sus instrumentos. No es solo la Hammond, que recuerda a Ken Hensley a veces. Es el detalle de que Drewinski toque el sitar eléctrico, la armónica, las maracas, las cadenas. Es que Grosser tenga una colección de percusión que incluye congas, gong, campanas y cabasa. Es que Götz no se limite al bajo y también toque el Wurlitzer, el clavicordio, el clavecín. No es una banda que se conforme con lo básico. Es una banda que parece estar constantemente buscando texturas nuevas, aunque luego el resultado suene a rock de los 70.
Y claro, escucho el disco y pienso: ¿esto sonará igual en directo? Porque en estudio todo está muy en su sitio (casi demasiado). Pero una cosa es la mesa de mezclas y otra muy distinta un local rancio y oscuro con los amplis echando humo.
Este noviembre llega la oportunidad de comprobarlo. Once fechas, once salas, desde San Sebastián hasta Algeciras. Recorren el país de punta a punta, otra vez sin limitarse a las capitales. Eso, ya de por sí, te dice algo sobre cómo entienden esto de tocar en directo.
Las fechas:
18.11 SAN SEBASTIÁN, Dabadaba
19.11 PORTU, Groove
20.11 AVILES, Factoria Sound
21.11 MAÑÓN, O Barqueiro
22.11 CANGAS, O Adro
23.11 MADRID, Wurlitzer Ballroom
24.11 JEREZ, La Guarida
25.11 ALGECIRAS, La Cabañia
26.11 ORIHUELA, La Gramola
27.11 CASTELLÓ, Sala Because
28.11 BARCELONA, Diobarb
Entradas a través de Red Sun Barcelona y entradium
Cartel: Kiryk Drewinski