Hay álbumes debut en los que una banda muestra principalmente su potencial. ” It Goes On” de Westside Cowboy suena diferente. No es una carta de presentación tentativa, sino un disco de una banda que ya sabe exactamente por qué quiere hacer música. El disco suena sin pulir, pero nunca descuidado. Sobre todo, suena a banda. Jimmy Bradbury, Reuben Haycocks, Aoife Anson O’Connell y Paddy Murphy fundaron Westside Cowboy en Manchester en 2023.
“It Goes On” es la culminación de los ingleses Westside Cowboy tras dos recientes EP’s, uno lanzado este año “So Much Country ‘Till We Get There” y “This Better Be Something Great” el año pasado.
Tras un tiempo siguiendo a Westside Cowboy y su extraordinaria actuación en el último Bilbao BBK Live, donde son una de esas bandas que llegan a un festival sin el ruido de los grandes nombres y terminan ganándose la atención del público. Los de Mánchester demostraron una madurez digna de los grandes nombres del rock británico. Su concierto derrochó energía y actitud y tuvo esa frescura que muchas veces se pierde cuando las expectativas empiezan a pesar. Con sus guitarras trabajadas, un batería inconmensurable, el cuarteto nos regaló en la carpa aire fresco a media tarde, atestiguando la calidad de las bandas de la escuela británica, alternando temas más cañeros con otros más folkies, ya auguramos que se consolidarán como una de las bandas británicas más prometedoras.
Recuerdo que solo tenían una canción en Spotify, sin pulir, solo cuatro estudiantes tocando como si hubieran tomado prestado medio equipo de una fiesta. Toda esa promesa se hizo realidad con “It Goes On”. Desde entonces, han ganado el premio al Talento Emergente de Glastonbury, han aparecido en las grandes revistas británicas musicales más importantes, y lanzan este, su primer larga duración el batería norteamericano junto Loren Humphrey (Guards, The Willowz,The Last Shadow Puppets) a cargo de la producción. Nada mal para una banda que empezó sonando como un experimento casero.
El cuarteto procedente de Manchester definen su música como «Britainicana», fusionando post punk rock, alt-country, power pop, melódico y vanguardista, demostrando lo emocionante que puede sonar una joven banda de guitarras cuando no necesita ceñirse a un solo género, rebosando seguridad en sí mismo.
La mayor fortaleza del álbum, es que Westside Cowboy entiende que los géneros se vuelven particularmente interesantes cuando se mezclan, gracias a la melodía y las partes de guitarra, adquiriendo simultáneamente algo atemporal y casi folk donde la banda incorpora influencias estadounidenses sin sonar como una banda británica disfrazada de grupo de Americana. “Kick Stones (The Boys), Paper chains o Dobro” son claros ejemplos de ello.
Muchas bandas jóvenes de guitarra tienen una o dos canciones que convencen de inmediato y luego necesitan un álbum para contar el resto de la historia. Con sus once temas, Westside Cowboy dan la impresión de haber sido colocadas deliberadamente en este orden. El disco fluye, respira y, ocasionalmente, baja el ritmo antes de que la banda vuelva a acelerar a fondo. Esto hace que el álbum sea notablemente maduro. No porque Westside Cowboy intente sonar maduro, sino precisamente porque la banda parece no tener miedo a la espontaneidad.
Quizás lo más interesante de “It Goes On” es que Westside Cowboy todavía no parecen haber encontrado su sonido definitivo. La banda ha construido una base lo bastante sólida como para permitirse el lujo de no tener que decidir todavía hacia dónde quieren ir. Aquí aún hay margen para endurecer el golpe, bajar las revoluciones, experimentar, abrazar lo folclórico o incluso dejarse llevar por territorios más cercanos al post-punk.
Si “It Goes On” es solo el punto de partida, mejor. Ya habrá tiempo de ponerle nombre al sonido de Westside Cowboy. Por ahora, lo importante es que tienen terreno de sobra para seguir creciendo. Sensacionales.